¿Tan importantes son nuestros problemas?

Tenemos que aprender a tomar distancia de los hechos que nos acontecen y darles el valor que tienen realmente. Porque todo tiene solución, menos la muerte, como dice el saber popular.

 Todos los días, decenas de preocupaciones ocupan nuestra mente. Y en general, es más el tiempo que tenemos el ceño fruncido que el que esbozamos una sonrisa.

¿Tan importantes son nuestros problemas que no nos permiten disfrutar de las cosas lindas que nos pasan, aunque sean pequeñas?

Tenemos que aprender a tomar distancia de los hechos que nos acontecen y darles el valor que tienen realmente. Porque todo tiene solución, menos la muerte, como dice el saber popular. Y por eso, cada minuto que perdemos en estar de mal humor o enojarnos o preocuparnos es un minuto de vida que se nos va y no pudimos disfrutar.

Yo le pregunto, amigo lector:
¿Ud. tiene sueños personales, familiares o profesionales? Porque pocos son los soñadores que aún sobreviven. Con el correr de los años, la desesperanza fue matando los sueños que por años acariciamos. Sin embargo, el soñador nunca debe perder la fe para alcanzar sus sueños. El soñador debe ser el primero en creer en ellos.
Para esto, debemos saber que el mayor enemigo no está fuera del hombre sino en su interior: Hay que vencerse a uno mismo. Vencer los propios temores e inseguridades. Vencer el que dirán los que me rodean. Vencer los propios complejos. Con mucha facilidad se piensa y actúa de una manera destructiva, y se presentan algunas excusas por demás conocidas. De esta manera, no podemos disfrutar nada de lo que nos acontece, ni las grandes cosas ni los detalles pequeños.

Y para que pueda reconocerlas y enfrentarlas, comparto con Ud algunas de las excusas que nos autoimponemos:

No puedo
Este es el argumento más fuerte. Si usted piensa que no puede difícilmente lo logrará. Pero si piensa que puede, seguramente tendrá muchas más probabilidades de poder lograrlo. Henry Ford lo expresó de la siguiente manera: “Sea que pienses que puedes o que no puedes, estarás en lo cierto”.
Nunca caiga en el error de sabotearse a sí mismo. No haga causa común contra usted mismo. Una persona dividida no podrá conquistar nada en la vida. Si su corazón palpita con un sueño pero su mente continuamente rechaza la idea, sus energías estarán esparcidas y para alcanzar el sueño usted deberá mantenerse unido. Porque veo con preocupación cómo un mal se cierne sobre la humanidad, una enfermedad llamada “desconfianza”.

No sé
Limitamos nuestra acción pensando que somos inexpertos para la tarea asignada. No nos damos cuenta que Dios nos ha entregado todas las facultades y que sólo debemos desarrollarlas. En la medida que las circunstancias lo demanden, de su interior saldrán las ideas y estrategias adecuadas para alcanzar su objetivo. Pues Dios ya las instaló en su mente y espíritu.

No tengo
Fallamos considerablemente al pensar de esta forma. Por lo general se cree que los recursos son antes que la visión, y esto no es así. Si una persona tiene recursos pero no sabe hacia donde se dirige, desperdiciará su vida. Pero cuando un individuo posee una visión, los recursos vendrán hacia él y la visión atraerá los recursos. “Los sueños son antes que las cosas”. Siempre que haya un sueño, la oportunidad llegará.
Uno de mis hijos posee un raro don, vez tras vez es común que encuentre dinero. Al principio junto con mi esposa pensamos que esto era producto de la casualidad, pero luego nos inquietamos ante las sucesivas repeticiones. Y nos preguntamos si esto sería cierto o algo extraño estaba ocurriendo. Inmediatamente ante el alerta comenzamos a observarlo y descubrimos algo muy particular: Mientras él camina tiene la costumbre de observar el piso y esto le permite toparse con los “hallazgos”. Y la disposición para ver lo lleva a descubrir la oportunidad. Usted no ha sido destinado para permanecer en un lugar de resignación sino que aún hay algo mucho más desafiante que eso.
En la vida se puede notar cómo se derrocha gran cantidad de recursos naturales. Pero podemos ver el más grande de ellos entre la gran cantidad de personas que nunca se esfuerzan en alcanzar a desarrollar todo su potencial. Lo único que puede alejarnos del sueño es el pecado, porque cuando fallamos nos salimos del plan de Dios y de esta forma caminamos lejos de Él. Y sin su presencia en nuestra vida se acaban los sueños. La tentación golpeará la puerta de los pensamientos del soñador, y no podemos evitar que esto suceda. Aunque sí podemos elegir la manera de responder a ella. Crea el sueño que Dios ha puesto en su corazón. Póngalo por delante junto a su corazón y no mire hacia atrás. Luego de hacerlo, un día, se sorprenderá.


Reconociendo nuestra capacidad y sabiendo que el poder para cambiar las cosas está siempre dentro nuestro, podremos disfrutar más de cada logro sencillo que alcancemos, de la simpleza de cada día, y sonreiremos más tiempo del que fruncimos el ceño, por aquellas cosas que nos parecen tan preocupantes y al final, siempre, tienen solución.