Cerca del 1,4 % de la población del Gran Mendoza, se hizo presente el pasado jueves 13 en el km0 de ciudad, haciéndose eco de los reclamos dictados por personajes como, por ejemplo el “empleado del mes” (de Clarín), Jorge Lanata y sus compinches mediáticos y políticos, quienes obtienen sus ingresos directamente de los grupos económicos concentrados de la Argentina que representan en nuestro país los intereses de la corporatocracia mundial.
Los sectores de capas medias que asistieron se expresaron con mucho odio en contra de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Lo más recurrente fue, “diKtadora”, “corrupta”, “soviet”, “totalitaria”, “demagoga”, pidieron por su muerte y dieron un sin fin de descalificativos. Expresados también en una cartelería sostenida, en gran parte por muchos chicos, algunos con uniformes de colegios privados, los cuales eran “adoctrinados” en el rencor y en los programas de los gurú de la economía, estilo Melconian o algún “Chicago boy” a pedido de su empleador, ya sea Macri, Cobos o alguno de estos muchachos. Decían al unísono cosas como “…es posible que esta yegua no nos deje comprar dólares libremente para viajar, o que se tenga que poner limites a las importaciones”.
Una de las consignas es la libertad de mercado. Siendo esto poco coherente con otra frase: “no dividamos a la sociedad”. Por un lado, debemos reconocer que la gran mayoría desconocía la razón de fondo de porque estaba allí; las frases hechas y los lugares comunes eran generalizados. Por el otro, debemos comprender que la “libertad de mercado” o de supuesta “competencia perfecta” se lleva adelante sin la mínima intervención del Estado, por la que se benefician sectores vinculados a las exportaciones e importaciones, que son los principales evasores y encargados de la enorme transferencia de renta nacional al exterior, a través del régimen legal heredado de Martínez de Hoz, Menem y De la Rúa.
Ésta es la causa de la , ya que la pauperización, producto de la concentración en pocas manos de la renta y su posterior giro al exterior vía paraísos fiscales, profundiza el antagonismo inherente a la existencia de las clases sociales, única división existente y perdurable, y cuyo conflicto debe resolverse a través de la justicia social.
Las medidas de corte nacional, que ha conducido el kirchnerismo, han llevado a integrar a la sociedad, donde los sectores sociales más postergados empiezan a atravesar verticalmente de abajo hacia arriba la sociedad, es lo que al medio pelo le produce irritación en su simiesca epidermis.
La justicia social es integrar, - lo hizo el General Perón junto a la enorme mayoría del pueblo argentino, que componía el movimiento nacional de la época-, y se opusieron los mismos sectores que hoy se expresan con odio y resentimiento y llaman a la presidenta, electa con el 54% de los votos, “Dictadora”, burlando la historia Argentina y Latinoamericana, les irrita a estos sectores que la Democracia exista como tal, democratizando el acceso de los bienes y los servicios, la educación y la información (medios de comunicación). La fecha nos trae, rápidamente algunos ejemplos (hay varios), el 16 de septiembre de 1976, en la ciudad de La Plata secuestraron, torturaron y desaparecieron a un grupo de jóvenes de colegios secundarios que reclamaban por un descuento en el pasaje de colectivo. Esto Sí fue durante una dictadura, ¿se entiende el ejemplo? Ahora, jóvenes de las mismas edades salen a insultar a la democracia, en esta marcha golpista. Y este gobierno, contrario al mencionado y sin reprimir, busca ampliar los derechos de los jóvenes, para que voten, fomentando permanentemente la participación política.
También podríamos recordar que el 16 de septiembre de 1955, se golpeó el orden democrático, donde los mismos intereses que salieron hace pocos días a marchar en contra de Cristina, son los que motorizaron el golpe contra el General Perón y el pueblo argentino. Aquellos que no pudieron evitar la irrupción que emergía desde las masas trabajadoras, Juan Perón, el 19 de septiembre de 1945, bajo la consigna “Marcha de la Constitución y la Libertad” intentaron tapar el sol con la mano. El pasado 13 de septiembre el lema fue “Marcha por la Libertad y la defensa de la Constitución”.
