Hay futuro porque hay presente

La presidenta del Frente Amplio de Urguay y una análisis de cara a las elecciones en el vecino país.

 Hace pocos días, en la escuela 37 de Paso de las Carretas, en el extremo norte de Tacuarembó y próximo a la frontera con Rivera, se alcanzó la conexión eléctrica universal de las escuelas del país.

Esa es una noticia formidable para nuestra sociedad que debe ser conocida por toda la ciudadanía. Merece titular y destaque. Sin embargo no salió en los medios de comunicación con la intensidad y amplificación proporcional a la importancia que representa para nuestra sociedad.

Con la conexión eléctrica de la totalidad de las Escuelas Rurales se completó el programa “Luces para Aprender” y con ello todos los centros de enseñanza primaria de Uruguay cuentan con este servicio y con conectividad a Internet.

Uruguay es el primer país iberoamericano en alcanzar esta meta trascendente para la integración social. De este modo se amplían los derechos de nuestros niños, y, con ello, se extienden a las familias y a toda la comunidad.

De la mano del servicio eléctrico, llegó la conectividad a internet, la cual permite a todas las escuelas, ahora también a las de los parajes más alejados de centros urbanos, utilizar las computadoras que se entregan gratuitamente mediante el Plan Ceibal. Así se hace realidad el acceso a la cultura, a una educación de calidad creciente y a espacios amigables donde aprender.

El programa Luces para Aprender Uruguay tuvo la iniciativa y la complementación de OEI (Organización de Estados Iberoamericanos) para la Educación, la Ciencia y la Cultura, la española Fundación Elecnor, UTE, MEC, ANEP y el Plan Ceibal. Este proyecto supuso metas ambiciosas e implicó la conectividad a 82 escuelas rurales que no poseían la suficiente capacidad energética porque históricamente esto no había sido atendido.

Estos avances son un gran logro para todos los uruguayos porque estamos equiparando los derechos de los niños que asisten a las Escuelas Rurales con los demás alumnos de primaria: ahuyentamos la exclusión y fomentamos la integración. Haber culminado esta importante obra hace posible el mejoramiento de la calidad de la educación y la optimización de los procesos de aprendizaje y comunicación, a través del desarrollo de cinco componentes centrales:

• Provisión de energías alternativas

• Conectividad

• Formación docente

• Desarrollo comunitario

• Sostenibilidad.

Oportunidades e integración

En los párrafos anteriores están recogidos ejemplos de cambio estructural que representan enormes avances para nuestra sociedad. Estos adelantos impactan en las posibilidades de cada uno de los miles de niños que ven materializado sus derechos y logran tener acceso a la tecnología. Antes no era así. Ahora, esos niños y sus padres acceden a posibilidades equiparadas y oportunidades multiplicadas. Ahora, pueden ejercer sus derechos.

Así construimos ciudadanía y así entendemos el desarrollo de la democracia. No es sólo la evolución de los factores tecnológico y energético, a los cuales está demostrado que le hemos dado un impulso sin antecedentes.

Estamos desarrollando una concepción de país que integra factores productivos y sociales. Nuestro proyecto persigue de forma incansable la justicia social. Está escrito en nuestro programa y demostrado por nuestras acciones.

El Gobierno Progresista demuestra en ejemplos como éstos su voluntad política y las prioridades que lo guían. Claramente, muy distintas a las que dejaron en estado crítico la matriz energética, sin recursos a nuestra educación, y con las cuales el desarrollo tecnológico lo mirábamos por televisión.

Situaciones como éstas atravesaban nuestra sociedad y el sector de actividad que se analice. Fue por ello que hace una década los uruguayos decidimos dejar atrás la especulación financiera y la falta de controles a banqueros inescrupulosos; decidimos dejar atrás y terminar con la pobreza; decidimos dejar atrás la falta de garantías para los trabajadores, incluidos los rurales; decidimos dejar atrás la discriminación racial, decidimos dejar atrás las exclusiones de cualquier clase – incluida la de género; decidimos dejar atrás la resignación y dar paso a la esperanza

Rumbo y certeza

Hace una década nuestro país cambió su orientación y mejoró radicalmente. En estos diez años mejoraron todos los factores productivos junto al aumento de los derechos ciudadanos, y el país creció.

Desde hace una década nuestro país optó por el Desarrollo Sustentable, que nos ha permitido multiplicar por cuatro el Producto Bruto Interno, aumentar el Salario Real en 48% - desde febrero de 2005 –, que el empleo crezca a tasas que no encuentran comparación y que la distribución de la riqueza mejore sin detenerse.

Nuestro país ha complementado el desarrollo tecnológico y de la matriz energética para enfocarlos en mejores condiciones de vida para los uruguayos. A través de la industria, el agro o la educación. Todo esto está apuntalado por Empresas Públicas fuertes, dinámicas y modernas. Las mismas empresas que en los noventas estaban fundidas y prontas para rematarse, y que el candidato Lacalle Pou quiere volver a debilitar para habilitar el ingreso de jugadores privados.

No es casualidad que ahora todas las Escuelas, incluidas las Rurales, a lo largo y ancho de todo el país, tengan energía eléctrica y conectividad. Tampoco es casualidad que todos los alumnos tengan cada uno su laptop.

Estamos desarrollado un país sustentable con certeza en el rumbo que llevamos. Uruguay tiene futuro porque tiene presente.