¿Quién no fue alguna vez a alguna entrevista laboral y sintió que le faltaban herramientas para negociar su sueldo o su puesto de trabajo? ¿Quién no estuvo sentado esperando que lo llamaran para ingresar y no sabía ni qué decir, ni qué responder o cómo contestar alguna pregunta?
Casi siempre el mayor error que comentemos es subestimar la situación y por qué no a nosotros mismos, creyendo que el que nos toma la entrevista o realiza el proceso de selección tiene siempre el poder de negociación.
Esto suele ser erróneo ya que si la empresa o consultora puso un aviso y lo están llamando es porque necesitan a alguien para ocupar un puesto…y ese alguien puede ser usted. ¿Por qué no?
No tema negociar. ¡¡¡Prepárese!!! Obviamente usted está allí porque necesita un trabajo, pero el otro lo está entrevistando porque necesita a alguien para que trabaje con él! Entonces ¿Quién es el que tiene el poder?
Habrá que averiguarlo… ¿Qué sabe usted de las necesidades del otro? ¿Qué puede saber el otro de mis necesidades? Hace cuando que están buscando personal? ¿Lo necesitan con urgencia? ¿Lo que usted sabe hacer lo puede hacer cualquier persona o usted posee algún talento o capacitación especial que lo destaque del resto? ¿Está usted realmente “necesitado” de ese puesto de trabajo o estaría dispuesto a buscar otra cosa que lo satisfaga aun más? ¿Por cuánto dinero está dispuesto a trabajar? ¿Y por qué tipo de beneficios?
Investigue sobre lo que se está pagando en el mercado, lo que paga la competencia directa, las exigencias del puesto y los posibles desafíos que se pueden llegar a asumir…
La búsqueda y el manejo de la información se han convertido sin dudas en la materia prima para comenzar a armar la base del proceso de negociación. Lo que yo sé de los otros y de mí, me permitirá fijar objetivos y poder percibir los de ellos para poder cumplirlos…
Una vez en la entrevista…¡¡Escuche!! ¿Para qué hablar si no me preguntan?, para qué decir lo que yo ya sé? Escuche activamente sin perder atención para seguir informándose, para corroborar lo que usted ya sabía o para obtener nuevos datos que le permitan seguir adelante….
Cuando le pregunten, responda sin miedo. Recuerde que ellos también pueden tener información confidencial sobre usted y están chequeando datos o simplemente conociéndolo un poco más… Deje afuera las emociones y las objetivaciones personales…. Usted es una persona y el otro es otra persona.
Quizás nunca sean amigos pero hay que focalizarse en el punto de la cuestión: el empleo.
No responda hablando de números o cifras concretas… y si lo hace no olvide escribirlo. Genere opciones que vayan más allá del dinero… No sólo salario… si no objetivos de venta, posibilidades de ascenso, vacaciones, francos, horario laboral, movilidad, seguros….Proponga beneficios para la empresa que a la vez también serán para su disfrute. Demuestre creatividad, comprensión y ganas de crecer y aprender.
¿Qué hago si no me dan el puesto de trabajo? Pensar en esa alternativa como algo totalmente factible me permitirá ingresar a la entrevista un poco menos presionado… Nada es el fin del mundo y siempre hay algún otro camino que me espera afuera…
Recuerde: Conformarse no es bueno. Aceptar una oferta laboral que no lo satisfaga completamente no será productivo en el largo plazo…ni para usted ni para la empresa.
Usted estará focalizado en encontrar “algo mejor” y no rendirá lo suficiente en el lugar de trabajo… Se irá apenas consiga otra cosa con la sensación de haber perdido tiempo y esfuerzo en algo que nunca le terminó de cerrar… La empresa, a su vez, habrá perdido tiempo en capacitar a alguien que no le conformaba lo ofrecido y deberá volver a invertir dinero y recursos en seleccionar a alguien nuevamente…
Por lo que no tema en hacer una contra oferta o proponer nuevas ideas que definan sus aspiraciones, deseos y necesidades…El poder de decidir si acepta o no acepta el empleo es suyo! Y más vale una negociación beneficiosa para todos que una solución poco eficiente para una de las partes…