Las consignas son las mismas y el proyecto de la plutocracia que le pone el tono a la movilización a la que se pliegan los sectores medios, sigue siendo como entonces, una Argentina para pocos.
Una diferencia fundamental es que aquella marcha, como relata Miguel Angel Scenna en “Braden y Perón”, fue una espectacular demostración de poderío de la oposición. Hoy la “Opasición” política está desperdigada y con poca fuerza, donde ninguno es capaz de capitalizar a estos sectores. El candidato de la unidad para los intereses del campo antinacional y sojero es Mauricio Macri, el cual según la consultora Equis, acumula el 9% de intención de votos, la opción B para estos es el “Peluca” De la Sota, que proyecta 5% nacional de intención de votos. Además se puede observar como el FAP (Binner) va reduciendo el 17% que obtuvo en 2011, hoy llega al 13%. Repartiéndose entre ellos, los votos anti K y algo más, producto de ser oficialistas en tres de los cuatros distritos electorales más grandes.
Frente a la falta de oposición política seria a nivel nacional, los medios concentrados deben suplir la incompetencia de aquellos. El plazo de aplicación de la cláusula de adecuación (art. 161) está cada vez más cerca (7 de diciembre), la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (Nº 26.522) adquiere plena vigencia. Y por ejemplo el grupo Clarín deberá desmonopolizarse y ya no podrá contar con sus 234 licencias (¡No hay libertad de expresión!) las cuales le permiten atemorizar a la sociedad argentina y manipular la información, pues saben que ya no tendrán el poder para desinformar y hacer con tanta impunidad sus negocios a costa del pueblo argentino. Sus objetivos obtienen éxitos parciales y los iracundos individuos autodenominados “apolíticos” se hacen eco de la exigencia de los oligopolios y exclaman libremente que “la libertad de expresión se va convirtiendo de a poco en un recuerdo”.
Es interesante entablar una discusión en paz con estos sectores, buscar las razones del odio visceral que los moviliza y analizar uno por uno los elementos de esa suerte de licuadora que tienen en sus manifestaciones.
Dicen defender la Constitución, al grito de “que se vaya la yegua”, con un ánimo destituyente.
No hay peor ciego que el que no quiere ver; tarareando el himno y caminado como una oveja hacia el corral de Magnetto, les da el argentinazo y creen que van a salvar a la patria, entonces insultan y gritan, después se desperdigan, luego se van a cenar a los lugares más paquetos de la zona (les encantaría pagar en dólares pero muchos no saben ni de que color es), ¡Misión cumplida! Hemos defendido al país, exclaman mientras ven a Cobos en TN.
Jauretche decía que “la multitud no odia, odian las minorías, porque conquistar derechos provoca alegrías, mientras perder privilegios provoca rencor”.
Las concentraciones del 13 de septiembre, en Plaza de Mayo y en varias capitales de provincia tuvieron mucho de lo que dijo don Arturo. Por eso el Gobierno y las fuerzas del campo nacional deberán tener una respuesta política ante la movilización de irritados protogolpistas.
Sectores de la clase empresaria industrial deben comprender que sus intereses están ligados a los de la nación y que su crecimiento es producto de las medidas políticas tomadas por este gobierno, si su alianza es con la rosca oligárquica vinculada al sistema rentístico financiero y a la transferencia de riquezas al exterior (en dólares), y no con los trabajadores, que no estaban presentes en la marcha -siendo estos los principales afectados si hablamos de inflación e inseguridad- , se acrecientan las posibilidades de un nuevo fracaso de la burguesía, retrocediendo lo avanzado.
Es hora de abrir un gran debate político para esclarecer los asuntos del país, y derogar el armazón legislativo de la sumisión heredado del Proceso en adelante, por medio de audiencias públicas abiertas a la discusión democrática. Esta tarea no puede quedar sólo en manos solamente de funcionarios, sino que corresponde a una nueva dirigencia política del campo nacional capaz de afrontar esta nueva etapa en la Argentina.