¿Quién está ganando en la ONU?

Los tira y afloja en materia de derechos humanos en plena crisis siria, según la revista de relaciones internacionales FP.

La reunión de dirigentes mundiales que se celebra esta semana en Naciones Unidas estará salpicada de declaraciones indignadas sobre la crisis siria. Este país ha sido el tema dominante en la diplomacia de la ONU durante el pasado año, en la medida en que China y Rusia han vetado cualquier medida significativa contra Damasco en el Consejo de Seguridad. Existe la sensación generalizada de que la ruta de la ONU para terminar con la guerra civil no tiene ninguna posibilidad. Aunque el Consejo ha obtenido sólidos resultados en otros casos -por ejemplo, cuando evitó una guerra entre Sudán y Sudán del Sur-, el problema sirio ha dañado su credibilidad.

Sin embargo, la crisis de Siria ha generado una energía inesperada en otros sectores del sistema de Naciones Unidas. La Asamblea General y el Consejo de Derechos Humanos (CDH) han aprobado de forma muy mayoritaria una serie de resoluciones para presionar al régimen del presidente Bachar el Asad. En los periodos de sesiones de casi todos los años, como demuestran desde 2008 los estudios realizados por el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR, en sus siglas en inglés) sobre las pautas de votación en la ONU, la Asamblea General y el CDH son ambientes hostiles para los diplomáticos occidentales. China, Rusia y los países en vías de desarrollo aprueban habitualmente resoluciones que suponen un retroceso en el progreso de los derechos humanos que pretende impulsar Occidente. Además, ahora China y Rusia están a la defensiva.

Algunos expertos creen que se trata del comienzo de una revolución en materia de derechos humanos en la ONU. Ted Piccone, de la Brookings Institution, afirma que Estados Unidos y sus aliados democráticos han conseguido que “los derechos humanos tengan cada vez más importancia en la agenda de la comunidad internacional y se estén produciendo avances sorprendentes, aunque lentos”. Otros son más escépticos. UN Watch, un grupo que mantiene una actitud muy crítica respecto a la ONU, se queja de que el CDH sigue acogiendo a regímenes represivos desde Angola hasta China, sin que los censuren.

Con el fin de ayudar a decidir entre estas dos posiciones y examinar qué significan para la política exterior europea, el ECFR ha actualizado su análisis de las pautas de voto y los debates en la ONU. Los hechos indican que en los foros de Naciones Unidas está produciéndose un auténtico giro hacia las posturas occidentales en cuestión de derechos humanos, y no solo en el caso sirio, pero que las bases de ese giro son muy frágiles. Para mantener la presión sobre Siria, la UE y EE UU han trabajado en estrecha colaboración con Gobiernos, como el de Arabia Saudí, que también tienen a su vez un comportamiento dudoso en este ámbito. Si China y Rusia están en una posición vulnerable en la Asamblea General y el CDH, no parece que les importe mucho. En concreto, Moscú parece satisfecho de su impopularidad en la ONU.

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(*) El autor agradece a Tristan Drisbach su ayuda en el análisis de los datos de votaciones de la ONU.