Fila 9 Butaca 27
La tarde del 8 de febrero se quedó muda. Es que Luis Alberto Spinetta comenzaba su camino hacia la inmortalidad y nosotros, acá, empezábamos a extrañarlo demasiado. Hasta el viento dejó de soplar. Con los corazones arrugados escuchamos durante 24 horas sus canciones, vimos sus conciertos, leímos sus entrevistas. El Flaco nos marcó para siempre.
Luis Alberto Spinetta es un artista fundamental para la República Argentina. Sus discos son joyas invalorables; sus canciones, gemas brillantes para descubrir día a día; y sus shows, tremendos. Y lloramos de verdad porque ese flaquito que estuvo durante todos nuestros días se murió.
El 12 de junio, otro golpe al corazón: en un accidente de tránsito moría Adrián Otero, cantante de Memphis La Blusera. Este tipo, con su voz ronca, no hizo querer profundamente al blues y al boggie a fuerza de canciones que siempre sonarán en nuestras memorias. El golpe se profundizó cuando el 12 de noviembre nos enteramos que Emilio Villanueva, su socio del saxo en la banda, también emprendía la gira.
El 29 de junio, Juan Alberto Badía nos dijo “chau”. Decir Badía es decir “sábado”. Era sentarse frente a la tele a ver ese “Badia & cía” que nos acompañó durante tantos años, que nos alegró los fines de semana, que nos permitió disfrutar de algo distinto, haciéndonos compañía. Con él, se fue una parte de nuestra adolescencia. Y más tarde, con su genial “Imagen de radio”.
Por último, el 5 de noviembre murió Leonardo Favio, un grande, un mendocino que nos mostró todo su talento en la música y en el cine. Un irreverente. Un artista que empezó filmando para ganar chicas y terminó convirtiéndose en el narrador de nuestros mitos; que empezó a cantar para ganar unos mangos y poder terminar sus sueños de celuloide y terminó por habitar el imaginario musical de las familias populares de nuestra América.
Se va el 2012 y se lleva cuatro hombres fundamentales.
Por suerte los pudimos disfrutar. Y los seguiremos disfrutando.
¡Feliz Año Nuevo!