"Desde los oligopolios mediáticos viene el veredicto inapelable: “El Gobierno se ha decidido a no escuchar el mensaje inequívoco de los cacerolazos y, por lo tanto, no toma nota del descontento social”. La pregunta obvia, que obviamente no se hacen a sí mismos esos comentaristas, es: ¿en qué consistiría que el Gobierno “escuche” y “tome nota” de lo ocurrido?".
La columna en Página 12