Circo V.I.P.

El viaje de un grupo de funcionarios a un lugar desconocido. Los diálogos y las consecuencias en la columna "Cosa seria", de Roberto Pérez.

Siguiendo con la acendrada costumbre de viajar como si no hubiera un mañana, hemos visto que esta semana partió otro vuelo “chaNter” repleto de funcionarios y dis-funcionarios con rumbo hacia allá donde el diablo perdió el poncho, porque en una de esas le venden algo que no sea humo a cualquier desprevenido que encuentren. Y digo que humo no, porque lo tienen todo colocado en el mercado interno. Para que no digan que me limito a criticar sin aportar soluciones, propongo que las millas que acumulan algunos con traslados internacionales y de cabotaje las repartan entre los colegios secundarios del país, para que todos, lo que se dice todos, puedan irse de viaje de egresados a Bariloche o a donde gusten. Así, algo de tanto dispendio vuelve al pueblo. Espero que, de paso, en el viaje visiten a los embajadores argentinos de por allá, que se aburren de tanto estar al dope...digo, porque si tienen que ir gobernadores y ministros a vender nuestras cositas...

Bueno, el asunto es que partieron con viento fresco de popa hacia el muy lejano oriente, y como a nosotros no nos invitaron, el personal a cargo de fisgoneos vergonzantes de esta columna Cosa seria- MDZ, decidió plantar algunos micrófonos en el avión que llevaba a estos cosos, para lechuzear lo que se decía durante tantas horas en el aire y por el aire; fue de puro calientes y envidiosos nomás. He aquí un desabrido resumen de lo grabado con estas malas artes en el sector de primera clase del vuelo en cuestión.

GOBERNADOR 1: Te juro que de ésta me traigo la financiación para hacer el túnel internacional de alta, media o baja altura (según me de la gana) que perfore la cordillera como si fuera merengue, y ya puedo ir encargando que me hagan la estatua ecuestre de bronce, titanio y platino para poner en la plaza mayor de mi pueblo.

GOBERNADOR 2: No vayas a creer que es tan fácil. Si tengo que ir yo personalmente a ver si vendemos tres latas de duraznos, imaginate...

GOBERNADOR 3: Es que ustedes no tienen creatividad. En mi provincia conseguimos créditos internacionales avalados por la Nación para poner unos molinos de viento que nadie ha visto ni verá por tres generaciones, y acá me tenés, muerto de risa y en busca de más guita.

MINISTRO 1: Miren, muchachos...yo, que ya hice más viajes que Cristóbal Colón les aseguro que la plata la ponen, pero no es sencillo...a propósito: si a alguno le piden que se disfrace de geisha no se preocupen, que en la bodega del avión traemos quimonos para todos.

INTENDENTE 1: Bueno, no será para tanto. Los árabes y los orientales son exigentes, pero tampoco se zarpan...

INTENDENTE 2: Eso lo decís porque no terminaste como yo cuando estuve en Kuwait hace cinco años, en el simposio internacional de ciudades desérticas necesitadas de plata dulce; por caerles en gracia para que aflojen los morlacos, les dije que era un experto domador de camellos chúcaros. Para comprobar mis habilidades me metieron en un corral lleno de esos bichos apestosos, que me taparon de escupidas.

MINISTRO 2: Es que no hay que sobreactuar. Se trata de ser sobrio, aplomado, convincente...

GOBERNADOR 2: A mí eso me sale fácil; por algo dicen que soy como el aguarrás: de lejos parece solvente.

PERIODISTA 1: Con permiso, señores...¿desean beber algo? ¿Café, té, whisky, agua mineral quizás? ¿Un fernet?

GOBERNADOR 3: ¡Oia! ¿Y este qué hace acá?

GOBERNADOR 2: Lo traje yo. Es el editorialista de los domingos en el principal diario de mi provincia. No quiso perderse este viaje por nada del mundo, pero los del pasquín no querían darle viáticos. Así que transamos (como siempre) y va a laburar de azafato durante el vuelo. Yo quería traer a la Reina del Sorongo en Escabeche, que está más buena que la felicidad. Pero cuando se lo contó al novio, el muy bestia la encerró en un baúl, lo escondió en un basural y tiró la llave a un pozo ciego. No hubo tiempo de sacarla y emprolijarla.

