Radiografía no autorizada de Paco Pérez

A pocas horas de cumplir un año de gestión, nos acercamos con lupa al núcleo del gobierno. El círculo íntimo, el esquema de decisiones. Las rutinas olvidadas.

Foto: Nacho Gaffuri/MDZ
Foto: Nacho Gaffuri/MDZ

Hay un “Paco-Tour” chico que sólo incluye una visita a la remodelación del salón Patricias Mendocinas de la Casa de Gobierno, donde revistieron unas vetustas paredes de madera consideradas patrimonio provincial con un durlock coqueto pero de color indefinible. El “Paco-Tour” Grande incluye como extra la recorrida por el Memorial, y si hay tiempo, el centro cultural Le Parc. Está reservado a los visitantes del 4to piso para que la amansadora sea más liviana. Aunque Rodolfo “Olfi” Lafalla y Eduardo Bauzá hacen todo lo posible para que Paco Pérez sea puntual, la acumulación de tareas conspira contra el tiempo. Al final del día quedarán asuntos pendientes en la bandeja de entrada del gobierno.

Betty está absolutamente deprimida. Varias semanas atrás le entregó un papelito arrugado al gobernador durante una recorrida departamental. Lo había recortado de algún cuaderno viejo. Con letra apretada escribió “gobernador, ayúdeme” y dejó un teléfono celular. En el 4to piso de la Casa de Gobierno un funcionario se encarga de chequear y sistematizar todos estos pedidos, que aparecen por docenas cada vez que Paco Pérez sale a la calle. Están acomodados en una planilla de Excel por número, tema, solicitante, contacto telefónico, y observaciones. Los originales están encarpetados. Los papeluchos más impresentables, porque la gente escribe en lo que encuentra a mano, se pegan prolijamente en una hoja tamaño A4. Son testimonios de pobreza, solidaridad o desesperación en su mayoría. Aquel funcionario fue el encargado de llamar a Betty y chequear sus necesidades. La historia de esta mujer tuvo un epílogo digno, pero lo vamos a contar al final.

El gobernador llega pocos minutos antes de las ocho de la mañana y siempre hace venir a alguien. Por lo general, en los últimos tiempos es Marcelo Costa, el ministro de Hacienda. Operativamente tienen una relación muy intensa. El dinero, el flujo de pagos, la “caja” diaria, es la máxima preocupación de la administración y tema de conversación minuto a minuto. Ayer mismo, Costa fue el primer visitante de Paco Pérez. Y el segundo fue Carlos Aranda, el ministro de Seguridad. Son importantes pero ninguno de los dos está en el círculo íntimo de decisiones, en el primer “anillo de confianza” del gobernador. Pero sí están en el segundo. Costa tendrá que llamar varias veces en el día a Hernán Lorenzino, el ministro de Economía de la Nación. También a Juan Manuel Abal Medina, el ministro Jefe de Gabinete. La caja aprieta y esa es la realidad diaria del gobierno de Mendoza, que este domingo 9 de diciembre cumplirá un año de gestión.

¿Qué cambió en el gobierno durante un año? ¿Quiénes son las personas de confianza? ¿Cómo es el esquema de decisiones del gobernador? ¿Y del gobierno?

¿Qué cosas le molestan a Paco? ¿Qué le alegra? ¿Quiénes manejan el entramado político? ¿Qué aprendió Paco y qué tiene pendiente en su modelo de gestión?

Es complejo responder a todas estas preguntas, pero nos vamos a acercar tanto como se pueda.

El sistema solar de Paco Pérez

Hicimos un ejercicio con cuatro de los entrevistados. Todos, miembros importantes del gobierno. Les pedimos –por separado y de manera individual- que cada uno dibujase el esquema del gobierno a su mejor saber y entender. La única condición fue que el centro de ese sistema, por supuesto, era el gobernador. Uno de ellos preguntó “¿el esquema subjetivo?”. Fue llamativo ver que hubo pocas coincidencias respecto del lugar que ocupa cada uno y de la percepción que tienen de cómo se toman las determinaciones. Y a todos hicimos hablar de los demás.

Cruzando los gráficos, hay un “anillo” que rodea al gobernador, un núcleo duro con el que se manejan “la diaria”, los temas “micro” y los “macro”. En lo micro, puede haber uno de los secretarios importantes con rango de ministro, ocupándose de a qué hora baja Paco Pérez a una tarea protocolar -si se quiere- menor. Pero parece que el gobernador en eso es muy democrático. Da importancia pareja a sus visitantes.

