"-Te veo agotada…-"
La frase, descontextualizada, no tiene significado. Pero lo adquiere cuando quien la pronuncia es el gobernador Francisco Pérez y la destinataria es Nidia Martini, una funcionaria de primera línea ubicada hoy en una de las zonas más calientes y a la vez más débiles del gobierno. Un “Talón de Aquiles” que en un año de gestión se ha transformado en una fuente de problemas continuos: El Instituto de Juegos y Casinos, un ente sensible de dinero a toneladas y poder político donde conviven los intereses de empresarios “K” con llegada a la Casa Rosada -como Daniel Vila y José Luis Manzano o Cristóbal López- con sectores de la política local. Un lugar donde los funcionarios están todo el tiempo en la mira. Un recodo del poder en el que varios de sus últimos directores y presidentes terminaron sus gestiones dando explicaciones a jueces o fiscales. Es, además, el sillón donde el nuevo presidente debe decidir si firma o no a favor de Vila y Manzano el canon de las tragamonedas objetado por gremios y dirigentes de la oposición, porque le hará perder plata a la provincia. Un puesto que arde por donde se lo mire.
La charla entre Nidia Martini y “Paco” Pérez fue breve y superficial, pero para la funcionaria fue la señal clara de que debe irse. Su gestión tiene fecha de vencimiento a partir de la segunda quincena de enero. En los primeros días de febrero tomará su lugar Carlos Bianchinelli, un legislador “azul” del peronismo de plena confianza de Adolfo y Alejandro Bermejo, conductores del sector interno. “Son como hermanos…” dijo alguien que conoce esa relación. Bianchinelli es diputado provincial y fue presidente de bloque del PJ durante la gestión de Celso Jaque.
La versión sobre el nuevo destino del Instituto de Juegos fue cobrando forma a medida que crecieron las internas dentro de la casa y mientras aumentaba la presión pública sobre el contrato de las máquinas tragamonedas, que vincula al Instituto con la división juegos del grupo Vila-Manzano a través de la firma Mendoza Central Entretenimiento. Ese contrato ha recibido numerosas objeciones públicas y pedidos de investigación, porque generará pérdidas a la provincia. Pergeñado por la gestión jaquista de Daniel Pereyra y puesto en marcha por la que encabeza Nidia Martini, el contrato de las tragamonedas es una verdadera “papa caliente” que nadie atina a resolver. De hecho, la empresa de los Vila ya amenaza con hacer reclamos por 3,5 millones de pesos, monto acumulado por no haberse aplicado el 47 % de canon en los últimos tres meses. La empresa ya recibe un poco más del 40 % en aumentos sucesivos y factura aparte el 7 %, pero Nidia Martini no se ha animado a ponerle la firma.
Federico Domínguez, de gerente a director.
A Bianchinelli lo van a acompañar dos peronistas más. Uno es el actual gerente general Federico Domínguez, totalmente raleado por la alianza que ha forjado Nidia Martini con el ex titular radical del casino, Miguel Alonso. Domínguez le reporta al intendente de Las Heras Rubén Miranda. El nuevo gerente general será Pedro “Pekino” Pettignano, hermano del senador sureño de los hermanos Omar y Emir Félix, Ricardo Petttignano; aunque le reporta a Carlos Ciurca. Pese a que ha hecho trabajos políticos para los Félix, como elaboración de encuestas, “Pekino” es “cien por ciento del vicegobernador” cuentan desde San Rafael. Su hermano el senador Pettignano es además presidente de la Comisión Bicameral de Juegos y Casinos. Pero eso es un detalle. “En Capital no tenés otro remedio. O sos de la Corriente Peronista o no existís. Es lo mismo con los que no están con nosotros en el Sur… Se les hace muy cuesta arriba” explica una fuente cercana a los Félix para poner en medida la relación entre “Pekino” Pettignano y Carlos Ciurca. Como se ve, un acuerdo de sectores que busca mantener el equilibrio entre azules y la Corriente Peronista, con un costado “afectivo” para el lado del Eje. Es obvio que Pérez busca equilibrio político y negociaciones en el Instituto. Bianchinelli y el resto no van a confrontar. Por el contrario, buscarán apagar incendios vía acuerdos y negociación.