INTENDENTE 1: ¡Que mala onda! Yo, en cambio, me las arreglo con mi secretaria de toda la vida. Siempre fiel, bien dispuesta, muy gauchita como quien dice. Es más: de tan buena que es, me permito habilitársela a quien lo pida...para tareas profesionales, claro está.

GOBERNADOR 3: Me anoto. Esas extensiones rubias de medio metro, las uñas pintadas
de dorado, las botas hasta mas arriba de las rodillas y las medias de red le dan un aspecto absolutamente profesional, a la altura de las circunstancias.

GOBERNADOR 1: Che, a todo esto...primero paramos en un país de turcolandia, ¿no? Me dijeron que por ahí no se puede escabiar. ¿Es cierto?

INTENDENTE 2: Cierto. El alcohol está prohibido por el Islam.

GOBERNADOR 1: ¡¡¡Chofer, pare en la próxima que yo me bajo!!!

MINISTRO 1: ¡Dejate de joder! Es un ratito nomás. Además, enseguida te convidan con otras cosas que pegan mejor. Ya vas a ver...

PERIODISTA 2: Permiso...Señor Gobernador 3; ¿desea que enviemos algo por las redes sociales?

GOBERNADOR 3: Si. Poné que estamos en vuelo, que va todo muy bien y que desde que salimos el Diputado Ladroni no para de vomitar como un cerdo.

PERIODISTA 2: Perdón, pero el Diputado Ladroni no viene en ese viaje...

GOBERNADOR 3: ¡Vos poné eso y punto! ¡Tengo que dejar en ridículo a ese infeliz como sea! Mirá que tener el descaro de armarme una lista opositora a mí, justo a mí, que lo crié de potrillo...¡Asqueroso traidor!

MINISTRO 1: ¿Y este quien es?

GOBERNADOR 3: Es el periodista radial más cotizado y creíble de mi provincia. Lo traje como twittero y facebookero personal. Es que yo no sé ni como se prende una jodida computadora...

MINISTRO 2: También...después de tantos años con secretarias que te hacen hasta el nudo de la corbata y asesores hasta para abrocharse la bragueta, uno se pone medio duro para esas cosas de la tecnología.

INTENDENTE 2: No hablés de ponerse duro, que me pidieron que no la trajera porque era peligroso...¡La extraño tanto...!

GOBERNADOR 2: ¿A quien?

INTENDENTE 2:  A Blanca...

GOBERNADOR 2: ¿Así se llama tu esposa?

INTENDENTE 1: Dejalo ahí, no preguntes más que la embarramos, y pueden estar escuchándonos.

MINISTRO 2: ¿Vos crees que nos están espiando? ¿Acá?

GOBERNADOR 1: Nunca se sabe. Hay tantos periodistas con alma de fisgones, que se creen que botonear a los demás es informar....No tienen códigos.

GOBERNADOR 2: Es que ustedes no entienden que hay dos clases de periodistas: los que funcionan con tracción a publicidad oficial y los otros. Solamente hay que cuidarse de los primeros, porque cuando se la recortás se vuelven peores que los otros, esos que la van de “independientes”.  A estos últimos, con no darles pelota alcanza.

MINISTRO 1: O en todo caso, ponés todo tu aparato mediático para calificarlos de mercenarios a sueldo de la “Corpo”, de los monopolios, de los intereses antipatrios, de tal o cual Embajada o empresa, de tu rival interno, etc. etc. etc. Hay muchas posibilidades, y aunque sea mentira, a fuerza de repetirlo siempre algo queda.   

 Hasta aquí llegamos por ahora. Es estos momentos, los expertos de la sección “Tergiversaciones gratuitas pero no del todo” de esta columna Cosa Seria se encuentran procesando el resto del material. Tal vez haya otra entrega, pero por lo que vemos hasta ahora, no vale la pena. No descubriremos nada que no nos imaginemos ya. A veces es mejor quedarse con alguna duda antes que comprobar que todo es como uno supone.

Hasta la semana que viene, con un tema más agradable. Tal vez.

@robertomagno2