Es común hacer referencia al rock nacional como contraposición a otro rock que existe en otro lugar, llamado internacional. ¿Existe esta dualidad?
¡Cómo no va a existir el rock nacional El rock nacional existe, bien argento y criollo, gestado en nuestras tierras, con nuestro idioma (tarea muy difícil para los compases del rock), y con la valentía de grupos como Los Gatos, Manal, Almendra y de gente como Moris, Pajarito Zaguri y toda esa historia maravillosa, que dieron vida a nuestro rock. Pero este ensayo intenta ir un poco más allá del rótulo y llegar a la conclusión, si se comparte, de que el rock es algo “universal”, a pesar de que los contenidos poéticos, y la idiosincrasia de cada lugar siempre van a destacar y estar presentes. En ese contexto, no hay duda de que el rock nacional existe y es nuestro y bien criollo. Por ende, la idea es ir reflejando, a través de paso del tiempo, como la evolución del rock, y de su cultura, tuvo su reflejo “nacional”, y como de alguna forma cada grupo, aquí, tomó consciente o inconscientemente estructuras musicales y actitudes que fueron cambiando y produciéndose antes, en otros lares.
Empecemos.
Elvis Presley. Rey blanco del rock and roll. Año 1956, explota en el mundo con su número 1 “Heartbreak Hotel”. ¿Qué pasó por acá entre 1957 y 1963? Gente como Johny Tedesco, Billy Caffaro, un tal Nery Nelson (Palito Ortega antes de ser “Palito”), y por supuesto el gran Sandro (nuestro primer rocker), con “Sandro y los de Fuego”, se vestían con camperas negras de cuero, y bailaban moviendo las caderas, y hacían rock and roll primitivo. ¿Cómo quien? Por supuesto, como Elvis. ¿Casualidad? Por supuesto que no. No me quiero olvidar de los “Teen Tops” mexicanos, que fueron los primeros que cantaron rockanroles en castellano en unos tempranos 60.
Invasión británica. Inglaterra, entre los años 1963 y hasta finales de la década, invadió de música rock a EE UU, con The Beatles, The Rolling Stones, The Kinks, The Who y demás grupos. ¿Qué pasó por acá? Los primeros grupos de rock que aparecieron fueron fuertemente influenciados por esta invasión: Los Beatniks, con Pajarito Zaguri y Moris, encabezaron todo en 1965/66. Estaban también Los Shakers, uruguayos, bien Beatles, y “Los Gatos Salvajes”, (antes los “Wild Cats”) que más que Beatles, tenían onda Rolling, según se decía en aquella época. Estos derivaron luego en “Los Gatos”, grupo que con Manal y Almendra se consideran los pilares del rock nacional.
Manal. Ese gran grupo, increíble, que nos enseñó el blues en castellano, cantado y tocado como nunca se hizo después (palabras del Indio Solari en su último recital de Tandil, cuando homenajeó al grupo cantando “Jugo de tomate frío”), fue un trío. Potente, y contundente. Pero, ¿con quien comenzó esa denominación que hoy se conoce como Power Trío? Y si, con “Cream”. Recientemente en una entrevista en nuestro propio MDZ, Claudio Gabis reconoció que Cream fue su gran influencia. El trío formado por Jack Bruce, Ginger Baker y Eric Clapton fue tan revolucionario como los mismos Beatles. No es la idea adentrarnos hoy en la música en particular, pero nunca se habían escuchado un bajo tan claro, preciso y contundente, una batería con doble bombo atronadora, y una guitarra, bueno… ¿qué vamos a decir de Clapton, no? Otro grupo que tomó el modelo Cream sin dudas fue Pappo´s Blues, y toda su saga de volúmenes. Trío, blues, y potencia, la formula “Cream” se repite.
Los ejemplos siguen. Las óperas rock como Tommy de The Who y las comedias musicales como Hair y Jesucristo Superstar devinieron en estas tierras criollas en álbumes como “La Biblia” de Vox Dei.
Y la evolución del rock de finales de los 60 en Inglaterra, hacia un sonido más duro (hard rock), como los últimos discos de Cream mismo, los primeros de Led Zeppelin, Deep Purple, y demás, tuvo sus reflejo argento en el colectivo de rock que fue Billy Bond y la Pesada del Rock and Roll cuyas filas estaban integradas por muchos músicos de diversas bandas, que le daban un poco mas de dureza al blues y rock original, como lo hicieron los grupos nombrados. Y no podemos dejar de lado a Pescado Rabioso. El cambio del Flaco de Almendra a Pescado, con unas guitarras más duras y abrasivas, tiene mucho que ver con este sonido nuevo que estaba desarrollándose a principios de los 70.
