Las apuestas fuertes no le habían dado resultado. Las torres de fichas en nombres rutilantes y llenos de brillo nunca anduvieron bien en la Lepra. Los técnicos llenos de pergaminos y los jugadores de sueldos astronómicos no pudieron pegar el salto.
Tras repetir la fórmula y rebotar con el torneo, este año la apuesta fue distinta. El mismo peso de las fichas fue distribuida de manera distinta. Jugadores con hambre, experimentados pero con ganas de más. Resultados por encima de los apellidos y las glorias pasadas.
Un técnico que conoce cada rincón como propio, que sabe lo que es ser figura con la casaca azul y entiende de vueltas y festejos.
Con una estructura sólida, sin figuras descollantes y con un técnico humilde pero sabio, la Lepra está en el camino de lograr un gran equipo. Ya sabe lo que es tener un buen plantel pero hace rato que por el Parque no disfrutan de un buen equipo. Se extrañaba el lucimiento colectivo por sobre lo individual. No es grato decirlo, pero tal vez a este equipo le vino bien la lesión de Fabbiani, un gran jugador pero que lesionado y lejos de su forma no era útil, mejor recuperarlo y tenerlo en serio.
Del Bosco logró una defensa sólida, con tipos que saben de ascenso y no le temen a los reductos hostiles. Un medio combativo que tiene buen pie si es necesario pero que no se asusta de los raspones de las canchas duras. Una delantera veloz y punzante con un artillero incansable como Píriz Alves, un artillero de sábados que alimenta su gloria con goles. Un plantel interesante que aporta recambio y pone en aprietos al entrenador.
Así Independiente logró ser un visitante incómodo y ha plasmado una regularidad necesaria en la B Nacional y está intentando ser potente en el Gargantini. La última pasada por su casa fue triunfante ante Boca Unidos pero es difícil atacar a rivales mezquinos que se amontaban cerca de su arquero. La Lepra esta en eso, hacerse fuerte de local y cuando eso pase reforzará su chapa de candidato.
Cambió la forma de repartir las fichas, se bajó un cambio en cuanto a los nombres y se apostó a un cuerpo técnico local. Un viraje necesario que tiene su proceso. Ahora viene la tarea de aguantar los procesos y aprender de los errores pasados para no golpearse con lo mismo.