“Pancho García es el escudero de la firma del gobernador. Es el guardián, el que cuida la rúbrica… Todos los actos del gobierno pasan por él. Los revisa a conciencia… Decretos, acuerdos, resoluciones, todo…” cuenta uno de los ministros consultados. En el “sistema solar” del gobierno todos dibujaron al Secretario Legal y Técnico Francisco García en el primer anillo bien cerca del gobernador. En esa órbita también giran su asesor Rodolfo “Olfi” Lafalla, amigo y compañero de ruta; y el Secretario de Coordinación de Gabinete Eduardo Bauzá.

Casi todos coinciden en la formación de ese anillo. Y lo agregan –más cerca, más lejos, pero adentro- al vicegobernador Carlos Germán Ciurca. Habla por lo menos una vez al día con Paco Pérez. El gobernador suele quejarse de que le inventan historias de desencuentros con Ciurca. Pero ambos coinciden en algo: arrancaron desparejo pero están en el mejor momento de la relación. Paco está profundamente agradecido de los acuerdos que Ciurca consiguió –dicen- a pura negociación política. Todos por amplia mayoría. Incluso el de Héctor Caputo al Tribunal de Cuentas. Es otro de los amigos del gobernador. En el gobierno están orgullosos de esos acuerdos de Ciurca, y cuentan que gestiones atrás, esos nombramientos costaban un verdadero “fangote”. Ciurca es el relacionista del gobierno, un RRPP “senior” y el componedor, incluso, de los errores de algunos funcionarios con mucho empuje pero poca carrera política.

En este círculo íntimo que gobierna Mendoza, “Olfi” Lafalla es el dueño de la agenda de Paco. También incursiona de vez en cuando en alguna aventurilla política “con buena voluntad pero resultados dudosos” dice alguien del entorno. Es que “Olfi” ha sido blanco de las críticas de algún intendente de fogoso carácter, como de ciertos legisladores. Le adjudican el “fragote” para armar una especie de “partido del gobierno”, una frecuente tentación de los funcionarios que no tienen poder territorial. Él lo niega y se siente víctima de la confabulación pejotista.

Cierra este círculo Eduardo Bauzá, que ocupa una de las oficinas privilegiadas del cuarto piso, por la estratégica cercanía con el baño. Parece ser que los “pipí-room” VIP, los que no son públicos, son una suerte de déficit de la Casa de Gobierno. Basta con saber que abundan los funcionarios de confianza que le piden el baño al propio gobernador de la provincia. Bauzá es el tipo de “los detalles”. Es el primero en llegar y el último en irse. Abarca parte de las relaciones políticas y en su rol de coordinar los ministerios tiene que administrar además la caja de los ministros. A todos les da algo de vez en cuando, pero nunca cuanto necesitan. Hay que pedalear, parece. Es uno de los consejeros políticos con experiencia y “puente” interno y externo. Maneja junto a Lafalla y Pancho García los “canales” para llegar al gobernador.

Hay un segundo anillo más alejado, pero no tanto. Ahí se ubican Marcelo Costa, Rolando Baldasso y Marcelo Barg. La caja, la obra pública y el campo. A Barg algunos lo acomodan un poco más adelante que los otros ministros. Es por sus dotes políticas, cuentan, más que por la gestión.

Hay un caso raro. El ministro de Gobierno Félix González venía de la gestión de Celso Jaque. Podría decirse que está entre el primer y segundo círculo del gobernador, pero más cerca del primero. Nadie daba un peso por él cuando Paco ganó las elecciones y cuentan que no se quería quedar. Pero al final lo hizo. El gobernador le tiene una consideración especial. Félix, a secas, maneja la agenda política junto con Bauzá, la relación con los intendentes, con los gremios, con el peronismo… Y tiene a su cargo una tarea que no es menor y que contribuye a descomprimir a los otros ministros. Es el encargado de relacionarse con La Cámpora, Unidos y Organizados, el Movimiento Evita, Kolina, y cuanto “colectivo” kirchnerista ande suelto por ahí. –Es un héroe…- dice en voz baja otro miembro del gabinete con escaso apego a la nueva izquierda K.

Con el grupo más cercano es con el que Paco hace análisis e inteligencia política. Sobre todo en el peronismo y el mundo gremial y empresario. Con la oposición, no tanto.

“No hay secretos. Nos enteramos de todo lo que pasa en la oposición” se ufana un ministro.

