A los legisladores de mi país

Foto: La Nación
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A los legisladores de mi país:

No represento a ningún sector poderoso ni a ningún partido político. Soy una madre que habla en nombre de su hijo y de tantos otros hijos cuyas vidas fueron brutalmente arrasadas por las armas de fuego. Como otras mujeres, ocupo el lugar al que hemos sido condenadas por esos instrumentos de muerte.Por eso quiero acompañar en espíritu y con la palabra, la moción de este proyecto de ley que viene a plantear algunas medidas que seguramente contribuirán a disminuir el daño que ocasionan las armas en la sociedad.

La presencia de las armas en la vida cotidiana y en las sociedades genera inseguridad, muerte y dolor a millones de personas. Cuando cierro mis ojos veo caer a mi hijo atravesado por las balas y resuenan en mi corazón su risa, los días compartidos, los cuidados prodigados, los proyectos que tantas veces construyó en su mente y que jamás podrán concretarse. Mi hijo no representa sólo una pérdida irreparable para mí que soy su madre. Este país ha perdido a un ser humano generoso y especial, que seguramente hubiera podido aportar mucho al bienestar de los demás. Imaginen entonces por un instante, este dolor y esa generosidad multiplicada por miles.Porque hoy mueren en Argentina alrededor de 7 personas por día por las armas de fuego. Ese es el resultado del daño que causan las armas en nuestra sociedad y la evidencia de la crueldad que pueden desarrollar los seres humanos cuando el Estado no se ocupa del tema con toda la energía que debería hacerlo.

Los familiares de víctimas observamos con estupor y con tristeza cómo algunas leyes argentinas resultan perimidas y favorecen el descontrol en la venta de armas, sin que nadie, hasta hoy, se haya ocupado de modificarlas. Así, la vida de nuestros hijos queda supeditada a intereses económicos y a medidas políticas precarias e ineficientes para controlar el mercado de las armas de fuego.

Uds. podrán decir que este proyecto puede ser perfectible, que, como en todos los proyectos de ley, hay consideraciones para hacer sobre el mismo. Lo cierto es que este proyecto termina con la cuestión más indignante e incongruente en este tema: queel financiamiento para el control del negocio de las armas en Argentina, esté actualmente en manos de aquellos que sólo están interesados en promover ese mismo negocio. Puedo entender que no es sencillo enfrentar los argumentos de aquellos que anteponen sus propios intereses económicos o políticos a cualquier acción que proteja el bien común. Pero me resisto a aceptar como madre, tanta humanidad destruida, tanto amor desperdiciado, tanta esperanza aniquilada, cuando el acero de las balas arrasa la vida de nuestros hijos, mientras esperamos la ley perfecta.

Siempre se ha dicho que el argumento de la razón es más poderoso que el argumento de los
sentimientos. Ya es tiempo de invertir el orden de los factores para tomar decisiones: poner la razón al servicio de los sentimientos y exigir a los gobiernos y nuestros representantes, que realicen un esfuerzo sistemático y programado para controlar las armas en nuestro país. En este sentido, es imperioso que por lo menos el financiamiento del RENAR se convierta en una preocupación de los que gobiernan y legislan y que este tema que contribuye a la paz cotidiana y la protección de la vida, sea prioritario en las políticas públicas de nuestro país. Por eso es importante seguir adelante con este proyecto, porque siempre será un avance en relación a la precariedad de leyes que tenemos en nuestro país para regular y controlar las armas.

Hoy hace 5 años, 11 meses y 6 días que mataron a mi hijo con un arma de fuego. Nunca lo recuperaré ni recuperaré la felicidad y la paz que me daba su compañía. Ningún funcionario de mi país, ni legislador de gobiernos anteriores me ha pedido disculpas por su muerte, a pesar de que sus decisiones, de algún modo, han contribuido a ocasionarla. Por eso, en nombre de mi hijo y en mi condición de madre de una víctima de la violencia con armas de fuego, les pido que avancen con este proyecto de ley que plantea, por primera vez en nuestro país, poner al Estado por sobre los intereses económicos y políticos de un sector. Si eso se logra, todo lo demás es accesorio y perfectible a futuro. Mi pedido no se funda en ningún interés político ni partidario, sólo en la protección de la vida de nuestros niños y jóvenes, de todos los hijos, inclusive de los suyos…que aún están vivos.

* Mónica Bouyssede (mamá de Alfredo Marcenac, asesinado por un “legítimo usuario” de
armas de fuego el 6 de julio de 2006)