Señora Presidenta (valga la redundancia):
Por la presente me dirijo a Ud. con el propósito de solicitarle tenga a bien felicitar a su equipo de comunicación; es increíble ver cómo han logrado hacer que la Cadena Nacional sea a la vez un programa tan visto, y que (en mi opinión) se anuncie tan poco en el mismo, razón por la cual no desentona en lo más mínimo con el resto de la programación televisiva.
La verdad es que, esa idea de hacerle creer a la gente que van a hacer anuncios grandilocuentes, y que después su discurso le parezca a la gente que está para el olvido, es brillante. Ya lo hicieron con las Malvinas, ¿se acuerda? Dijeron que iban a hacer un anuncio tan importante que llegué a asustarme por el “Apto A” que tengo en mi DNI; y al final, ¡difundió un informe que ya estaba difundido! ¿Qué susto, eh?
Y con YPF, ya van dos veces que nos hace lo mismo: que la estatizo, que no la estatizo… ¡dos cadenas tiradas! Pero, con esta empresa, le cuento un currito que se me ocurrió: si compra acciones en el día previo a los “anuncios”, cuando los chochamus de la bolsa están como locos y venden barato porque la empresa se va al bombo, y al día siguiente, después de los “desanuncios”, vende las acciones cuando la city recupera el aliento, le digo que, me parece, unos pesitos se hace… le tiro la idea aunque no sé si ya no se le habrá ocurrido a alguno de por ahí. Al fin de cuentas, ya una vez Él (que dios lo tenga en su santa gloria) compró un par de millones de dólares sabiendo (porque en esa época Él era el jefe) que la verde moneda iba a subir, ¿se acuerda?
En fin, ideas con el tema de las cadenas tiradas tengo varias. ¿Vio que con la cuestión de Malvinas tuvo mirando la tele a los ingleses, y con YPF a los españoles, a ver con qué se despachaba? Bueno, imagínese lo siguiente: sus muchachos dejan correr la bola de que por Cadena Nacional va a anunciar que en el próximo Mundial salimos campeones… ¡los brazucas se van a poner locos, no se van a desprender de la tele hasta escuchar que no diga nada!! Otra: chimenteen, previo a su discurso, que va a anunciar que nos convertimos en la primer potencia del planeta, que según vi en el entretiempo del partido no nos falta tanto… ¡va a tener a todos los yanquis (que fueron) y a los chinos (que vienen asomando) atentos a sus palabras!
Después…qué importa del después, si ya la expectativa y las tapas de los diarios (aun las de los enemigos, que eran amigos, pero ya no) van a ser suyas.
Finalizando, y volviendo al comienzo: con todo respeto, la próxima no la miro. Todo bien, no se ofenda pero, me parece, es más corto enterarse después, si con ciento cuarenta caracteres alcanza para enterarse de todo lo que dijo. Y ahora me voy, disculpe que la deje; pero tengo que vender “algo” que compré barato esta semana, y que si no me saco rápido de encima, por ahí anuncian que ya no valen. Usted sabe…y péguele fuerte.