En su edición posterior a los asesinatos, los periodistas sobrevivientes escribieron conmovedoras palabras que me llevaron a escribir este articulo. Ellos dijeron : "Queríamos que Mustapha estuviera con nosotros para corregir todo este absurdo con el lápiz rojo y que Elsa nos convenciera de que no era más que un mal sueño lacaniano. Aún así avanzamos, avanzamos, avanzamos todo lo que pudimos y después los vimos a ustedes: los anónimos, los lectores, los fieles, los infieles, los de hoy o los de siempre, los suscriptores, los quiosqueros, los decepcionados, los enfadados. Los vimos a docenas y luego a centenas, a millares, a millones y de pronto canturreaba en nuestra mente un trenet dibujado por Cabu".
Viktor Frankl en su obra titulada El hombre en busca de sentido nos trasmite el valor madurativo de la tragedia vivida como sobreviviente de Auschwitz y también trasmite la importancia de cada persona, de cada individuo en sí mismo, por eso me opongo a grandes pensadores como Boaventura de Souza Santos, a quien admiro y respeto, pero me permito disentir y manifestar que ninguna tragedia es comparable a otra.
Que no se puede medir el dolor y el sufrimiento, que la existencia humana no permite ese tipo de comparaciones.
Igual enseñanza se puede extraer de Primo Levi en su obra Si esto es un hombre, no podemos comparar crímenes, como una comparación sencilla de analogías humanas porque le restamos humanidad.
El asesinato de periodistas indefensos por haber dibujado una caricatura es un crimen repudiable en sí mismo y por lo tanto así se debe entender y no sacar provecho de este hecho para alertar sobre otros hechos terribles que ocurren o disolverlo en el mar de los hechos terribles, que por su repetición terminan banalizados y privados absolutamente de sentido.
La esencia humana comparte al niño que dibujaba y fue periodista como al niño que dibujaba y luego fue terrorista, pero ambos niños dibujaban como dijo el editor de Charlie Hebdo, “ambos dibujábamos y todos dibujábamos cuando eramos niños.”
La pregunta es: ¿en qué momento ese niño dejó de dibujar?
Dibujar y caricaturizar al igual que discutir y pensar son actividades humanas libres que merecen la protección de las Naciones Unidas y del mundo entero y la humanidad. La memoria de los muertos merece que no se compare su tragedia con ninguna otra.