La OTAN está desbocada

La cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) dejó varios puntos importantes para analizar. De ello se encarga Mariano Saravia.

La cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) dejó varios puntos importantes para analizar. Se desarrolló en Gales entre el jueves 4 y el viernes 5 de setiembre y los temas sobresalientes fueron los conflictos en Siria e Irak con los yihaddistas del Estado Islámico y el conflicto en el este de Ucrania entre Kiev y los rebeldes pro-rusos.

Lo que hubo realmente fue una negociación de intereses entre el presidente de Estados Unidos, Barak Obama, acompañado por el primer ministro británico David Cameron, y sus pares europeos, principalmente la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Francois Hollande. Los primeros están más preocupados por la amenaza terrorista del Estado Islámico, sobre todo a causa de las presiones internas que está soportando Obama (no sólo de los republicanos, sino incluso de su propio partido) para que endurezca su posición. Los segundos, están más preocupados por la escalada de tensión con Rusia a partir del conflicto ucraniano.

En cuanto al conflicto en Medio Oriente, Obama consiguió convencer a 10 de los 28 países miembros de la OTAN para que participen de la nueva aventura bélica que es parte del contexto de guerra permanente.

¿Qué van a hacer? Por ahora bombardear desde el aire las posiciones del Estado Islámico en Siria, tal como ya viene haciendo Estados Unidos desde hace un mes en Irak.

Por otro lado, las potencias bélicas occidentales se comprometieron a formar y potenciar a las fuerzas armadas de Irak. El secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, fue claro: “Queremos que lo hagan ellos para no comprometer nuestras propias fuerzas”. Otra clave de la guerra permanente actual: la tercerización del combate para evitar costos propios, sobre todo teniendo en cuenta que a Estados Unidos no le ha ido muy bien en sus últimas guerra imperiales, como Afganistán y el propio Irak. Pero hay otra cosa, quieren formar y potenciar las fuerzas armadas iraquíes, y uno se podría preguntar: ¿no son ellos los que invadieron Irak en 2003 y permanecen todavía allí? ¿Entonces, qué han hecho estos 11 años, además de matar civiles?

¿Y en Siria, qué piensan hacer? Porque también fueron justamente ellos (los Estados Unidos a través de Arabia Saudita, Qatar y Turquía) quienes financiaron y armaron a los mercenarios y terroristas de Al Qaeda que luego se abrieron y formaron el Estado Islámico.

¿Por qué hicieron eso? Porque querían voltear al presidente sirio Bachar Al Assad, aliado estratégico de Irán y de Rusia. El objetivo de máxima que tenía Occidente era usar a los terroristas para derrocar a Al Assad y que tomara el poder un gobierno títere al estilo de los de Jordania Qatar o Arabia Saudita. O por lo menos un gobierno “amigo” como los de Egipto o Turquía.

Pero cuando uno se mete con la mafia o con terroristas, nunca sabe cómo termina. Aquí cabe una duda, o Estados Unidos hace muy mal sus cálculos y luego le surgen Frankenstein por todos lados (Osama Bin Laden, Saddam Hussein, ahora el Estado Islámico), o bien es parte de la cínica estrategia que usa a unos y a otros para sus propios fines políticos y guerreros.

Lo cierto es que hoy por hoy el Estado Islámico es una amenaza mayor incluso a Al Qaeda porque maneja territorios y ha creado de facto un Estado, en el nor-este de Siria y noroeste de Irak. Y más peligroso que el Taliban porque Siria o Irak son más importantes en recursos y en geopolítica que Afganistán. Por eso, todos coinciden en la necesidad de combatir y desmantelar el Estado Islámico. Hasta Irán coincide en esto. Pero hubiera sido mejor no inventar lo que hoy es un peligro global.

Además, lo que está haciendo Occidente es un zafarrancho porque en la cumbre de la OTAN decide hacer y deshacer a su antojo, por sobre la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que sigue calladita y obediente, demostrando una vez más que está pintada y no sirve para nada.

La otra estrella de la cumbre de la OTAN fue Ucrania. Mientras se acaba de firmar el alto el fuego entre el gobierno de Kiev y los rebeldes pro-rusos, lo más grave es lo que sucedió en Gales es la decisión de incorporar definitivamente a Ucrania dentro de la alianza atlántica, además del rearme de Ucrania y la conformación de una fuerza especial compuesta por entre 4.000 y 10.000 soldados y con la capacidad suficiente para estar en 48 horas en cualquier punto de los países miembros que entre en conflicto o sufra una amenaza. Esta fuerza tendrá un asentamiento permanente en Polonia y todo esto sumado significa ni más ni menos que una gravísima provocación a Rusia.

¿Por qué? Porque incorporar a Ucrania dentro de la OTAN es meterse en el corazón del mundo rusófilo y eslavo. Además de una abierta violación a la Carta de París, firmada luego de la caída de la Unión Soviética. La Carta de París es comparable al Congreso de Viena en 1815, el Tratado de Versalles en 1919 o la Conferencia de Yalta en 1945. El objetivo de todos estos eventos fue el de reestructurar el mapa geopolítico de Europa. En la Carta de París, el nuevo Estado llamado Rusia, heredero de la Unión Soviética, se comprometió a desmantelar el Pacto de Varsovia, la alianza bélica del antiguo mundo comunista. Pero como contrapartida, Occidente se comprometía a no avanzar con la OTAN sobre el espacio post-soviético. Sin embargo, esto nunca fue cumplido, porque en 1999 entraron a la OTAN Polonia, Hungría y República Checa. En 2004 se incorporaron Bulgaria, Rumania, Eslovaquia, Eslovenia, Lituania, Letonia y Estonia. Y finalmente en 2009 entraron Croacia y Albania. Ahora, ya se meten en Ucrania, que es la amenaza máxima que se le puede hacer a Rusia. Quien no lo entienda así, no conoce la geopolítica de Moscú o lo que significa el Rus de Kiev, corazón del mundo eslavo, esfera de influencia histórica y natural de Moscú.

Por eso, es gravísimo lo que acaban de decidir en Gales Obama, Hollande, Cameron y Merkel. Es casi una declaración de guerra contra Putin. Y en concreto, obligan a Rusia a mover sus fichas rápidamente. Entre otras cosas porque dentro de unos meses, Ucrania va a ser mucho más fuerte militarmente y además, como miembro de la OTAN, una supuesta amenaza contra este país será considerada contra la alianza y obligará a ésta a intervenir. En ese momento estaríamos sí ante una guerra mundial de proporciones. Por eso, lo esperable es que con esta movida, los líderes occidentales estén empujando a Putin a meterse ahora mismo en el conflicto del este de Ucrania, para desgastarlo y para tener más argumentos en sus políticas agresivas en el este de Europa.

Por último, lo que también se prevé es que ante esta movida de la OTAN surja la necesidad de otra alianza bélica que le haga frente, como fue durante la segunda mitad del siglo XX el Pacto de Varsovia. En este caso podría ser una alianza militar de los BRICS ampliados, liderados obviamente por Rusia y China.

En definitiva, malas noticias las que nos proporciona el premio Nobel de la Paz, Barack Obama, junto a sus amigos.

Mariano Saravia.