Las fronteras invisibles y los cuentos

El cuentacuentos y trotamundos mendocino Sergio Martínez reflexiona, a partir de su vasta experiencia y de su reciente viaje a Colombia, sobre el valor de la palabra.

Dice un adagio sobre el destino del viajero, del peregrino, que siempre el camino, tiene preparado alguna respuesta para su viaje, más allá del de la belleza de paisajes y aconteceres que deviene del propio transitar. Como una búsqueda que supera la curiosidad o el deleite por el episodio afortunado.

Llegué a Medellín, Colombia, sin conocer ese destino. Me encontré con la verde belleza del valle de la burrada, y esas millones de personas que viven en sus laderas, con el centro atravesado por un río marrón, de aguas temibles. Medellín, la había conocido solo a través de la noticias, que no son menos ciertas, de lo que se supone, en términos de violencia o de dolor.

Llegué a Medellín. Después de un colosal Bogotá.

Me recibió, Liliana Zapata, más conocida aquí, como Lili Cuentera Hortencia, personaje y persona se confunden rápidamente. Con un perrito diminuto llamado Tony Alexander me vino a buscar. Me explica que la actividad de narrar cuentos, que me ha llevado hasta ahí, va a tener que ver con la comunidad, con el barrio, que hay mucha expectativa en Castilla, Comunidad 5, por nuestra llegada.

Todos los ciudadanos de Medellín, nos comunican en los taxis y en la preguntas que hacemos para llegar, que cuanto más arriba uno sube de Castilla más peligroso, y que nos cuidemos mucho.Hicimos todo lo contrario.

Lili dirige un grupo de jóvenes maravilloso, que organiza el Festival de Cuentacuentos, Encuentro de voces. Los jóvenes: Daiana, Camilo, Jhony, Hernan, Carla, Sebastian, Eduar, todos que nos llegan a los veinte en edad ni en cantidad, que quieren cambiar esta realidad del barrio, con el Festival,, con los cuentos en La Manga: salida de una carretera donde hay un parque, donde cuentan cuentos a los transeúntes, cada vez que pueden y algunas de las otras actividades que realizan en la biblioteca de la comunidad.

Lili, con el transcurrir del tiempo, en la intimidad que nos da la noche, me cuenta, que está atrevesada por el dolor, perdió por las fronteras invisibles, concepto siempre asociado a una violencia, heredado de un conflicto violento que la sociedad de esta ciudad sufre desde hace cuarenta años,y que todos quieren superar, que establece , que si uno es joven sobre todo, y cambia de barriada, atraviesa esa frontera invisible va a hacia otro lugar, se toma como una afrenta, puede costar la vida. Por misterios de la mafia que enlutan a las familias, que nadie puede discernir, ni entender y muchos menos explicar, el dolor de Liliana, encuentra a su sobrina de la misma edad de los muchachos que dirige, quien fue asesinada en un ajuste de cuentas igual de incomprensible como de injusto, por estar en el lugar equivocado, en le momento equivocado, Y a los días de este tremendo infortunio, Lili se levanta contando. Contando cuentos en busca de la esperanza y quizás de una alegría que nunca volverá. Con su pasión y su garra, forma un grupo de jóvenes, que unidos por la magia de los cuentos, que venía contando con ella, pero que ahora, ponen más acciones, más ganas en este noble arte de contar historias.


Este inesperado grupo de gente, quiere cambiar el mundo, y ha empezado por su barrio. Contando cuentos y cuentos, por encima del dolor, que cada uno guarda, para ponerse la remera del festival y salir a contar. en cada lugar que puedan, llegando, hasta en la vereda de la Junta de Acción Comunal, atravesando con cuentos a los que pasan y que se sientan en la sillas blancas de plástico, para entender que todo puede o debe cambiar.

El viajero comprende entonces, el destino de su viaje, trata de entender en esta historia de este Festival de Encuentro de Voces, que las historias que se cuentan quiere trocar arte por violencia en primer término, luego transformar los cuentos en esperanza y alegría en una sociedad signada por la violencia.

Lili y su grupo de cuenteros cuenta, aún alla y lo seguirán haciendo.

El viajero se trae de Castilla, una tremenda esperanza, lograran acabar con las fronteras invisibles con sus cuentos.


Sergio Martínez.