¿Río para Todos?

El autor de esta nota cuestiona severamente la medida tomada por el Departamento de Irrigación respecto de la prohibición de ingresar en vehículos particulares al Río Mendoza.

Dispuesto por Irrigación, los vehículos particulares no pueden ingresar hasta el Río Mendoza. Esta medida es una grave transgresión a los derechos de todos los mendocinos y de cualquier otro habitante o visitante de este país, ya que se les limita el acceso a un recurso natural que es patrimonio de todos y, lo que es peor, se cierra un camino, hecho que viola obscenamente nuestra Constitución Nacional, que establece la libre circulación.

Una de las razones que exponen en Irrigación es que se ha tomado esta medida para seguridad de las personas, ya que el caudal puede subir o bajar y eso representa un peligro para la vida de muchos, entre ellos turistas, niños, etcétera. Sin embargo, esta disposición muestra una serie de contradicciones que no deja de sorprender a los asiduos visitantes, que sólo quieren tener un rato de frescura en días en que las altas temperaturas agobian.

En estos días es común observar a los bañistas dejar sus autos junto a la ruta y caminar largas distancias hasta la vera del río, cargados con heladeras, sombrillas, reposeras y otros objetos que se usan para pasar un día en familia o con amigos. En algunos casos hay personas que deben hacer algunos viajes de más hasta el medio de movilidad y luego volver, ya que con un viaje no alcanza para trasladar todos los objetos necesarios para estar cerca del río. 

El mal humor de la gente se deja ver en sus caras que por diversos motivos, económicos sobre todo, ya que no tienen la fortuna de poder tomarse unas vacaciones y deben veranear en lugares que les permita volver a sus labores cotidianas. 


Sandra, de Las Heras, dice ” siempre vine aquí con mi familia, mis hijos y ahora tengo que trasladarlos caminado desde el auto hasta el río...”

Es alarmante que a funcionarios que cobran un sueldo pagado por todos los mendocinos no les interese el bienestar de los habitantes de su propia provincia. También es alarmante que se tome tan ridícula medida de este tipo ya que refleja la falta de análisis cuando se trata de resolver problemas porque ¿qué sentido tiene cerrar distintos caminos si la gente igual va al río? En el supuesto caso de una gran creciente ¿no se llevaría por igual a autos y personas? 

Pero lo más extraño no es el cierre de caminos sino el hecho de lo que sucede en otros puntos de la ruta. 

Como todos saben existen otros lugares por donde se puede acceder al río, pero para ello se deben pagar sumas que van de los veinte hasta los cincuenta pesos por vehículo. Lo insólito de la situación es que si uno paga, llega en auto exactamente a los mismos lugares donde se podría llegar si los caminos cerrados por Irrigación hoy estuvieran abiertos. Y cualquiera que pase por el lugar puede ver ¡autos al costado del río que tuvieron que pagar! Entonces ¿qué sentido tiene este tipo de cierre? ¿acaso están alentando una privatización? 

Los habitantes de Mendoza debemos agradecer que funcionarios de este tipo no ocupen cargos, por ejemplo en la Dirección General de Escuelas: si existiera el alerta de viento Zonda pedirían que los alumnos y los docentes no concurran en auto o transporte público a clases. O ¿qué pasaría si un alumno de un determinado barrio concurriese armado a la escuela? Obvio, cerrarían los accesos a ese barrio. Pero pensemos una solución práctica y que nos beneficie a todos.

¿No sería mejor establecer un buen sistema de comunicaciones para alertar a la población de tormentas en alta montaña o de cualquier otro tipo de inclemencias? O mejor, ¿por qué no convertir el lugar en un balneario público? Esto acarrearía que el Estado deba contratar personal especializado en seguridad que vele por las decenas de veraneantes que son, en definitiva, los que pagan los sueldos de nuestros brillantes funcionarios. ¿Y por qué no mejorar radicalmente  los caminos en vez de cerrarlos? De esta manera, en caso de una catástrofe natural previsible, la evacuación sería mucho más ágil. 

Sin embargo siempre prima lo fácil y lo extremo, en este caso: cerremos el camino con una topadora. ¿Cuánto falta para que la prohibición se extienda a las personas? 

Los funcionarios deben pensar un poco en la gente, que tiene derechos, entre ellos disfrutar de la naturaleza, que es un patrimonio de todos. 

Es decir de todos. 

DNI  20.932.226