En estado de shock

Nadie entiende absolutamente nada, ni yo. Me hago cargo: nos cagaron a trompadas, prácticamente en todos lados.

Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

Los resultados de anoche dejaron a todo el FPV en estado de shock. A sus dirigentes, a sus militantes y a sus votantes. Nadie entiende absolutamente nada, ni yo. Me hago cargo: nos cagaron a trompadas, prácticamente en todos lados. Más allá que Scioli haya resultado el candidato más votado, la diferencia con Macri es exigua, dos puntos. Nada. Es prácticamente una derrota.

Lo de Provincia de Buenos Aires es inédito: una mujer que no dice nada y nació de un repollo desbancó al peronismo luego de treinta años. Ahí pasó algo extraño. Un agotamiento tal vez de la mayoría de los bonaerenses. Increíble por donde se lo mire. En la propia tierra de Scioli. Había resultados casi cantados: Mendoza, se sabía, se hizo macrista hace rato. La CABA, Jujuy, en fin.Scioli hizo todo los deberes como candidato consecuente con el proyecto nacional. Qué decir.

Aquí, en Argentina, sucedió algo que va más allá de la pureza o impureza del proyecto. Tal vez, ese poder territorial de los barones del conurbano que hace décadas manejan la provincia más grande del país, chocó contra un paredón. Y así, en varios lugares de la Argentina. Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Capital Federal, Jujuy y la populosa provincia de Buenos Aires dieron vuelta todo. Una sorpresa tenebrosa.

Con los resultados puestos, al parecer, se hizo todo mal. Se torna increíble pensar que las políticas de los últimos doce años fueran todas malas. La presencia del Estado para resolver las demandas de la gente jugó, en parte, a favor de una ideología individualista luego de la movilidad social ascendente de los nuevos sectores medios. La historia de siempre. El peronismo repara la masacre de los gobiernos oligarcas y los beneficiados escupen para arriba. Votan a un candidato a presidente procesado que forma parte de una familia que vivió vampirizando al Estado Nacional en dictadura y en democracia, armando un imperio de los negocios a partir del lobby empresarial a todos los gobiernos. Insostenible.

Lo que votó la gente no es un proyecto. Votó con bronca. Y esa bronca es la que hay que revisar para luego revisarse. Las limitaciones del peronismo, la cristalización de una década ganada que queda en un baúl para recordar, los discursos de Cristina, los logros, la recuperación económica desde el 2003, no alcanzaron. Es temprano para decir algo certero, fino, concluyente. Por lo pronto es increíble.

Vamos a un ballotage entre un proyecto de país y otro de marketing. Lo de Macri es un proyecto de marketing que interpeló a las mayorías con frases hechas a medida y le resultó. Escondió los intereses reales que defiende: los del 15% de la población rica. Estar a dos puntos de Scioli es haber ganado. Se viene una era oscura para la patria. Si la gente esperaba un cambio pues habrá cambio. De los millones que se beneficiaron con las políticas macroeconómicas y accedieron a una vida mejor, puede que queden pocos en ese estado de beneficio. Porque la ley del más fuerte según las reglas del mercado se impone siempre seleccionando a algunos y expulsando a la mayoría. Se viene Macri, bailando con los fondos buitres para animarte la fiesta con globos.

El peronismo se fundió. La dirigencia pura e impura manejó números en un planeta creado a la imagen de los creyentes. Una tragedia que traerá sangre al interior. Acusaciones, pasadas de facturas, sabelotodos, y sobre todo dolor. Muchos dolores.

Los medios festejan, sí. Porque contribuyeron a esto. Pero echarle la culpa solo a los medios es de necios. Teniendo el gobierno nacional y varios gobiernos provinciales al mando, el peronismo, el kirchnerismo, el Frente para la Victoria, perdió casi todo. Esto no significa negar los avances y las reparaciones. Para eso estamos, para apagar los incendios de los que gobiernan y no llegan a terminar los mandatos.

Habrá que revisar. Igual no hay tiempo porque el 22 de noviembre se elige de nuevo. Massa terminará decidiendo. Muchos apostarán a ganador. El jolgorio recién empieza.