¿Cómo no vamos a estar de acuerdo con que los chicos voten después de los 16 años?
¿Cómo no vamos a aceptar que otros actores sociales, cualquiera sean, adquieran más derechos?
Los ciudadanos deberíamos luchar para que todos tengamos cada vez más derechos que nos permitan decidir, opinar, actuar y trabajar responsablemente para aportar a una sociedad con mejores condiciones, para todos/as y cada uno.
Como organización que trabaja por contribuir al desarrollo humano e igualdad de oportunidades, promoviendo la participación de la sociedad civil y sus organizaciones; formulando propuestas, investigando y difundiendo derechos y deberes ciudadanos, no podríamos estar en desacuerdo con que, una porción importante de la población que sufre los embates de la sociedad (inseguridad, violencia, falta de horizontes en lo educativo, lo laboral y hasta lo afectivo) a veces con mayor intensidad que otros sectores, pueda expresarse a través del voto.
Consideramos que los jóvenes si tienen capacidad para informarse elegir y muchas veces actuar más responsablemente que muchísimos adultos que no saben y no “quieren saber nada” de política, ni de elecciones y de participación.
Si definimos que la POLÍTICA es un proceso dinámico y a menudo desigual, de negociaciones y toma de decisiones, tanto en esferas formales como informales, que determina el acceso a recursos y oportunidades, podemos afirmar que muchos jóvenes ya están participando en este proceso. Y gracias a su espontaneidad y compromiso lo hacen sin el prejuicio de muchos mayores y con la sana intención de aportar y mejorar un sistema político (partidario o no) que muchas veces se presenta viciado de actitudes que muchos adultos nos empeñamos en desarrollar y hasta naturalizamos como “forma de hacer política”.
Esta franja de posibles electores también se vería beneficiada como destinataria de políticas públicas ya que al convertirse en potenciales votantes, los candidatos se ocuparían (o deberían ocuparse) de sus temas y una vez electos, diseñarían medidas que mejoraran sus condiciones de vida.
También estamos de acuerdo con que esta medida sea opcional, dado que muchos jóvenes prefieren no involucrarse todavía en el mundo de los adultos, también los respetamos…
¿¡¿Política en las escuelas?!?
Si la escuela es una continuidad de la sociedad, en todos los aspectos y si, como venimos diciendo, la política es una herramienta de acción y cambio, no sólo opinamos que debería estar presente sino que, digámoslo, sabemos que hoy lo está. El tema es que sólo la ponen en práctica directivos y docentes… Quizá sea la hora de dejar en claro esta situación y sí permitir que los chicos ensayen su participación política en las escuelas, que aprendan allí de dialogo democrático, pluralismo, convivencia y consenso para alcanzar metas relacionadas con lo educativo…
No solamente no nos oponemos, sino que recibimos muy gratamente esta iniciativa poniendo el acento en la esperanza de que quizá, estos chicos que hoy podrían incorporarse a la POLÍTICA, logren lo que hasta ahora no hemos podido los adultos: participar y aportar ideas que propicien condiciones de vida más adecuadas para una provincia y un país en donde todos podamos vivir y desarrollarnos.