Las redes de infraestructura están colapsadas y viejas, el mantenimiento de los edificios depende de la buena disposición de los administradores. Las preguntas que debemos hacernos: ¿Puede la Capital seguir creciendo? ¿Puede el Área Metropolitana seguir creciendo? ¿Los Municipios han fortalecido sus equipos técnicos para dar una respuesta eficiente para la gestión de la Ciudad?
La ciencia y la técnica avanzan vertiginosamente, la gran oferta de materiales y tecnologías para construir nuestras ciudades nos sorprenden cotidianamente y estimula para ser cada vez un poco más audaces y creativos en el diseño de los nuevos edificios.
Mientras tanto los viejos edificios aguantan silenciosos el paso del tiempo, nadie los atiende, nadie presta atención a su lento deterioro, hoy viejo es un edificio de apenas treinta años, que fue concebido según código, según las normas de aquellos tiempos, que son casi las mismas de hoy con apenas algunos retoques. El asunto es que los códigos de edificación ponen su mirada principalmente en las nuevas construcciones pero poco y nada dicen de las viejas construcciones.
Los técnicos lo saben pero poco pueden hacer porque el sistema hoy no permite a un técnico que tome la iniciativa, sólo debe acatar órdenes y limitarse a aplicar lo que ya decidió el poder de turno, así es en la Ciudad de Mendoza.
Ahí viene la otra pregunta ¿Los Concejales lo saben? de ellos dependen las ordenanzas que se sancionen en los Municipios para garantizar la seguridad de las construcciones, al menos así lo dice la norma.
Lo que está claro para los técnicos que consideramos necesario vincular la técnica a la política es que el sistema así, no funciona, es necesario introducir reformas, es necesario entender la complejidad de la gestión del territorio e instrumentar nuevos mecanismos. En esa línea quizás la mayor virtud de Montbrun en el Concejo de la Capital ha sido traer un poco de bulla para transformar viejas estructuras.
El desafío sin duda es que cada municipio desarrolle las capacidades de tener los mejores cuadros técnicos que sean capaces de prevenir y mitigar los desastres a los que toda gran ciudad está expuesta, ninguna se salva, es el precio de la concentración urbana y es una obviedad que en Mendoza nos debemos esforzar mucho más por estar expuestos a sismos y terremotos que aumentan considerablemente la vulnerabilidad.
Y por último, si hablamos de gestionar ciudades sustentables el otro gran desafío es crecer en diversidad, es la clave para que todas las voces sean valoradas.