Luego de meses y meses de una franela infernal, el culebrón “Massa sí, Massa no” parece tener una resolución. No lo doy por completamente cerrado porque aún faltan mil “carpetazos”, “operaciones”, infundios, bolazos al viento, pasos en falso y más incorporaciones de impresentables que aunque agreguen bulto hoy, a la hora de las urnas le restarán votos a este novísimo grupete. Tal vez sea como dijo una ingeniosa dirigente del peronismo ortodoxo: Massa es como la Cajita Feliz de Cristina. O quizás sea realmente una “instancia superadora (¿?) al Kirchner-Cristinismo. Ya se verá. Pero como los de esta columna somos incapaces de prever absolutamente nada, vamos a hacer como que nos concentramos en la coyuntura pelada. Hasta ahí podemos llegar.
Hay un asunto que destacamos, ya resaltado en la bajada del título: mientras la oposición se divide cual ameba en celo, el peronismo vuelve a ofrecernos voluntariosamente sus tres deliciosos sabores, tal como lo ha hecho antes en muchas elecciones generales. Y si sumamos los tres (uno más peronista que el otro, cada banda autoproclamándose dueña del “Peronómetro”) vamos a superar el 70 por ciento del electorado. Así no hay quien pierda.
Concretamente, nos referimos al “Peronismo Vintage” de De Narváez-Moyano-De la Sota y demases; a los K neoprogrezurdos del kristinismo militonto del palo; Y ahora al flamante massismo bonaerense, aspirante a bisagra que si bien los desprevenidos pueden circunscribir a la provincia de Buenos Aires, recordemos que ella representa el 40 por ciento del padrón electoral y elige un centenar largo de diputados nacionales y por lo tanto es escenario de la madre de todas las batallas. En el interior los demás estamos pintados con acuarela, sépanlo. Aquello es lo único que importa, como siempre. Apenas le vaya medio bien en las encuestas que aún no se hacen (ni hablar en las elecciones) más allá de la Avenida General Paz florecerá el massismo cual hongos después de la lluvia. No tengan duda, compañeros...
Pocos días atrás, durante un programa de la “Corpo” en TN se presentó a la consideración pública una partecita de la lista massista bonaerense: era un verdadero “Drink Team”, porque solo un borracho pudo armarlo. O en todo caso, si bien se trata de gente que todavía merece algún respeto por su trayectoria, hasta los más adeptos y locuaces se las verían en figurillas para justificarla. Es que había un actor cómico de fama declinante, una periodista especializada en asuntos jubilatorios (¡Que para colmo trabaja en el grupo Clarín!) y el más incombustible de todos los corchos peronios después de Scioli: el gran Felipe Solá, viejo filibustero de los siete mares, siempre con su armadura de teflón reforzado. Podés agregar al ex capo de la Unión Industrial Argentina, José Antonio de Mendiguren (alías El Vasco o De Mendi-curren, por aquel inolvidable curro multimillonario de la pesificación que le inspiró al Duhalde presidente) más algún vetusto jefazo gremial casi propietario de su sindicato que también estarán en esa boleta. Y ya estamos todos, poné los fideos nomás.
Es decir: se la dejan picando en el área y con el arquero caído al oficialismo para que diga que esos armados no son más que un patético rejunte transitorio para ganarle a ELLA, la Suprema, la invicta, la gran conductora. “Si llegan a ganar, agarrate; juntan el agua y el aceite más algunos intrascendentes pero famosos para ponerle palos en la rueda al modelo nacional, popular y latinoamericano que construimos entre todos y para todos con todas”, nos dicen desde las tribunas oficiales que a estas alturas más parecen trincheras de combate donde sus ocupantes están con el casco hasta las orejas y la bayoneta calada, como si fuera necesario. Por algo hemos resaltado hasta el cansancio en estas pobres notas nuestras durante los últimos casi dos años esa impotencia opositora, porque un gobierno democráticamente electo puede ponerse tan autoritario, corrupto y/o ineficiente como le plazca pero es tarea indelegable de la oposición pararle el carro y (junto a la Justicia, claro) hacerle pagar por sus felonías. Para eso está. Y debe tener éxito porque de lo contrario mal puede venderse como alternativa. ¡Oh, ya me parece escuchar a las fieras desatadas!: “¿Qué estás diciendo, pedazo de Pérez? ¿De qué lado estás, chabón? ¿Sos o te hacés?”. Nada de eso, amiguitos; es solo pura lógica republicana.
