Días atrás, en una de esas tardecitas de primavera trucha que tuvimos, me incorporé alegremente a una mesa de café céntrico poblada por viejos amigos, todos de distintos palos del pensamiento político. Noté que estaban discutiendo acaloradamente, lo cual era de esperarse dada la variedad ideológica presente. Cacho, el muy conservador, estaba hablándole directamente a Beto (kichrnerista a ultranza de origen incierto), mientras Toto el izquierdista nostálgico miraba con desconfianza. Y Chicho, un escéptico cínico tan pragmático que da asco, reprimía una risa de villano cinematográfico. Arrimé silla y me senté, decidido a prestarle un poco de atención a la charla, total era temprano y tenía que hacer tiempo un rato. Para qué...
CACHO: ¡Claro, ahora los señores quieren que los pibes de 16 años voten! O mejor dicho, que los voten a ellos, porque para eso antes pasaron los militontos de la Kolina Camporanauta esa, o como se llame, a lavarles el cerebro...
BETO: ¡No seas facho! La juventud está volviendo a interesarse por la cosa pública, la política, la participación popular...ya no son el montón de autistas que los neoliberales como vos amasaron hace 20 años. Hoy eso cambió para bien, y las nuevas generaciones piden pista en la acción ciudadana.
YO: Chicos, una observación: ¿A qué juventud se refieren? Porque siempre me pareció un despropósito hablar de “La juventud” como un todo. ¿Hablan de los secundarios y universitarios de clase media o alta que van a estudiar en motos o autos de 100 lucas y más, de los pibes de la villa que roban para morfar, de los que laburan desde los 8 años con sus padres en el campo, de los nerds que no salen de sus habitaciones y ni sobreviven un día entero sin la compu, de los evangelistas, mormones y de la Acción Católica, o de quienes? Meterlos a todos en la misma bolsa no da, sépanlo.
TOTO: Yo lo único que les digo es que contra Menem (me toco acá...) estábamos mejor. Ahora, lo que hace este gobierno pequeño burgués tibio y reformista es afanarle banderas a la izquierda y agitarlas hasta que se le acalambran los brazos para dar la sensación de que está generando grandes cambios. Y eso de votar a los 16 años es más viejo que el viento. A esa edad yo empezaba a militar en el Soviet de Villa Congoja, y cuando...
YO: Pará un poco, Toto,..si eso es practica y participación democrática, yo soy Mirtha Legrand. Aquello era un Stalinismo de cotillón que a la hora de las urnas no juntaba ni 500 votos. Los mismos que pintaban paredes y colgaban carteles eran los que votaban a sus propios candidatos de toda la vida, ni uno más ni uno menos. Guste o no, la breve cultura democrática argenta es de masas, para bien y para mal. O sea que gana el que más votos junta. No el que tiene razón.
CHICHO: No se vayan por las ramas, que estábamos hablando de que ahora adoctrinan a los pendejos para que voten a los K y así ELLA pueda eternizarse en el poder por siempre jamás. Y disfrácenla como les de la gana, que se ve a la legua que esto de permitirle votar a los mocosos de ahora (que saben menos de política que yo de física cuántica) es no más que para conseguir amplia mayoría con quorum propio en las elecciones legislativas del año que viene, cosa de tener dos tercios en las dos cámaras del Parlamento y poder habilitar una reforma constitucional que permita la recontra remil reelección de ya sabemos de quien.
BETO: ¡Qué asco! ¿O sea que para vos un acto de civismo tan trascendente para varias generaciones como es una reforma constitucional se puede limitar a los mezquinos intereses de un sector gobernante?
CHICHO: Sí.
TOTO: ¡Patrañas capitalistas! Poner una Constitución como eje de la vida social es una deformación occidental-burguesa impuesta por las superestructuras dominantes y destinada a limitar el poder popular que debe manifestarse por la relación directa entre el pueblo y sus vanguardias conductoras...
