La frontera de la improvisación

Foto: MDZ
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El Sr. Gobernador de Mendoza ha enviado a la Legislatura Provincial un proyecto de Ley que, según los fundamentos del mismo, tiene como objeto promover el desarrollo rural en la provincia. Pero en la letra de su minúsculo articulado, precisamente en el tercero, se declaran de utilidad pública y sujetas a expropiación forzosa los inmuebles rurales que registren deuda impaga por tributos ante el Departamento General de Irrigación o por impuestos provinciales.
Atónitos y casi sin palabras, los mendocinos hemos asistido, una vez más,  a la ilegitima, arbitraria y a la vez irresponsable decisión de un Poder Ejecutivo que, lejos de dar inmediata solución y claridad a los serios flagelos que paralizan a nuestra provincia, la sumergen más aún en un letargo dañino y perjudicial.

La ilegitimidad del improvisado proyecto de ley atropella uno de los más preciados principios de cualquier organización social, como es la inviolabilidad de la propiedad privada, pilar sostenido tanto por la Constitución Nacional como por la Constitución de Mendoza.  Según se lee en el proyecto presentado, se pretende usar como causa  para declarar la utilidad pública de las tierras sujetas a expropiación ”la Promoción del Desarrollo Rural en la Provincia”; pero como afirman los grandes maestros del derecho, aún los citados en los fundamentos del mismo proyecto, la expropiación constituye un procedimiento extraordinario o de excepción, y es de aplicación restrictiva, es decir, si un determinado resultado puede alcanzarse sin expropiar, así debería procederse.

Además no se debe olvidar que la Carta Magna menciona a la indemnización como elemento esencial de la expropiación, la que debe ser  previa y justa, como la jurisprudencia se ha encargado de afirmar, al decir que “no es constitucional ni legal una indemnización que no sea justa”. De este modo, deberá ser grande la masa presupuestaria con la que deberá contar el Estado Provincial para poder expropiar sin generar un daño; sería conveniente que estos enormes montos que se comprometerían en experimentos rebuscados, sean invertidos en la implementación de verdaderas y efectivas políticas de desarrollo productivo de Mendoza. 
Entonces, Señor Gobernador, si lo que busca y pretende es el desarrollo rural de Mendoza, no lo intente por retorcidos caminos, que solo generaran mas efervescencia en el sector productivo; que no se  ha olvidado que la Gestión Jaque (de la  que usted fue parte) generó un descalabro sin precedentes en Irrigación, el órgano que maneja y controla el agua de todos, y que la actual administración que usted dirige ha llevado a nuestras economías regionales a una parálisis nociva. Busque, piense y genere un verdadero proyecto de desarrollo, cuyos costos y efectos no los terminemos pagando los mendocinos, porque la implementación de estas arbitrarias e ilegitimas expropiaciones de tierras, darán lugar a una enorme cantidad de procesos judiciales en contra del Estado Provincial,  mientras  nuestras economías regionales seguirán de rodillas.

No se debe dejar de resaltar que más allá de la arbitrariedad de la expropiación propuesta por el proyecto de Ley del  Ejecutivo, la enorme duda que nos genera a todos los mendocinos redunda en cuáles serán los verdaderos criterios de selección de los “beneficiados” de este ilusorio plan de desarrollo; ya que usando la pantalla o el velo de una obsoleta legislación sobre colonización, termina dejando en manos de un director, un funcionario político, la aplicación y reglamentación de un proceso que conlleva nada más y nada menos que la disposición de tierras con su inherente recurso hídrico. Todavía los mendocinos esperamos y desesperamos una resolución justa rápida y ejemplificadora, en el caso de una veintena de pozos de agua en la zona de restricción de Agrelo, en beneficio de una decena de privilegiados.

Finalmente, le comento que esta misiva tiene como único objetivo llamar a la cordura a los encargados de la administración general de la Provincia al mencionar el preciso estadío en el que nos encontramos: estamos en la frontera de la improvisación. Ya no se puede continuar gestionando así, no solamente no se defienden nuestros derechos como Provincia dejando que el centralismo unitario de un Gobierno Nacional nos postergue aún más, sino que se hace de la despreocupación y la negligencia un modelo de gestión; no creo que la paciencia de los mendocinos sea tan grande como la impericia de quienes hoy nos conducen.