La política y el transporte en Gran Mendoza

Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

Usualmente el transporte es abordado de manera parcial por disciplinas como la Ingeniería, la Arquitectura, el Derecho, las Ciencias Económicas, y la Geografía; dificultando el acceso a una visión integral e interdisciplinaria del fenómeno.

Ello atenta contra la generación de soluciones concretas a las distintas problemáticas que se presentan, lo que redunda en políticas cíclicas, que replican un “parche” tras otro. Resulta imperioso cortar con esta trayectoria errática. Ahora bien: ¿Por qué debe emprenderse un nuevo camino en Gran Mendoza?

Principalmente porque el transporte, al suponer el desplazamiento de personas y mercancías, se relaciona con el potencial de una economía, lo que obliga a efectuar planificaciones del mismo que contemplen entre sus objetivos el desarrollo económico, capaz de brindar una mejor calidad de vida a los mendocinos.

Porque actualmente el transporte ocupa un importante lugar en las preocupaciones de los mendocinos, en parte porque intentar circular por las principales arterias del Gran Mendoza en horarios pico se ha vuelto imposible. El constante incremento del parque automotor de los últimos diez años, sumado a la proliferación de servicios irregulares -fenómeno de larga data- y un sistema de transporte anacrónico con recorridos de más de 20 años ha generado un importante problema que es necesario ir resolviendo paulatinamente.

A ello se agregan las políticas “de tipo fiscal” de algunos municipios que colocan estacionamiento medido en dos carriles de sus arterias -las cuales a su vez cuentan con playas de estacionamiento en las cercanías- contribuyendo a la generación de una importante oferta para utilizar el automóvil particular sin importar los costos que ese uso genera.

Y cuando hablamos de los costos, no nos referimos solamente al combustible, lubricantes, estacionamiento, seguro, impuestos; sino también a los costos que genera la congestión que el usuario del automóvil contribuye a generar por el hecho de hacer un mal uso del espacio público. Actualmente en cada automóvil se desplaza 1,4 personas, es decir que para transportar unos 50 pasajeros, los que podrían desplazarse en colectivo, hoy utilizamos 35 automóviles, con un mayor uso del espacio público y una mayor contaminación ambiental.

Cabe destacar también que la congestión no sólo afecta al automovilista que la genera, sino también al usuario del transporte público quien debe soportar mayores tiempos de espera y de viaje, constituyéndose en fuente de inequidad social.

Frente a esto, la política pública sólo parece haberse limitado a replicar las acciones previamente implementadas y a la generación de otras meramente coyunturales. Creemos que dada la centralidad que reviste el sistema de transporte para la vida de los mendocinos, desde el Gobierno Provincial como responsable de la política de transporte debería tomarse la decisión de efectuar una verdadera planificación del sistema de cara a la próxima licitación del año 2015. Se trata de una excelente oportunidad para que podamos comenzar a tener una Mendoza con mejor calidad de vida.

Para ello sería importante contar con los aportes de los distintos actores que conforman el sistema (municipios, empresarios, sindicato, usuarios, universidades) y de este modo poder definir una política que parta de un abordaje integral del fenómeno y que cuente con legitimidad en el tiempo.

Dicha política debería ser diseñada e implementada atendiendo al desarrollo de la provincia y a la satisfacción de las demandas de movilidad de la población, con los menores costos y externalidades posibles.