Carlos Bianchinelli ya tuvo una primera conversación con Paco Pérez. Aunque no hay muchos detalles de la charla, se sabe que el gobernador le ha pedido al legislador “gestión política” al frente del Casino y “parar el desorden”. Paco habría definido al Instituto en aquel acercamiento como un sitio donde hay problemas con los prestadores, los concesionarios, los gerentes, los empleados, los directores… es decir… con todo el mundo. Bianchinelli, de típica estirpe azul, no ha pronunciado palabra y no quiere hacerlo hasta que salga el decreto de su nombramiento. Ello ocurriría en los últimos días de enero. El legislador, que no ha confirmado la noticia en público, tenía comprometidas unas vacaciones familiares, pero estará en el cargo con el nuevo directorio y el flamante gerente general el 1 de febrero de este año, si todo va con viento a favor.
El primer desafío es resolver el contrato de las tragamonedas con el grupo Vila-Manzano. El Instituto no está obligado a continuar una relación perjudicial.
Sobre el futuro de Nidia Martini hay algunas dudas. Se sabe, por ejemplo, que el ministro Guillermo Elizalde no quiere saber nada con que recale en Desarrollo Social, de donde ha sido ministra con reporte a Ciurca en la época de Jaque. Pero Nidia había llegado al Casino de la mano de Paco Pérez y no del vicegobernador. Como sea, luego de un año muy complejo, a Martini le esperaría una asesoría de bajo perfil público.
EL PRIMER PROBLEMA
Si Nidia Martini no firma el pago del 47 % de canon a Mendoza Central Entretenimiento por el contrato de las tragamonedas de Vila y Manzano antes de dar las hurras, saludar e irse; la papa caliente caerá como un misil en el escritorio de Carlos Bianchinelli antes de que alcance a estrenar su sillón, en la oficina del Presidente que da a la calle Belgrano.
El contrato viene con historia. Lo ideó Daniel Pereyra, el titular del Instituto durante la gestión de Celso Jaque, y lo puso en marcha Martini. Hace dos meses, en un editorial de este diario donde se indicaba renegociar el contrato para que la provincia pare de perder, decíamos “…hay mucho que decir sobre la relación entre el Instituto Provincial de Juego y Casinos de Mendoza y la empresa Mendoza Central Entretenimiento. (…) Desde hace meses, y a poco de asumir el gobierno tanto como las flamantes autoridades del Instituto de Juegos y Casinos, las nuevas condiciones contractuales entre la empresa que explota las máquinas tragamonedas y el Instituto motivaron todo tipo de polémicas, denuncias públicas, acusaciones cruzadas, escándalos, intervenciones legislativas flamígeras, y un expediente en la Fiscalía de Estado”.
Las modificaciones al contrato entre la empresa de los Vila y el Instituto significaron la instalación de una mayor cantidad de máquinas tragamonedas, y el aumento del porcentaje del “win” (la diferencia entre lo que se recauda y lo que se paga en premios) que cobra la empresa a modo de regalía, desde el 26,23 % al 47 %, con pasos intermedios. Mientras el acuerdo fue avanzando con un canon progresivo a favor de la empresa (primero al 33,06 % y luego al 40,9 %), la ganancia de la provincia se fue achicando mientras que Mendoza Central Entretenimiento duplicó sus beneficios. Una proyección aplicada por el gremio ATE indica que la aplicación plena del 47 % de canon daría al grupo Vila-Manzano casi un 140 % más de ganancias, contra una pérdida del -4,9 % para la provincia. Por eso nadie se anima a ponerle la firma. La propia Nidia Martini, según cuentan en el Instituto, ha dado mensajes confusos. “Ha dicho no menos de veinte veces que lo va a firmar, y otras tantas que no…” contó una fuente del Casino. La instrucción que le ha dado Paco Pérez a Bianchinelli respecto del contrato fue la de resolver el problema. El legislador azul ya empezó a informarse aunque de acuerdo a trascendidos, no ha accedido al expediente. Se sabe, en cambio, que habría tenido una reservadísima charla con la diputada opositora Patricia Gutiérrez, una de las denunciantes de este contrato, razón por la cual pidió enjuiciar también al fiscal de Estado Joaquín de Rozas. Nadie debe conocer como Gutiérrez lo que ocurre con el Instituto y las tragamonedas.
