En junio apareció la publicación del libro “Macedonio Fernández philosophe: le sujet, l’experience et l’amour”, de Marisa Muñoz, en Paris, editado por L’Harmattan, con un prólogo de Arturo Roig. Su texto según nos relata la autora, también ha sido aceptado para ser publicado en la Editorial Corregidor, en la cual está editada la obra completa de este escritor singular. Por esos azares literarios, apareció primero la versión francesa del que ha sido, según se ha dicho, el más criollo de los argentinos. Le preguntamos a Muñoz quién es Macedonio Fernández y de qué se trata su libro. Esta es su respuesta, para MDZ:
Macedonio es un intelectual (1874-1952) cuya obra parece resistir las clasificaciones externas: ensayista, humorista, pensador, filósofo, metafísico, místico, literato y escritor. Con esta última expresión, quizás pudiera reunirse de un modo más inclusivo su praxis meditativa. Para evitar caer o en encasillamientos del autor y de su obra o, al contrario, pensarlos como anómalos, atípicos, marginales, y otros calificativos, optamos en nuestra investigación, por reconstruir la filosofía que aparece en sus escritos, atendiendo a las experiencias por las que transita Macedonio en sus reflexiones, que se expresan principalmente en las experiencias metafísica, pasional y mística. No descuidamos las referencias al clima de ideas filosófico de la época, sus “afinidades electivas” y las intersecciones temáticas con otros pensadores de la época.
En la primera parte de nuestro trabajo buscamos, mediante localizaciones críticas, mostrar el itinerario intelectual de Macedonio Fernández bajo la consideración de algunas coordenadas biográficas en articulación con el clima intelectual predominante antes de terminar el siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX en la Argentina. Revisamos algunos lugares comunes que forman parte de la recepción de las ideas de Macedonio Fernández, es decir, cómo ha sido leída y percibida su producción. Se mostró que, por el hecho de no haber formado parte de la filosofía universitaria, Macedonio Fernández pasó casi inadvertido en la historiografía filosófica argentina. El objetivo no fue tratar de encontrarle ubicación a Macedonio, sino hacer de su “desubicación” una instancia para reflexionar en torno a las coordenadas sobre las que se organiza el ejercicio del filosofar.
Pensamos en clave de “intersecciones” las ideas y experiencias del autor con la cultura filosófica y literaria. Vinculamos la trayectoria de Macedonio con la de pensadores argentinos y franceses: con José Ingenieros y Henri Bergson; con Carlos Baires y Theodule Ribot, y con los jóvenes vanguardistas en la década del 1920. El objetivo fue sustraernos a los conceptos de “influencia” o de “recepción” para trabajar las ideas filosóficas.
En la segunda parte del libro nos internamos en las experiencias metafísica, pasional y mística, señalando los alcances que tiene en su obra la conjunción de vida y escritura. Analizamos los decisivos alcances del amor y la pasión en su obra, sin dejar de señalar las tensiones, crisis, contradicciones y momentos de plenitud.
Hablamos de cartografías filosóficas, identificamos las interpretaciones que circulan sobre la obra de Macedonio Fernández y elaboramos nuevas claves para recorrerla. Entendemos que las localizaciones críticas propuestas y las intersecciones filosóficas señaladas pueden ser un aporte para una historia crítica de las ideas filosóficas en la Argentina.
La experiencia vital del pensar filosófico de Macedonio Fernández nos ofreció mapas de su escritura, mapas con accidentes y momentos de descubrimientos que nos permitieron reconstruir sus itinerarios, sus aventuras, los recorridos realizados con sus intersecciones y paisajes vitales. Decimos mapas porque no hay un solo dibujo realizado por Macedonio y porque, además, nosotros también hemos ido construyendo otros.
Tampoco evitamos preguntarnos si será, finalmente, la academia el destino de la obra de Macedonio Fernández o de qué manera será posible proceder en la lectura filosófica de la obra de un pensador sin caer en mutilaciones o juicios estrictamente “academicistas” que impidan apreciar la riqueza de un pensar. Definitivamente no buscamos dar con nuevos casilleros para ubicar a los inubicables. Sí pusimos en marcha un esfuerzo para encontrar y proponer nuevos recorridos o, en todo caso, nuevas miradas para caminos ya abiertos, en función de poder acercarnos a los itinerarios de un pensador con prácticas descentradas. Macedonio Fernández es un punto de fuga a muchos lugares comunes, pero al mismo tiempo puede ser un ancla para pensar la filosofía en la Argentina. Y de eso se trata nuestro libro, en la versión francesa y en la muy próxima versión criolla.
* Nota: el viernes 23 de noviembre, en la Alianza Francesa, el libro de Marisa Muñoz se presentó y fue comentado por Marie Bardet, Ariel Búmbalo y Estela Saint André . Junto con la presentación del libro se inauguró la muestra de la artista plástica mendocina Yvonne Kaiser que fue presentada por Estela Labiano.