Fila 9 butaca 27
El mundo del espectáculo en Mendoza está atravesando un momento delicado, raro. Desde hace un tiempo a esta parte (podríamos decir desde principio de año) los productores que se arriesgan a traer un show de afuera (especialmente de Capital Federal) están sufriendo porque no logran vender las entradas que hasta hace tiempo se vendían.
Para ser más concreto: un mismo show que el año pasado vendió dos mil entradas, este año no llega a las mil vendidas.
Es preocupante.
Hay un bajón generalizado y eso se nota en los teatros que se ven raleados. Son muy pocos los que han logrado vender todas las entradas, y ni hablar de aquellos que han repetido función. Es más, hay algunos elencos de teatro que aspiraban a hacer tres funciones y apenas lograron meter media sala.
Analizando la situación, los productores aseguran que el problema se da por el alto valor que tienen las entradas. “Los que vienen en gira piden valores de cachet que no condicen con la realidad y eso obliga que a la hora de sacar cuentas las entradas estén tan altas”, confió un avezado empresario.
Ejemplifiquemos: para presenciar un concierto de un músico de primera línea o una obra de teatro destacada, hay que calcular que una entrada estará rondando entre los $200 y $300. Generalmente, del mismo bolsillo salen dos tickets, y a eso hay que sumarle una cena ($200 para dos personas), plata para los trapitos y algún que otro mango por las dudas. En síntesis, hay que contar con entre $800 y $1.000 para estar tranquilo. Sin dudas, termina siendo una salida un tanto cara.
Y es acá en donde aparece la alternativa válida: los artistas mendocinos. Muchos –que supieron capitalizar la experiencia del 2001 y empezaron a profesionalizarse- ofrecen espectáculos de primera línea con valores de entradas muchísimo más bajos que los de los visitantes.
La verdad es que la agenda de espectáculos de Mendoza es muy buena, y eso lo puede decir cualquier visitante de esta provincia. Se quedan admirados con la gran cantidad de espectáculos locales. Y muchos de ellos son de altísima calidad.
El Le Parc, La Nave Cultural, el teatro Plaza, el Independencia, el Bustelo y varias salas departamentales más están repletas de propuestas pero tienen un problema en común: la falta de público.
Y acá van las preguntas: ¿por qué el mendocino no apoya a su artista?, ¿por qué no va a sus shows, a sus obras de teatro, a sus desfiles, a sus muestras?, ¿por qué no compra sus discos, sus libros, sus obras de arte?
Es necesario decir desde esta columna que estamos rodeados de talentosos que viven en la esquina de nuestra casa. Y este es un muy buen momento para disfrutar de los nuestros y hacer crecer una industria que mueve mucha gente.
Es hora de hacerlo. Y que la Mendoza ausente quede en el olvido.