La pregunta es si “resolver el problema” es firmar y ya. Esto quiere decir que se terminaría pagando el oneroso canon a los empresarios aliados a la Casa Rosada, aunque conociendo el paño, lo más probable es que previo a la firma los nuevos directores busquen antes dictámenes y auditorías que indiquen que no se perderá dinero. Si firmase el Papa Benecti XVI, incluso, lo meterían en el expediente.
Pero… ¿Bianchinelli tiene que formar un contrato que está objetado y cuyas proyecciones arrojan un mal negocio para la provincia? El gremio ATE está esperando que lo haga, para una vez demostradas las pérdidas presentar una denuncia penal.
Ningún gestor de un ente autárquico ni de organismos públicos está obligado a continuar con un mal contrato. Lo razonable es renegociar una ganancia equilibrada y justa para todos. Puesto en la disyuntiva, y si Nidia Martini no firma antes despejando el camino, Bianchinelli y el resto del directorio tendrán algunas opciones: una revisión sana que debe proponerse a la empresa que explota las máquinas, o la revocatoria lisa y llana si la empresa se negase a renegociar, como explicamos en el editorial al que hacíamos referencia.
Carlos Bianchinelli será el presidente, con Federico Domínguez y Pedro "Pekino" Pettignano como gerente general. Completa el radical Miguel Bondino.
Claro que mientras todo esto se discute en mesas muy reducidas, las “conversaciones” han comenzado. El teléfono de Bianchinelli no para de sonar. A todos –incluidos concesionarios y gente relacionada a los hoteles y al mundo del juego- les ha pedido esperar hasta que se confirmen las decisiones. Y se negará a hablar en público hasta entonces. Bianchinelli tendrá entre manos una responsabilidad mayúscula. No sólo institucional sino hacia adentro del peronismo. Luego de los pasos por el IPV e Irrigación durante la gestión de Jaque, el grupo Azul vuelve a gerenciar un área muy sensible, de mucho poder, y de manejo de abundantes recursos para las políticas sociales del gobierno.
¿Y qué pasa adentro del Instituto? Es un infierno. Todo el mundo habla de las presiones internas y externas para “firmar el 47” con Vila-Manzano. Y del reclamo por 3,5 millones de pesos que la firma prepara porque llevan tres meses sin la aplicación del 47 % pleno de canon.
Cuentan fuentes del Instituto que en una reunión entre delegados de ATE, y de otro sindicato que agrupa a empleados del Instituto (UPJyCM), Miguel Alonso y Mario Romeau –los paritarios enviados por Nidia Martini- les habrían explicado a los representantes gremiales que las pérdidas en el contrato de las tragamonedas se compensarían con el aumento en las ganancias del Casino. Y dicen además que la aseveraciones de Alonso serían “reforzadas” otorgando unas 250 categorías (ascensos) a empleados de los distintos gremios y a un grupo de alrededor de cuarenta personas que respondería a Miguel Alonso, que habrían recibido en los últimos días categorías 11 y 12 del escalafón. Entre ellos, la pareja de un legislador que forma parte de las comisiones de juego de la Legislatura. “No pudimos saber qué están firmando… vamos siempre atrás de los acontecimientos” dijo un gerente del Casino consultado respecto de estos nombramientos, que se habrían convertido en el nuevo escándalo de consumo interno.
Las mismas fuentes refieren que hubo cambios en algunas áreas. Cuentan de una funcionaria que se va. Su lugar sería ocupado por Fernando Nardi, ex secretario administrativo de Turismo en épocas de Luis Böhm, de quien además es familiar político. Nardi fue uno de los procesados por el escándalo de los Cadillacs y fue sobreseído. En el Casino, le reporta a Miguel Alonso.
Como se ve, Bianchinelli y el resto del directorio, tendrán una pesada tarea por delante, y un problema a resolver que le quema en las manos a todo el mundo: la firma del contrato con un canon discutido a favor de una empresa que además maneja medios y presión a través de ellos, y que hace operaciones de prensa para favorecer sus negocios, los que además abarcan energía y petróleo, entre otros. ¿Se animará Nidia Martini a firmar antes de irse y dejarle el camino libre a Bianchinelli?
Un peronista de antigua militancia que no formó parte del acuerdo de sectores para “ordenar” el Instituto tiró una frase inquietante para la reflexión. “No conozco a ningún presidente del Casino que no haya tenido que pasar por la Justicia”.
Complicado… ¿no?