Tomando un café en la "alta suciedad" mendocina

Se nos cae la basura, nos desprendemos fácilmente de aquello que "creemos" no es nuestro. Frente a mi intervención de "se te cayó algo" me contestaron "lo tiré a propósito" y un par de palabritas de más que, supongo, fueron insultos para mi madre.

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¡Sólo basta menos de media hora de observación y las conclusiones son nefastas!

Te sentás menos de treinta minutos en peatonal -Sarmiento y San Martín- y descubrís lo desastrosos que somos como sociedad.

Hoy -como casi todos los días- me crucé con gente que cree que la basura no le pertenece. Cansada de callarme y de juntar bronca, hablé y comprobé algunas hipótesis que tengo sobre nuestra "desmembrada" sociedad.

Frente a mi intervención de "se te cayó algo" me contestaron "lo tiré a propósito" y un par de palabritas de más que, supongo, fueron insultos para mi madre. Esta tarde, otro antecedente similar lo presenciamos con un amigo.

Ibamos en su auto cuando la camioneta de adelante arrojó, sin más, un envoltorio gigantezco. Mi amigo le tocó bocina, como para avisarle, y creo que la respuesta debe haber sido la misma que recibí yo esta noche. Es más, el tipo se paró, se bajó pero creyendo que su "trailer" tenía algún inconveniente. Conclusión: nuestro ombligo es nuestro mundo.

En fin, tenemos un poder para comportarnos como idiotas aún contando con la capacidad intelectual como para no serlo. Me sorprende, me enloquece, me llena de impotencia.

¿Cuándo comprenderemos que todo eso que queremos "tapar", "desechar", "ocultar" y "dejar al margen", en realidad, nos pertenece?

Y como todo es un todo, no me refiero sólo a la basura que se te cae -y por suerte de esto sí me excluyo de nuestra querida "suciedad"- sino también de esa persona, personita y criatura que está allá, lejos, que te mira -con temor-, desde abajo, desde el margen, que no sabe si hablarte porque quizás también lo puteás como hace "todo el mundo".

Estando en peatonal... me senté, me pedí un café, idiotamente fumé -soy parte de esto también- y advertí palabras -que cito textualmente-, palabras, que no pude creer, o sí ¿?

"Se ponen a fabricar hijos"
"No hay que darles nada"
"Has ido al campo Papa¿? no hay un rancho que no tenga DirecTV"

De esta forma, un hombre descargaba su ira, sentado en el mismo café que yo. Ocupando un mismo espacio físico pero, afortunadamente, un espacio ideológico muy distinto al mío.

Ofrecía y arrojaba sus argumentos -¡¿idiotas?!- a su amigo. Entre muchas frases algunas eran propuestas del estilo "hay que bajar la pena... los pendejos -tal como se refería- deberían poder detenerse desde los 13".

Supuse que se refería a un grupito de cinco chicos "de la calle", yo diría de "nuestra calle", que deambulaban por ahí. Ahhh!!!... me olvidaba... también sugirió cuestiones que deberían hacerse en las cárceles.

Esta vez, me guardé mi intervención. Pero me quedé con las ganas. Ahora me arrepiento. Le habría contado que hace un par de semanas estuve, gracias a Ulises Naranjo, en la cárcel y que pude vivenciar de cerca el laburo que se hace por "esa" gente que creemos no nos pertenece y por "ese" lugar que, creemos, tampoco es parte nuestra.

Allá lejos, en los márgenes de esta "alta suciedad" sobreviven muchas personas que salieron de acá mismo. De esto que construimos y destruimos todos los días. Para este señor que vociferó y descargó su miseria... está bueno que sepa que hay gente que sí se ocupa de lo que a "todos nos pertenece".

Con esta humilde intervención, la que se descargó ahora, fui yo. Perdón si aburrí. Perdón si abrumé.