DEIE, inflación y el interés de los mendocinos

Mucho se dice por estos días sobre la medida tomada por el Gobierno de Mendoza de reformular y mejorar el sistema estadístico provincial. Esto implica tomar medidas. Gobernar implica tomar medidas. Tomarlas con una visión, con una estrategia definida. Sin caer en falsos debates ni en títulos sensacionalistas que alarman, preocupan y atosigan a los mendocinos, generando confusión y corriendo de eje la discusión de fondo.

Frente a esto, vemos cómo se posicionan los sectores económicos concentrados, y sus voceros, quienes desde diversos lugares lanzan nuevamente pronósticos apocalípticos de la economía provincial y nacional, haciendo lecturas que no resisten el menor análisis. En ese sentido, no ahorran a la hora de manipular los números, de tergiversar las medidas del gobierno y de confundir, utilizando cifras y metodologías que responden a paradigmas que se están derrumbando, que mostraron su gran fracaso, y que tanto mal le hicieron a nuestras sociedades. Así, escuchamos, leemos y vemos a  especialistas, académicos, y sobre todo “economistas” que realizan sus análisis, parciales obviamente, pero sin revelar sus intereses y fuentes de información para sus aseveraciones.

Ahora bien, mucho se ha dicho sobre daños “irreparables” para Mendoza, argumentando el carácter “esencial e imprescindible” para los intereses de los mendocinos de tener un índice de precios al consumidor (IPC) propio, que fundamentalmente refute y contraste al índice nacional elaborado por el INDEC. De estas afirmaciones surgen inevitablemente una serie de interrogantes que no podemos dejar de lado: ¿Es necesario un índice que se realiza con metodologías inadecuadas? ¿Que no representa una referencia de información para los decisores públicos o privados? ¿Que no incluye factores clave de nuestra economía regional? ¿Puede esto ser un impedimento para una verdadera reformulación de las estadísticas de Mendoza que den cuenta de las nuevas realidades y modelos de producción?

Claramente estos aspectos  tienen sin preocupación a los adalides de la ortodoxia que ven todos sus postulados derrumbarse y hacerse trizas en todo el mundo.

Pero más allá de todos estos interrogantes, hay un tema de fondo, la discusión de la matriz productiva de Mendoza y la imperiosa necesidad de trabajar en su diversificación, fortalecimiento y consolidación. Esto, sin lugar a dudas necesita y precisa herramientas y soportes metodológicos, económicos y sobre todo políticos que hagan viable un sendero fructífero para el debate y la construcción amplia de estas transformaciones. Para ello, una adecuada lectura de la información, a partir de su recopilación, que responda a los intereses colectivos estratégicos de la Nación y la Provincia es fundamental. Es falaz el argumento que esgrimen aquellos que sostienen que cada política en común por parte del Gobierno Provincial y Nacional es una señal de sometimiento y obediencia. En el contexto actual se deben reforzar y consolidar los nexos y políticas en común, porque el destino de Mendoza está indisolublemente unido al destino de nuestro país. El tema de los índices de precios y sus variaciones repercuten de manera extremadamente sensible en la sociedad. El manejo irresponsable, la tergiversación y manipulación de la información relacionada a la reciente medida del Gobierno Provincial, no  puede sino  ser, cuanto menos, refutada. Porque si el punto central es “Mendoza debe tener un índice propio”, se podrá argumentar la necesidad en el mismo sentido de que cada municipio, distrito y localidad realice uno también. Imaginar ese escenario resulta, cuanto menos, irrisorio.

Y en este sentido, no sólo es correcto, sino profundamente necesario que nuestra Provincia reformule, modernice y adecue su sistema de información y estadísticas para ponerlo en función de un modelo de producción, desarrollo industrial y diversificación económica con mayores políticas de inclusión social.
Los mendocinos no debemos caer en el falso debate y las operaciones de prensa dirigidas a cuestionar y atacar a un gobierno electo por grandes mayorías que se propone realizar modificaciones y tomar medidas para el fortalecimiento de la economía. El gobierno, está gobernando. El gobierno está gestionando, y gestionar en este modelo de país significa transformar. Y eso despierta las más feroces resistencias de los sectores antipopulares y oligárquicos que otrora  manejaron la información y la manipularon de acuerdo a sus negocios. Estamos en la senda. La estamos transitando. El crecimiento, con desarrollo industrial e inclusión social, es nuestra meta

Pablo Terk

Centro de Investigaciones y Estudios para el Desarrollo de la Industria Nacional CIEPDIN. Asociación Nuevos Espacios Ciudadanos