El tránsito y la sociedad

Una reflexión en medio del escándalo de la accidentología vial de estos días.

Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

 En las calles de Mendoza podemos observar cómo los distintos medios de transporte y los peatones incurren en constantes incumplimientos de las normas básicas de tránsito y convivencia.

Haciendo una descripción como usuarios de algunos de estos medios de transporte, y hablando en general, nos resulta claro que los defectos que tenemos como sociedad, los vemos reflejados, por ejemplo en el transporte público, empezando por la falta de consideración de los choferes de colectivos y troles que paran en cualquier lado, cambian de carril intempestivamente, exceden la velocidad permitida y los semáforos en rojo parecen ser para muchos elementos decorativos. Este tipo de conductas es usual , pero resulta alarmante que nos acostumbremos a ellas pues quienes las realizan son responsables no sólo de los usuarios sino también de las demás personas que se desplazan por las calles y avenidas.

Autos y camionetas, ya sean particulares o prestadoras de servicios, frecuentemente no respetan los carriles señalizados ni las sendas peatonales, estacionan en cualquier lado y quieren pasar los semáforos en verde aunque esto implique bloquear el tránsito de la calle que se está cruzando. Si se respetaran estos aspectos básicos y de sentido común tendríamos un tránsito más ordenado y fluido en nuestra Provincia.

No queremos olvidarnos de las motos y bicicletas que al parecer están eximidas de cumplir las normas de tránsito; ya que no respetan sentidos de circulación, semáforos, ni los elementos de protección personal prescriptos por la ley, entre otras cosas.

Por último el peatón, que sólo tiene que ocuparse de cruzar las calles por donde y cuando corresponde, esperando en la vereda tanto para cruzar como para abordar algún medio de transporte. Al no hacer esto, muchas veces ponen en riesgo su vida y en ocasiones cada vez más frecuentes, causan “accidentes”.

Si reflexionamos un poco sobre estas líneas concluirán con nosotros que la falta de respeto hacia los demás es moneda corriente en las calles de nuestra Provincia.

Con respeto, solidaridad, compromiso y cumpliendo las normas de tránsito y convivencia podemos empezar el cambio.