Para qué quiero que sirva el Mercosur

El venezolano César Marín y un análisis del Mercosur desde su perspectiva.

¡Para que se trabaje mejor en políticas de control de armas que ayudan a salvar vidas!

Hace unos años co-participé de una reunión del grupo de trabajo sobre armas de fuego del Mercosur que se desarrollaba en Brasilia, como parte de una delegación de organizaciones de la sociedad civil por el control de armas.

La silla de la delegación oficial de mi país estaba vacía. Venezuela tenía, como hoy, estatus de "observadora" en todos los procesos de esa instancia sub-regional y podía beneficiarse del intercambio que ahí sucedía, pero por alguna razón, no fue nadie.

El Grupo de trabajo de Armas de MERCOSUR era una experiencia novedosa en una región que no se caracterizaba por entender el problema de las armas de fuego como un asunto de seguridad ciudadana, sino como un tema secreto de Estado, guardado casi exclusivamente para militares.

Establecido para aportar soluciones al descontrol de las armas y frenar sus terribles consecuencias para la vida de las personas y el desarrollo de los países de la región, este grupo de trabajo fomenta el intercambio de autoridades directamente implicadas en las agencias
gubernamentales que debían controlar las armas, la política exterior, y los planes de seguridad ciudadana.

Una de las herramientas que ha propuesto ese grupo, que está en vías de ejecución, es la de contar con un registro adecuado, moderno, y consultable por todos los Estados participantes, que permita rastrear armas de fuego en la región.

Ese justamente es uno de los tantos deseos que tenemos los que abogamos por un mejor control de las armas de fuego en el país más violento de América del Sur: que haya maneras ciertas de saber dónde están las armas, quién las tiene, por qué y si se desvían, poder tener
herramientas para determinar los responsables de tales desvíos.

Hoy por hoy Venezuela asiste con recurrencia a este grupo, como a otras instancias del Mercosur, y no es casual que mi país esté tomando prestado ideas, discusiones y soluciones que han sido implementadas en varios países de la zona: ellos han ido desarrollando en los últimos diez años investigaciones, campañas de sensibilización, leyes, procesos de políticas públicas consultados ampliamente, y pueden decir que están teniendo mejor control sobre los efectos perniciosos que generan las pistolas y sus balas.

Yo creo decididamente que esa instancia de a poquito ha venido demostrando a nuestras autoridades que se pueden hacer mucho mejor las cosas, y que tenemos amigos muy cercanos que nos pueden ayudar en ese camino.

Si Venezuela entra como miembro pleno de Mercosur tendría que asumir responsabilidades aún mayores en el compromiso de mantener un registro de armas que sirva para jugar en equipo con las demás naciones en el difícil campo del control de armas de fuego, porque este juego no lo ganan los países actuado solos, por su cuenta, sino sabiendo pasar y recibir el balón para el beneficio de todos.

La sociedad civil tiene la posibilidad de emitir opiniones a este grupo de trabajo y de trabajar mancomunadamente con las autoridades diseñando, ejecutando y evaluando las políticas de control de armas.

Esa experiencia todavía es incipiente en Venezuela. Por distintas razones las autoridades, por ahora, solo consultan con aquellas organizaciones con las que se sienten cómodas trabajando, y no con el amplio espectro de ONG que podrían mejorar y energizar las políticas
de control de armas.

Y además, la vocación de transparencia en un área tan sensible puede ser también un aprendizaje esencial, mientras nuestras autoridades vean que  la experiencia de los países del Mercosur  fomentan que haya más información sobre cómo entienden el problema de la proliferación y mal uso de las armas, cómo lo analizan, cómo lo enfrentan, cuáles resultados van teniendo, y que a partir de ahí muchas más personas entienden los retos y problemas que se enfrentan y aporten soluciones, seguramente se experimentará un cambio progresivo en el secretismo con el que todavía pretenden operar algunas autoridades encargadas del control de armas en Venezuela .

Mercosur generó una excelente experiencia fomentando un control de armas entre varios países, que está atento a las voces de los que estudian, conocen y trabajan este problema, y propiciando un ambiente de acceso eficaz a la información... y eso es muy bueno para el mundo
todo, y sin dudas ha traído, trae y traerá muchos beneficios para Venezuela.

(*) César Marin es miembro del Consejo Asesor de la Red Mundial de Acción sobre Armas Pequeñas (IANSA)