Dicen los que saben que así funcionan las democracias más o menos avanzadas, y para eso tienen pluripartidismo, división de poderes y alternancia en el gobierno, las tres patas de un banco que deberían ser inconmovibles. Pero claro, nunca falta un Laclau cualquiera que te quiera sacudir la estantería y decirte que democracia es otra cosa, andá a saber qué. O bien que está mutando justo frente a tus narices y si no lo ves es por ser un ciego cívico, que de Latinoamérica, de Latinoamérica salió el nuevo campeón. Ponele que sí. Acá no somos nadie para enmendarle la plana a un docto académico como el Dr. Ernesto L., pensador favorito de ELLA que no por nada enseña en las mejores universidades inglesas desde hace añares. Pero qué querés que te diga...más años de los que lleva Laclau dando cátedra son los que uno pasó creyendo que la democracia implica OPCIONES que no sean las provenientes de un mismo partido que en realidad es un “movimiento” multiforme, pluriclasista y variopinto ideológicamente, con una alarmante tendencia a considerar al PODER como uno solo, y minga de dividirlo. Ya lo dije alguna vez: En su formación política, ELLOS tienden a saltearse al Marqués de Montesquieu, dándole más pelota de la necesaria a Thomas Hobbes. Deberían revisar eso.
Y allá vamos de nuevo. Porque tres cosas hay en la vida: Salud, dinero y amor. Y tres listas lleva siempre el peronismo desde hace ya demasiado tiempo. La que vino a completar la trilogía la semana pasada para sumarse a las del oficialismo puro y duro y a los opositores peronistas “Old Fashion” es la del risueño intendente de Tigre, que a fuerza de juventud, buena onda, progresos palpables y dominio total en su territorio, marketing a al enésima potencia, pocas palabras, ningún espíritu peleador, logros deportivos y tanta paciencia como aguante a las presiones, se filtró en el abismo de confrontación y reputeo que abrieron los K con/contra los otros productos de la factoría peronística. Y se vende como lo mejor de ambos mundos, para conservar y consolidar lo hecho en la última década y reparar errores en base a diálogo y consensos.
Por mí, todo cool, pero recuerden mis queridos lectores que Massa también es peronista. Eso quiere decir que trae de fábrica ciertas tendencias a la autocracia que ya mostró en su terruño y no pueden ser positivas, a priori, por más “dialogo” que le quieras echar. Porque uno puede hablar con todos para la foto y después hacer solo lo que su antojo y su almohada le dicten. Mientras, ha recolectado todo tipo de especímenes políticos y filo-políticos para completar los puestos en su lista, la que viene a cerrar ese circulo ¿vicioso? al que ya nos tiene acostumbrados el peronismo: Ser oficialismo, oposición y quinta rueda del carro al mismo tiempo. ¡Y somos todos peronistas, qué canejo!
Eso le deja a la “Opo” extra-peroncha el mínimo papel del actor menos que de reparto que entra al proscenio para decir: “La mesa está servida” y vuelve a hacer mutis por el foro. Por lo menos en el territorio más importante, aquel por el cual todos pierden la chaveta: La Provincia de Buenos Aires, esa que habría que dividir al menos en cuatro para que sea mínimamente gobernable. ¿Pero quien le pone el cascabel al gato? Mejor no dar ideas así, porque me van a salir con que para eso hay que reformar la Constitución Nacional, y ya sabemos lo que eso implica...
En fin, es todo por hoy. Les prometo más para la semana que viene, no desesperen. Bye.