Norberto Peruzzotti, director ejecutivo de Adeba -la asociación de bancos que conduce Jorge Brito-, y Carlos Wagner, líder de la Cámara de la Construcción, volvían de Punta del Este en un vuelo de Pluna. Era el jueves anterior a Semana Santa y hablaban de política. Uno de ellos preguntó por incógnitas empresariales recurrentes de estos días: cuándo juntarse, qué decir públicamente, si en verdad convenía alzar la voz. "Nosotros seguimos metidos en la cueva", sonrió el otro.
La reclusión no es nueva. Pero viene a cuento si se repara en que el Grupo de los Seis, que nuclea a ambas cámaras junto con la de comercio, la Rural, la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Bolsa, no se encontró nunca todavía en 2012. José Ignacio de Mendiguren, presidente de la UIA, lo intentó sin éxito hace un mes; su llamado se topó con las disculpas de Adelmo Gabbi, jefe de la Bolsa, que no había enfrentado aún la acusación de Amado Boudou.
Todo empeoró desde entonces. El silencio llama la atención porque recrudeció en el momento de mayor preocupación del establishment , tras la embestida contra los Eskenazi, propietarios de parte de YPF y convertidos por sus pares en arquetipos de la ingratitud kirchnerista hacia ex aliados. ¿Qué debería esperar entonces un desconocido?, razonan. Nadie dirá entonces absolutamente nada.
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