Las trampas de la Capital

Las veredas como pistas de obstáculos son un ejemplo de que el código de edificación en la Ciudad de Mendoza no se respeta.

Foto: MDZ
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Las preguntas que debemos hacernos ¿En qué avanzamos? ¿Cuánto avanzamos? ¿Es posible integrar en una ciudad que crece descontroladamente? La construcción de un hábitat inclusivo es responsabilidad de todas las personas e instituciones.

La falta de conocimiento de nuestras obligaciones como ciudadanas/os se ve reflejada en la construcción de nuestro hábitat. Los municipios tienen la responsabilidad de velar por la “Higiene y Seguridad”, son la policía de la construcción.

Para ejercer ese control, los mismos sancionan mediante ordenanza el “Código de Edificación”.

Este código es un instrumento legal que todas las personas debemos conocer. El mismo establece pautas para las construcciones e instalaciones que hacemos en nuestro hogar; nos orienta sobre las dimensiones mínimas de los locales y sobre medidas para garantizar la seguridad en los edificios que habitamos. Sin embargo este código de edificación no se respeta.

Por sus características climáticas, Mendoza es una ciudad que nos permite disfrutar de nuestras veredas como pocas ciudades en el mundo. No obstante, y a pesar de esta cualidad propia de nuestra provincia, todas las actividades comerciales que se realizan en Capital invaden el espacio público. Esta situación convierte a las veredas en pistas de obstáculos y quienes más padecen esta situación son las personas con discapacidades visuales y motrices.

Semejante situación es la mayor prueba de que el código de edificación no se cumple.

Como vecina activa de la Capital de Mendoza, he podido observar que por desgracia falta voluntad política para avanzar en la elaboración de los planes de ordenamiento  municipal y el cumplimiento de esta ley.

A pesar de los esfuerzos realizados por  los concejales Alberto Montbrun y Guillermo Mosso para involucrar a la ciudadanía, el Intendente Víctor Fayad sigue empecinado en introducir reformas parciales que lo único que hacen es aumentar los conflictos territoriales.

Si los gobiernos no cumplen con leyes básicas de convivencia, como lo es la ley de Ordenamiento Territorial, el crecimiento urbano será anárquico y quedará librado a los criterios del mercado, compitiendo entre municipios para captar inversiones y al entrar los municipios en estas lógicas, desatienden la necesidad de satisfacción de servicios para la totalidad de la población

Por estos motivos es que considero que la construcción de un hábitat accesible para todas y todos depende de cada una de nosotras y nosotros, comencemos a pensar en una ciudad inclusiva, practiquemos el respeto y la tolerancia y ejerzamos nuestros derechos como ciudadanos interpelando a nuestras autoridades cuando no cumplan con la legislación vigente.