El mundo se pone más lento. Las autoridades de la zona euro están preocupadas por el riesgo de un escenario de “desinflación”, es decir, que el crecimiento y la inflación se ubiquen por debajo de 1% en términos anuales, y América Latina por otro lado, podría estar encaminándose a un período de estanflación, un estancamiento con una fuerte alza en los precios.
Todos tienen como base de sus estrategias competitivas nacionales la producción de comoditys, y la menor demanda global por ellos ha provocado una desaceleración económica en el bloque. Este no ha sido el único efecto de este proceso, ya que los precios más bajos de este tipo de manufacturas han presionado a la baja las monedas todos los países, lo que a su vez ha empujado hacia arriba la inflación a través del mayor costo de las importaciones.
Todos los países han mostrado algún signo de debilidad en el crecimiento a lo largo del año. Algunos tuvieron un alza de 2,7% (Chile), otros del 1,2 % (Colombia), y casos en el que crecimiento es negativo o nulo (Argentina). Todos tienen algún problema, todos sufren de alza de precios y ninguno llegó al objetivo del control del costo de vida que se habían planteado.
Este contexto de bajo crecimiento por la baja de la demanda externa que se desacelera, y la alta inflación, les genera a un problema GENERAL de políticas monetarias, ya que si recortan las tasas para estimular la actividad, esto tendería a impulsar la inflación. Para algunos, estos problemas son temporales ya que son bueno cumplidores de sus obligaciones y pueden resolver el problema con ingresos de capitales en los próximos meses. Para otros, el problema podría llegar a ser insoluble.
En este escenario, Brasil y Argentina son los más complicados y los que pueden generar una reacción en cadena. Brasil crece a al 50% del año pasado, y Argentina con crecimiento negativo o en el mejor de los casos nulo. Aunque ambos le dan tratamientos distintos en cuanto a políticas económicas aplicadas, los dos países están con inflación muy por arriba de las metas y con problemas clave en sus respectivos organismos emisores. Están obligados a bajar las tasas y reducir el gasto público. La diferencia entre uno y otro, es la capacidad de fuego que tiene el Banco Central de Brasil por la mayor cantidad de reservas.
Un indicador de la situación descripta es la baja de la Inversión Extranjera directa (IED) en TODA la región (23% en promedio)…esto es fácil, si la cosa no se mueve los activos no rotan, y las rentabilidades no se generan. Es decir, que todo esté más lento, pega en los flujos de la Inversión Extranjera Directa (IED) y los que tienen que hacerlo no lo hacen porque las rentabilidades no son las esperadas, y por la incertidumbre generada NO se adquieren empresas, o se compran muchas menos.
Esto no es casual….es el mundo el que se está poniendo menos atractivos en términos de la economía real y se perfila para una etapa de economía financiera. El ritmo lo marca EE.UU que se viene recuperando, limpiando las cuentas del sector bancario, y ahora le presta más a las familias, cuyo nivel de consumos está aumentando por esta razón (Nota: el consumo interno representa para ellos el 70% del producto). Por el lado de Europa no hay mucho que decir, no se perciben cambios importantes en las políticas y está creciendo muy débil, porque ellos no tienen mecanismos de reestructuración de deudas. EE.UU. es el que les empuja el crecimiento y dependen de él en gran medida.
Los precios de las materias primas definitivamente no se van a recuperar a niveles altos. Si bien el crecimiento de EE.UU. podría hacer prever lo contrario, el crecimiento de China está desacelerando y va a desacelerar más. China tiene un sobre endeudamiento y tendrá que reducir la tasa de crecimiento crédito interno liberalizando más la economía. Pero hay más factores que afectarán el precio de las materias primas a saber:
• Por un lado los precios estuvieron altos por mucho tiempo ahora hay mucha oferta de ellos; a lo que se suma los nuevos descubrimientos de shale gas y petróleo en EE.UU. que harán a este país prácticamente autosuficiente (en hidrocarburos), lo cual no sólo afecta (a la baja) el precio del petróleo, sino a otros muchos productos que usan el petróleo como insumo. Un ejemplo son los fertilizantes, y al bajar los costos de éstos también baja el precio de los insumos alimenticios.
• Por el otro, está el tema del tapering (retiro del estímulo monetario) y el alza de la tasa de interés por parte de la Reserva Federal de los EE.UU.) que altera todos los esquemas de inversión mundial, y funciona como una aspiradora de fondos.