¿Y los músicos folk? Cada vez que leo una historia de Dylan, no puedo dejar de hacer el paralelo lógico con nuestro querido León Gieco. Si bien hay hasta similitudes que no son estrictamente musicales (su infancia, como se fueron de “sus pagos”, como triunfaron en la gran ciudad, la imagen de la acústica y la armónica colgando de su cuerpo) no hace falta decir que la admiración de Gieco a Dylan, y también de Gieco a los héroes de Dylan y suyos como Peter Seeger (tocaron juntos en Buenos Aires) es tremenda. Dijo Gieco de Dylan: “… para mí es lo máximo, es mi máxima influencia, más que un músico es como un familiar, es como un tío hijo de puta, que no me da bola, pero yo lo amo…”.
¿Y la canción intimista? A principios de los 70 se desarrollo en EEUU lo que se denominó la canción intimista. ¿Quiénes fueron sus exponentes? Cat Stevens, James Taylor, Jackson Browne, Carly Simon, y otros más que desarrollaban melodías suaves, de calidad, imbuídas de mucha sensibilidad emocional. ¿Cómo repercutió esta corriente en nuestras tierras? Sin ser exactos, la carrera solista de Litto Nebbia, grupos como Pastoral y Vivencia, cantautores solistas como Raul Porchetto y hasta los mismísimos Sui Generis, tuvieron influencia de estos músicos.
¿Y el llamado rock sinfónico? Ya entrados los 70, Yes, Genesis, Camel, Emerson Lake And Palmer y Steely Dan, entre otros, desarrollaron un rock tocado con instrumentos no propios de género: teclados, sintetizadores, mezclados con melodías de música clásica, y dando lugar a piezas musicales maestras. ¿Y por acá como andamos? Grupos como Espíritu, Crucis, y el más conocido, La Máquina de Hacer Pájaros, con Charly García al frente, fueron nuestro rock sinfónico. Llegaron a mediados de los 70, unos dos años después de que explotara el rock sinfónico en Inglaterra. En este lugar, ubicaría a también a Spinetta Jade, aunque toda la obra del Flaco, desde el punto de vista que estamos tratando, es incasillable, sencillamente porque es única.
¿Y el movimiento punk? Tuvo en nuestras tierras a exponentes celebres como Los Violadores y, porque no, Attaque 77.
A comienzos de los ochenta, una movida denominada “NWBHM” (New Wave of British Heavy Metal), comenzó a distinguir el primitivo Heavy Metal de Black Sabbath, con algo que iba un poco más allá. Estaba encabezada por Motorhead, Judas Priest, Iron Maiden, Def Leppard, y todas estas bandas hicieron álbumes célebres en 1980.
¿Y cómo podemos no relacionar el paso de Pappo, con su último volumen de Pappo’s Blues, en 1978 (Vol.7), al Heavy Metal de Riff (1981 primer álbum), si no es vinculándolo a la aparición de esta “NWBHM”? Su amistad con Lemmy de Motorhead ayuda aún más, y la música y la estética ni hablar: Riff vestía con camperas de cuero negro, con tachas, pelo corto, y ese “look”, fue traído al mundo del rock por Rolf Halford de Judas Priest. La música de Riff, sin lugar a dudas, fue nuestro heavy metal argento. Ya Pappo con Aeroblus había insinuado algo en 1977, pero este grupo y su álbum homónimo tenían más que ver con el hard rock, que con el heavy metal.
Los ejemplos son interminables. Hasta el movimiento “indie”, ese rótulo que significa tantas cosas, tuvo su lugar en el under porteño de los 80. Se me ocurre nombrar a los Redondos, por su autogestión tan aclamada y exitosa, e intransigente, pero hubo muchas bandas de este tipo como Don Cornelio y la Zona, (con influencia reconocida de The Cure), Todos tus muertos, y una lista variada e inabarcable.
Vuelvo al principio. Esto no significa que nuestro rock nacional no sea original. Todo lo contrario. Pero las influencias, están claras. El tema es espinoso y puede generar alguna reacción y /o opinión adversa, que con gusto escuchamos y esperamos.