El resto de los miembros del gabinete está más alejado, aunque a Paco le gusta monitorear desde cerca dos áreas que tienen que ver con el desarrollo del ser humano: la cultura y el deporte. “Al gordo Locamuz le tiene un gran afecto” cuentan en el Gabinete. El “Gordo” es Marcelo Locamuz, el secretario de Deportes de la Provincia. Respecto de Cultura, los ministros más militantes, esos que defienden todo, hacen un gran esfuerzo para comprender la designación y la tarea de Marizul Ibáñez en Cultura. “Pero Paco la banca a muerte…” dicen. Algunos ministros, por caso, son bien considerados en "la política" aunque no sean parte del corazón del gobierno. Guillermo Elizalde (Desarrollo Social y muy kirchnerista) y la Directora General de Escuelas María Inés Abrile de Völlmer son dos de estos casos.

Hay ministros que participan menos del esquema de decisiones del gobernador pero que tienen una relación directa. Uno de ellos es el de Seguridad, Carlos Aranda. “La verdad que cuanto menos lo vea es mejor… significa que no mataron a nadie” dice con acidez otro miembro del equipo.

Muchos quisieran ver un círculo más chico de decisiones, pero el estilo de liderazgo del gobernador se compone de recabar opiniones de varios y después, decidir. Entonces, al “sistema solar” de Paco Pérez ingresan Alejandro Abraham –antes estaba Rubén Miranda, digamos que es la “silla” del presidente del PJ- Alejandro y Adolfo Bermejo (azules), Emir y Omar Félix, y en el último círculo aparecen los intendentes novatos: Carlos López Puelles y Martín Aveiro. Es decir, todo el PJ adentro. Un detalle: la relación con el kirchnerismo nacional, con la Casa Rosada, es resorte exclusivo de Paco Pérez. En general fluye a través de Diego Bossio, Juan Manuel Abal Medina y Mauricio Mazzón, hijo del multioperador Juan Carlos “Chueco” Mazzón.

Los medios

El gobierno se tomó la comunicación como un asunto estratégico. Ninguno de los gobernadores de la democracia lo había hecho. Por eso el subsecretario de Comunicación Pública Pablo Bicego tiene un contacto directo, fluido y periódico con el gobernador. Admitiendo las particularidades de Mendoza, donde compiten medios que forman parte de la gran pelea nacional del momento (Clarín a través de Los Andes y Uno Medios con Vila, Manzano, Edemsa, el petróleo y el juego, como para empezar…) hay que decir que el gobierno de Pérez desarrolla con los medios mendocinos una relación más sana que el gobierno nacional en su ámbito. Pero hay publicaciones que le hacen saltar la térmica al gobernador. “Si bajamos 1.700 empleados y alguien pone el título de que aumentó el empleo público, Paco se recontra envenena, porque cree que se trata de una injusticia… eso le jode… las injusticias…” cuenta alguien que conoce de cómo Paco lee los diarios.

Las noticias del sector privado, que a veces no salen en la tapa de los medios, preocupan al gobernador. “Hace poco publicaron que se iba Trivento y eso hizo mucho daño… son noticias que dan la vuelta al mundo, las leen los inversores…” explican en el gobierno a cuento de uno de los enojos recientes del mandatario. Con todo, Paco tiene claro que aquí los medios no cobran por elogiarlo. No todos, al menos. Tampoco lo pide.

La relación con la gente

Paco Pérez no sale a la calle con tarjetas impresas. Cuando lo paran para pedirle algo, es decir, casi todo el tiempo, saca una tarjeta oficial y le agrega de puño y letra su teléfono celular y un correo electrónico que no es el del gobierno, sino uno de Yahoo. Verdaderamente, para muchos funcionarios es insufrible salir a la calle con Pérez, aun sabiendo que el gobernador valora mucho la compañía. Sobre todo cuando el derrotero marca lugares alejados, parajes casi afuera del mapa. Es en esos sitios donde a Paco le aparece una sensibilidad extraña en un abogado. Escucha, anota, pregunta, recibe, opina, se reúne, saluda, abraza, acompaña… Pareciera que con tanta afectividad con los mendocinos trata de compensar el estilo desangelado de su antecesor Celso Jaque. Ayer mismo se pasó una hora larga en un encuentro de ajedrez escolar a pleno sol, con 300 pibes, aun conociendo sólo los rudimentos del juego. Se sacó fotos con todo el que se lo pidió, contestó pedidos individuales de decenas de personas, y antes de subir a su despacho atendió a un chico de Maipú que lo interrumpió en el camino para pedirle un colectivo para 30 personas, que necesitaban en una escuela. Paco da a estos pedidos tanta importancia como a un decreto o a una reunión con algún funcionario.

