El mundo del rock vs. los DJ’s: ¿por qué?

Nuestro historiador del rock nos cuenta la historia de aquellos que hacen conocidas las canciones.

Reconozco que es un tema espinoso y trataré de enfocarlo exento de pasiones, lo cual no es fácil.

El mundo del rock hoy se encuentra enfrentado, por decirlo de alguna manera, a la tremenda movida que desarrollan los DJ’s.  Las repercusiones luego de la frase de Pappo (“…Pibe, buscate un trabajo honesto…” (de Pappo a DJ Dero, 5 de agosto de 2000, en Sábado Bus) fueron grandes: algunos lo apoyaron, y otros lo trataron de inculto. El tema, claro, pasaba por la afirmación de que los DJ’s tocan música, inventan melodías y componen, a lo que Pappo abruptamente se opuso diciendo que sólo enchufaban algo y reproducían discos grabados y tocados por otros. De ahí la famosa frase “buscate un trabajo honesto”. Reconozco que es difícil ponerse de un lado o del otro.

Encontrándonos en un espacio en el cual la historia es protagonista, varias de las respuestas al dilema se van a ir evaporando a medida que avancemos en la cuestión, y trataremos de explicar por qué hoy un DJ es como una especie de chamán, hechicero, o el sumo sacerdote pagano de una fiesta ancestral, llegando a ganar hasta 12.000 euros en una noche.

¿Qué hace un DJ? ¿Mezcla? ¿Pincha? ¿Edita? ¿Inventa? ¿Hace algo nuevo respecto de lo que hay en el disco? Sí, y a veces, todas esas cosas juntas y más también: es una especie de armonizador entre la música y cientos de personas, por eso necesita verlas, de ahí las famosas cabinas de DJ’s.

En primer lugar, la historia del rock and roll tuvo un protagonista estelar, allá por los años 50,  se llamaba Alan Freed, y era Disc Jockey. ¿Qué hizo Alan Freed? Inventó nada más ni nada menos que el término rock and roll. Su famoso “Moondog Coronation Ball”, el 21 de marzo de 1952, un concierto de rhythm & blues, es señalado como el nacimiento del rock and roll, y atrajo a una multitud de 25.000 personas, todas de color, lo que llamó poderosamente la atención de las autoridades blancas de EEUU. Luego esta fiesta  se denominó la fiesta del “Rock and Roll” (termino obtenido de su programa de radio),  ya que rock y roll eran dos eufemismos que referían sexo allá por los años 20, y en definitiva fue una nueva forma que se utilizó para llamar a la misma música de rhythm blues, que era la que se ponía en las fiestas, y el termino derivó en su  utilización para referirse ya a la música y no al evento, naciendo el rock and roll propiamente dicho.

Alan Freed tuvo otro papel estelar en la música rock. Fue el principal difusor, utilizando el poder innato que tenía un DJ de radio en la época, de uno de los fundadores del rock and roll: Chuck Berry.  La Chess Record le dio una copia del single Maybelline a Alan Freed, y como nunca, el poder de un DJ se vio reflejado: lo puso varios días seguidos en sus programas de radio, y en pocos días vendió un millón de copias. A partir de aquí, la carrera de Chuck Berry despegó para siempre, y su gran aliado en difusión (hablamos del rey del rock and roll ¡!), ¿quién fue? Un disc jockey: Alan Freed.

Entonces, para empezar, tenemos que un DJ le puso nombre al rock, y le dio difusión a una de sus máximas figuras, lo que no es poco.

Durante la década del 60 se desarrollaron los “clubes de baile”, y los DJ fueron fundamentales para la difusión del rhythm & blues, y del rock and roll, que era la música que se bailaba en dichos clubes, y paralelamente también en Inglaterra se desarrollo a través de los DJ’s el “Northern Soul”, música de baile, que eran los ritmos de la Motown de Detroit desarrollados para bailar.  Pero los DJ también fueron importantes para la difusión de música beat radial y provocar las subidas de los temas en los charts. Seguramente cuando Love me do, de los Beatles, llegó al Nro. 1, algún DJ de radio tuvo algo que ver en eso.

Aunque cueste creerlo, fue en Jamaica donde el disco dejó de ser un producto acabado, grabado para sólo “pasarse”.  Fue ahí donde nacieron los “dubs” (técnica para enfatizar el drum’nbass, aislando la pista del ritmo), las “remezclas”,  y que se reprodujeron a través de los primeros “Sound System”, que consistían en un camión cargado de grandes parlantes que llegaba a un lugar, se publicitaba el evento, se vendían entradas y empezaba la fiesta. King Tubby fue el rey de todo esto y hasta tuvo créditos en los temas que reconfiguraba.  Hasta acá, la relación entre rock y DJ podría decirse que iba de la mano.  Pero en la década de los 70 se produjeron los primeros divorcios: el rock, que antes se bailaba y el DJ lo ponía, pasó a ser excéntrico, y no bailable. Nadie se imagina en una disco bailando Close to the Edge, de Yes, ni The lamb lies down on Brodway, de Genesis. Y ello provocó que el clásico R&B y el Soul, evolucionara en una música especial para bailar, así como también los clubes se especializaron dando lugar a las famosas discotecas, y por supuesto, a la “música disco”.

