El colonialismo en Sudamérica

Del Arsat II a Malvinas y la Gauyana.

La noticia más relevante para esta columna de política internacional esta semana es el lanzamiento del Arsat II, porque constituye un motivo de orgullo y un paso adelante en la búsqueda de la independencia tecnológica y comunicacional. De hecho, mucho se ha escrito y hablado sobre este tema, destacando merecidamente su importancia y por parte de los opositores mediáticos intentando minimizarla.

Pero también creo que el lanzamiento del segundo satélite de comunicaciones argentino es una oportunidad histórica para llamar la atención sobre un tema del que no se habla, y es que en Sudamérica quedan dos enclaves coloniales: LAS MALVINAS Y LA GUAYANA, en manos de dos potencias coloniales: Reino Unido y Francia respectivamente.

En la lucha por la independencia de la Guayana hemos recibido la solidaridad de muchos argentinos, entre ellos el jurista Eugenio Zaffaroni, quien ha dicho: "la Guayana y las Malvinas son retazos de un colonialismo que practica un discurso hipócrita, son residuos indignantes del colonialismo en América Latina".

Hace dos años, participé de una jornada sobre este tema que organizó la Universidad Nacional de Lanús, y allí el ex ministro de la Corte dijo: “Es curiosa la hipocresía del discurso. El imperio británico ha repartido por el mundo la idea de democracia y de Francia recibimos aquello de laliberté, égalité, fraternité. Con este discurso ocuparon el norte de África, Indonesia, Guayana, Guadalupe, Martinica y Haití, que fue el primero en lograr la independencia. Una colonia es una ocupación policial de un territorio, una colonia es un enorme campo de concentración”.

Situada al norte de Sudamérica, la Guayana tiene un territorio que ocupa unos 90 mil kilómetros cuadrados, limitada por Brasil, Surinam y sobre el Océano Atlántico, Guayana tiene una población aproximada de 300 mil habitantes.

Consultado por teléfono, el militante independentista y poeta Pierre Carpentiere dijo: “Francia ocupa nuestro país desde hace 400 años y utiliza todo tipo de estrategias para la dominación, mediante la división y desestabilización del pueblo, expropiaciones de nuestras tierras, robo del patrimonio cultural, de nuestros recursos minerales y de nuestra riqueza marítima. Ahora en el territorio hay 30 mil efectivos militares y le sirve de posición estratégica para instalar la base espacial europea y los lanzadores Ariane, Soyouz, y Vega. También instalaron en la Guayana las redes de escucha, como Echelon, que permiten el espionaje en Sudamérica”.

En la Guayana los independentistas se agrupan en el Movimiento de Descolonización y Emancipación Social (MDES), que se formó en 1991 bajo el impulso surgido de las organizaciones sociales y sindicales que un año antes crearon el diario de inspiración obrera Rot Kozé.

“Nosotros organizamos a nuestro pueblo en todas las luchas políticas por el reclamo de la tierra, la educación y la salud, por eso somos víctimas de detenciones, deportaciones, asesinatos y represión, que son parte de nuestra realidad cotidiana”, agregó Carpentier.

Esta semana, aprovechamos que el mundo habla del logro de la Argentina, para denunciar que en la Guayana existe hoy una ocupación colonial, militar y policial violatoria de los Derechos Humanos, con persecución y represión a los militantes independentistas. Si en las Islas Malvinas hay alrededor de 3.000 militares ingleses, en la Guayana hay unos 30.000 militares franceses. Ambos enclaves coloniales son bases militares de la OTAN que amenazan a todos nuestros países de la Patria Grande Sudamericana.

Es una ocupación colonialista propia del siglo 19 pero en pleno siglo 21.

Por eso, más allá de la alegría por el Arsat II, no podemos dejar de soñar con que algún día, la Argentina y el resto de nuestros países hermanos puedan lanzar sus satélites desde la misma Base Espacial de Kourou, pero ya no perteneciente a la Unión Europea, sino a la UNASUR.