YO: Ojo, que ahora el lugar de esas “vanguardias” está ocupado por oficialistas puros y duros, minga de revolucionarios aunque se pinten como tales. Tenélo en cuenta, Toto. Si no tenemos oposición (no la hay, apenas quedan opositores) lo que abunda es esto: ¡Peronistas!, la mayor fuerza centrípeta (para absorber) y centrífuga (para expulsar y condenar) de este país. No importa si parecen más de izquierda o más de derecha. Son peronistas y punto. Históricamente, ellos han decidido casi siempre por todos nosotros como y cuando votar; sea por acción u omisión, democráticamente o de facto, legalmente o de prepo. Si ahora dicen que se vota desde los 16, vos decí “Amén...”.
BETO: ¡Siguen limitando verbalmente un asunto de máxima importancia como si fuera el capricho de pocos influyentes que hacen que un sector social pueda sufragar o no!
CHICHO: ¿Acaso no es así?
TOTO: A ver...En estos tiempos que corren, las consignas proletariudas han sido desvirtuadas en extremo, al punto que cualquier hijo de tal por cual se las apropia y las vende al mejor postor...
YO: No es tan así. A veces las alquilan o las dan en “leasing”. Y si no preguntale a tanto zurdeli histórico que ahora es lo más pingüino que hay.
BETO: Se trata de gente que se incorporó gustosamente al proyecto nacional y popular por entender que somos los únicos y únicas que podemos transformar la realidad para devolverle al pueblo el poder que por décadas le robaron las corporaciones.
CACHO: ¡Qué manera de hablar giladas! Si fuera por ustedes, van a devolver algo cuando a Ricardo Fort se le entienda lo que dice. ¡Acá nadie larga nada, y mucho menos el poder o la guita que están amarrocando, nene!.
BETO: Pero a ver...si los mayores de 70 años pueden elegir no votar ¿Por qué los pibes de entre 16 y 18 no pueden optar por votar o no?
CHICHO: Te explico; porque nadie puede impedir o garantizar que antes no les peguen una formateada macanuda para que terminen eligiéndolos a ustedes. Además ¿Qué tienen que andar los pibes de esa edad metiéndose en quilombos politiqueros? ¡Que vayan a estudiar y se dejen de joder!
TOTO: Jejejeje...A ellos les gustaría, pero la mitad no puede. El 50 por ciento de los jóvenes no termina la secundaria ¿sabían?. Si estos garcas disfrazados de progres que dicen gobernarnos les interesara de verdad la juventud, se ocuparían de expropiar las riquezas mal habidas por las plutocracias y su maldita plusvalía para repartirla entre los pobres, y muy especialmente entre esos chicos. Entonces podríamos estar como en la República Socialista del Comandante Castro, donde no hay analfabetos y nadie tiene más que otros.
YO: Es verdad, ahí no hay ricos. Son todos pobres. ¿Pero por qué dijiste “La República Socialista de Comandante Castro” y no Cuba? ¿Ya puso el país a su nombre? ¡Por fin lo blanqueó!
CACHO: ¡Cuba! ¡Qué lindo ejemplo! Y sí, a ELLA y a su banda les gustaría quedarse de por vida incrustados en el gobierno...¡Pero las personas de bien de este país no lo vamos a permitir! Así que hagan votar a los muertos si quieren, que igual ¡No Pasarán!
BETO: No, eso de hacer votar a los muertos lo patentaron ustedes los conservas.
TOTO: ¡Ehhh, lo de “No pasarán” era la consigna de los camaradas republicanos españoles en la guerra civil! Es algo demasiado noble como para que lo uses vos...
En eso me sonó el celu, y eran los de mi compañía de teléfono. Querían hacerme una encuesta. Aproveché para decir que me llamaban de mi casa por un asunto urgente, y me las tomé, pensando que (vote quien vote) acá el problema es que nadie escucha a nadie, me parece...Bueno, hasta la semana que viene.
Tw: @robertomagno2