EEUU y Cuba: Un histórico cara a cara

Ahora debería venir lo más importante, el fin del bloqueo cruel que tanto daño le ha hecho al pueblo cubano.

La reanudación de las relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos es una de las noticias más importantes de este 2014 que, de a poquito y silbando bajito, empieza a escabullirse. Es que después de 53 años, empieza a descongelarse esa relación, a partir del intercambio de presos. Ahora debería venir lo más importante, el fin del bloqueo cruel que tanto daño le ha hecho al pueblo cubano.

Todo empezó en marzo pasado, cuando el Papa Francisco se encerró con Barak Obama durante una hora en El Vaticano y le pidió al presidente estadounidense, entre otras cosas, que avanzara en este tema.

Es cierto, el bloqueo es ley y necesita en principio otra ley para contrarrestarlo, y eso sería motivo de discusión en el Congreso el año próximo, con las dos cámaras dominadas por republicanos opositores. Pero habrá que ver cómo se desarrollan las cosas, ya lo hecho es un gran paso.

En realidad, luego de la debacle electoral del 4 de noviembre, en un mes y medio Obama ha hecho más que en sus anteriores seis años de gobierno. Dictó una amnistía que mejora la vida a más de cinco millones de inmigrantes indocumentados. Negoció con China una disminución de la emisión de gases tóxicos y ahora encara con Raúl Castro el acercamiento de sus países, algo que es comparable al acercamiento de Richard Nixon a China a principios de los ’70.

En su discurso, Obama reconoció que “el aislamiento de Cuba no ha dado resultados”. Es una confesión de parte, por dos motivos. Primero porque queriendo aislar a Cuba, el que se ha ido aislando cada vez más es el propio Estados Unidos. En la última votación en la ONU, 188 países votaron contra el bloqueo y dos solamente a favor (el propio Estados Unidos y su aliado incondicional Israel). Segundo, porque económicamente está siendo perjudicial para los propios intereses estadounidenses. La apertura de Cuba a inversiones extranjeras, sobre todo en el sector turismo, está haciéndoles hacer grandes negocios a españoles, canadienses y mejicanos, mientras que los capitales estadounidenses han quedado afuera.

Pero más allá del aislamiento, a Estados Unidos no le ha dado resultado su política de permanente agresión a Cuba. Desde la invasión de la Bahía de Cochinos en 1961, durante pleno gobierno de John F. Kennedy, pasando por todas las conspiraciones de los anticastristas de Miami, hasta los innumerables intentos de magnicidio contra Fidel.

Por eso, en principio esta noticia se puede leer como un triunfo político de Cuba, sobre todo si logra que se ponga fin al bloqueo que ya lleva más de 50 años y que tantos perjuicios económicos y humanos ha causado.

Ese triunfo está claro, porque el heroico pueblo cubano ha logrado torcerle el brazo al Imperio. Pero no nos equivoquemos, eso no significa en absoluto que el Imperio haya cambiado, sólo que ha cedido obligado por las circunstancias. Además, hoy seguir atacando a Cuba no es sensato, ya que Cuba no es más el cuco que era. Sigue siendo por supuesto la referencia ideológica y moral de los revolucionarios de todo el mundo, pero no es importante geopolíticamente. Hoy por hoy, son mucho más influyentes en el mundo los procesos sudamericanos, desde Venezuela, pasando por Ecuador y Bolivia, hasta la Argentina. Estos procesos políticos, con sus enormes diferencias, son los únicos que marcan la vuelta de la política como herramienta de transformación de la realidad. Y estos procesos son los que están inspirando a movimientos en Europa, como Syriza en Grecia y Podemos en España. Por eso, el paso atrás que ha dado el Imperio frente a Cuba no significa que lo deba repetir respecto a Sudamérica.


Mariano Saravia.