Uno de esos chicos -28 años, funcionario público, 40 lucas por mes y otras yerbas- se tomó en serio lo del balcón y me invitó a su piso de 200 metros cuadrados en una torre de Puerto Madero. Me convidó whisky, comimos sushi y escuchamos a Fito. Después me llevó al balcón. La vista desde ese piso 23 era increíble.
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Increíble espectáculo desde un balcón de La Cámpora
Por suerte, mi columna de hace dos sábados, dedicada a La Cámpora, pegó bien en la agrupación. Les encantó. Sobre todo, cuando dije, que desde el balcón de La Cámpora el país se veía espectacular. Carlos Raymundo Roberts en La Nación.