Pero el divorcio no fue total. De hecho, los Stones en 1978 hicieron una canción disco (Miss you), Rod Stewart hizo en 1978 el single Da ya think I´m sexy, música disco, y tantos otros más. Y la relación entre las discotecas y los rock stars era mutua: Studio 54, la emblemática disco de Nueva York, era visitada por Jagger, Bowie, Lou Reed, el mismo Rod Stewart y todo rocker ha pisado su pista.

Y fue en esta época que empezaron a aparecer los DJ como figuras excluyentes. Ya que vienen todos y yo los hago bailar, yo soy el que manejo los hilos de la noche. Y así fue.  El primer DJ de concepción moderna fue Francis Grasso, quien introdujo sonidos más duros y negros, rítmicos africanos y latinos, mezclados con la música soul, rock  y funk. Y fue el que inventó la técnica de superponer el final de un disco con el principio de otro, de modo que sincronizaran los ritmos de la batería, mezclando dos canciones por espacios de segundos, para que todo fluyera sin que hubiese desacoples en los ritmos (lo que acá denominábamos “el enganche”). Y tuvo un discípulo aún más grande que él: David Mancuso. Este fue el padre de la criatura, cuando nos referimos al DJ chamán, héroe de la noche, estrella por peso propio. Hizo todo: fundó clubes, fijó estándares de sonidos, coleccionó discos y elevó el modelo del DJ a algo trascendental en una pista de baile, todo ello en el mítico “Loft” de Nueva York. Y acá el DJ se podría decir que se divorció totalmente del rock. Para esta época ya había más de 150 “discos” en Nueva York, y por supuesto, los DJ ya se reproducían y organizaban y comenzaron a tener autonomía respecto de todo: del músico que hacía el tema (rock incluido), del productor, de la discográfica, de todo.  La remezcla se hizo tan importante que se empezaron a editar discos sólo de remezclas para DJ, a tal punto que tuvieron que sacar un disco de tamaño mayor sólo para que entre una remezcla entera de un disco, naciendo el single de 12 pulgadas.

La música disco arrasaba con todo y no necesitaba de ninguna más. Hasta que a principios de los 80 saturó a todo el mundo y terminó siendo una moda pasajera. Pero la tarea de los DJ inventando sonidos no paraba. Nadie puede negar que el Hip Hop, el Rap, son evoluciones de músicas engendradas dentro de la cultura rock ampliamente hablando. Y aparecieron tres DJ que inventaron sonidos nuevos otra vez: Grandmaster Flash, Kool Herc y Afrika Bambaataa, los tres con sus memorables batallas de sonido, armando pistas de baile a lo jamaiquino en cualquier lugar de Harlem o del Bronx, dieron auge a la cultura hip hop. Y los orígenes de dichos sonidos están vinculados a la música disco: ejemplo básico es Good Times de Chic, música disco indudable, que se volvió imprescindible en los inicios del Hip Hop.

Y así fue como el DJ, de sólo pasar música, comenzó a ser protagonista principal de la historia. Mezclando, haciendo dubs, utilizando infinidades de técnicas nuevas, se transformó en el héroe de la noche, transformó un sonido en otro, provocando lo que en definitiva es su esencia: que la gente baile y se divierta.

Volviendo a la polémica inicial, DJ Dero le contesta a Pappo: “Yo toco con discos a diferencia de él (refiriéndose a Pappo), que lo hace con una guitarra… El disco es un instrumento…”, y la polémica está instalada.

No puedo dejar de mencionar que bandas como U2 llevan un DJ como instrumentista en todas sus giras. Y que un DJ, hoy “chamán”, Paul Van Dyk,  en varios de sus sets, tiene un teclado con el cual se encarga él de hacer las melodías en vivo, es decir, hace música en vivo.

¿Porque entonces este enfrentamiento? Puede haber celos en la escena (hoy un DJ como David Guetta se promociona como si fueran los mismos Beatles a tocarte para que bailes, y la fiesta se promociona con el nombre del DJ de turno), las sumas de dinero que ganan son grandes, y en definitiva, han tenido un espacio y figura propia, con la música de otros.

Pero como todo, siempre hay subjetividades. Hoy un DJ pone un tema clásico de rock remezclado, remixado y demás, y suena buenísimo. Por ende, no debería haber ni enfrentamiento, ni celos ni controversia alguna. 

La polémica está abierta y no se termina: ¿el DJ es un músico?