El estilo… ¿qué cambió?

Las reuniones de gabinete con todos sus miembros no van más. Son una pérdida de tiempo. Cambió a su secretario privado. Hay gente a la que ya no consulta y agregó algunos nuevos. Se recontra calienta (así, recontra) cuando entra a la Casa de Gobierno y sorprende a los empleados públicos curioseando la sección sociales de MDZ Online. Le molesta terriblemente que la gente “haga huevo”, por usar una frase bien gráfica con la que un ministro explicó el punto. Por eso, en pocos años planea sacar de la Casa de Gobierno la atención al público. Este plan será una noticia de tapa cuando vea la luz.

“No puedo estar en todas”. La frase, molesta, es una de las de cabecera del gobernador. Es un obsesivo de los temas, dicho por el mismo. De hecho se autodefine como “obsesivamente rompe pelotas” si alguien se lo pregunta. Le hace personalmente el tracking a cada tarea que encarga. Si delega un asunto de un mes, en el trayecto es capaz de preguntar día por medio por su evolución. La última rabieta, por ejemplo, tuvo que ver con el tablero de comando de los ministerios. Paco quería hacer una reunión de gabinete el lunes para presentarlo a todo el equipo, con dos o tres variables, y no hubo tiempo porque algunos ministros no empujaron el lápiz lo suficiente o no hicieron que alguien lo empuje. El propio gobernador suele decir que le “sube la gallegada” cuando suceden estas cosas. Alguien en el gobierno dice que en este año aun están “aprendiendo” y que lo que más cuesta es la famosa “articulación”. Tal vez por eso son proverbiales las reuniones "de retos", con mucha temperatura.  El propio Pérez querría más eficiencia, eficacia y rapidez en sus funcionarios.

Paco Pérez

No todos son flores y glamour a la hora de gobernar, admitiendo que en la administración de Mendoza el “charming” es más discreto por una cuestión de recursos y de necesidades austeras. El que gobierna es el foco frecuente del maltrato y el disgusto público. No olvidemos que en las manifestaciones, del 13-S y del 8-N fueron miles de personas al Parque Cívico a cacerolear.

No todo se sintetiza en las fotos con Cristina, los actos, los títulos de los medios, o el cariño a plazo fijo e interesado del peronismo. Los gobernadores de Mendoza corren una carrera contra el tiempo y Paco Pérez no es la excepción. Está convencido de que hay una sola oportunidad de pasar por ese sillón, porque no tiene ni la más remota idea de si habrá o no reforma constitucional con reelección. Por el mapa político, parece que no. No en las presentes condiciones, por lo menos. Entonces, en esa única oportunidad, Paco pone muchísima presión. Es como un inquilino repleto de obligaciones con el “locador” que es la gente que lo votó. Presiona sobre sí mismo y a su equipo. En su gabinete hay quienes monitorean de reojo la salud del gobernador para ver si se está cuidando. Va a mil por hora desde las ocho de la mañana hasta la noche. La siesta es un recuerdo de provincia para él. Y eso tiene costos feroces.

Últimamente, Paco Pérez ha raleado algunos viajes. No fue al encuentro con el presidente de Ecuador Rafael Correa ni a actividades del Mercosur. Pasa más tiempo con su hijo mayor, de seis años. Los domingos a la mañana lee con el chico los suplementos deportivos de los diarios, van a ver tenis, comparten juegos, andan en bicicleta. Le enseñó incluso los movimientos básicos del ajedrez. Es que hay presencias que no se pueden suplir con la maestra de grado ni con Celina, por más “que sea de fierro…” como el propio Paco dice a quien le quiera preguntar. Cuando se gobierna con tanta intensidad, el costo es alto y es por el lado de la familia. Pero no hay otra manera de gobernar Mendoza, una provincia que necesita compromisos de fuego.

El final de Betty

La mujer que le dejó un papelito al gobernador con la leyenda “…ayúdeme…” y un número de teléfono era una señora grande. Tenía una hermana mayor impedida de caminar. Eran afiliadas a la obra social del gremio de Camioneros, que no querían operar a la hermana de Betty por el alto costo de la intervención. Habían pasado los “mil y un” trámites… Cuando el funcionario “de los pedidos” desentrañó el problema de la hermana de Betty, en 48 horas la operaron. Caminando con bastón, la señora operada y su hermana fueron a la casona de la Avenida Peltier para agradecerle a Paco la intervención. Deben de haber llorado a mares. Y de eso también se nutre la política. Así funciona.