Diputado Provincial de la UCR
Uno está dentro o fuera. No se puede quedar en el medio de la puerta porque estorba y no deja que la sociedad y las ideas transiten libremente. Y esta parece ser la posición del oficialismo, que no puede salir de la paralización que provocó la multitudinaria marcha de ayer en todo el país, y en especial en Mendoza.
En este caso parece que las partes no pertenecen a un todo homogéneo. Muestras de esto son las diferentes reacciones que ha tenido el oficialismo mendocino. Primero el ministro de Desarrollo Social, Guillermo Elizalde, tuitea bajo los efectos de la absoluta soberbia, característica del kirchnerismo, desafiando a “las minorías” a manifestar cuál es el país que quieren, cuando en realidad bastaba con darle un mirada a los medios de difusión y escuchar a la gente de a pie.
A las pocas horas, el mismísimo gobernador Francisco Pérez adopta una posición más razonable, tomando la protesta como un llamado de atención y resalta la espontaneidad de la convocatoria. Pero paralelamente, el presidente del bloque de diputados del PJ, Gustavo Arenas, patea la pelota al aire y, en un acto de miopía absoluta afirma lo contrario y responsabiliza a la oposición.
Realmente desde el radicalismo nos alaga saber que tanta gente piense como nosotros. Pero de ahí a creer que esto es fruto de una acción armada es subestimar a la sociedad en su conjunto y su capacidad de decir libremente lo que piensa y siente.
Cuando se habla de inseguridad, de reforma de la Constitución, de inflación y educación, entre otros, se está haciendo hincapié en las carencias que la sociedad observa y vive a diario, y las manifiesta a través de los medios que tiene a su alcance, como fue en este caso las redes sociales.
La sensación que nos sigue quedando es que no tenemos en el gobierno un interlocutor válido con quien discutir las políticas que hacen al bienestar de la comunidad, porque no logran ponerse de acuerdo en el rumbo que le darán a esta provincia. Están encapsulados en una pelea interna ideológica que no les permite estar dentro o fuera y se quedan, como dije anteriormente, en el medio de la puerta, sin dejar que las soluciones fluyan naturalmente y fruto del consenso.
Sin duda, las miles de voces que se alzaron anoche en las calles de Mendoza y del país son una alerta que nos obliga a seguir trabajando, cada uno desde el lugar que le dio el voto popular, y con la responsabilidad que esto representa.