Allá va el Tino, manejando rumbo al infinito

Todos los grandes hombres merecen que  alguien cuente su historia, o al menos una pequeña parte de ella. Eso es lo que intento con el Tino en este caso. Dudo que el hombre llegue al bronce, porque no mató a miles (ni a uno), pero al menos está llegando a la letra escrita, este reservorio maravilloso que nos recuerda a aquellos humanos que vale la pena recordar.

Argentino González decía su documento, y justo era que así se llamara, ya que había nacido un 25 de mayo. Yo me lo crucé cuando, como funcionario del gobierno provincial, tuve la grandísima suerte de que él estuviera asignado como chofer (tal era su labor) a la superioridad del ministerio en el que yo también me desempeñaba.

Y así fue como compartí cuatro años con el Tino, de alegrías y tristezas, de momentos tensos y relajados. Kilómetros y kilómetros de Mendoza recorrimos, para ir hasta alguna reunión, acto oficial o asamblea de productores. Él siempre fue un compañero maravilloso de trabajo, humilde, puntual, respetuoso y reservado, virtudes fundamentales en los hombres y mujeres que acompañan a gobernantes en sus actividades cotidianas.

Y si bien no lo he visto en ninguna foto de inauguraciones ni de festejos patrios, él estuvo allí, al lado, fuera del alcance de las cámaras, pero siendo por décadas una parte fundamental del crecimiento de Mendoza.

En su tiempo libre, el Tino trabajaba de metalúrgico; frase terrible si las hay, porque el tiempo libre no debería ser para trabajar pero en fin, ahí estaba el hombre en contraturno soldando y quemándose la vista para sumar unos pesos a la economía familiar.

Ester (su esposa y compañera), sus hijos y nietos, son la memoria viva que sostienen lo fundamental de su paso por este planeta. Independiente de Avellaneda se perdió a un hincha que ni se imagina…

@prgmez