Lo vienen masticando desde hace semanas. Pero la idea cobró fuerza en la tarde-noche del lunes al regreso del gobernador Francisco Pérez de su viaje a China, en una reunión reservada en la que hubo un reducidísimo grupo de personas. Entre ellos, el propio “Paco” y el vicegobernador Carlos Ciurca. El gobierno analiza reflotar la reforma constitucional de 2001 que había sido acordada por radicales, peronistas y demócratas y que fue plebiscitada el 14 de octubre de aquel año durante el gobierno del radical Roberto Iglesias. Ganó el “Sí” pero no alcanzó la “Mayoría Kemelmajer”, es decir, la mitad más un voto de todos los registrados para votar. El plan consiste en poner en el “resucitador” aquella reforma, que era de carácter general y admite un parentesco cercano con la que el gobierno intenta debatir ahora. Según las discretísimas consultas que los hombres de Paco y Ciurca hicieron a constitucionalistas y miembros de la Suprema Corte, el objeto es seguir adelante con aquel proceso y llamar directamente a elección de convencionales constituyentes con la ley que fue aprobada de manera unánime en la Legislatura en aquel convulsionado 2001. No es lo mejor, pero es posible. Ya sucedió una vez en 1943. Se promulgó una ley de reforma constitucional y no se llamó a elección de convencionales sino hasta 1948, cuando se hizo una reforma. En el medio, hubo uno de los tantos golpes de la historia argentina contra el orden constitucional.
El plan que cocinan en el oficialismo puede tener muchas contraindicaciones pero no es descabellado. Aquella reforma de 2001, las que intentó Cobos en 2004 y 2006 y la que ahora el gobierno trata de mantener en la agenda reconocen un mismo ADN, aunque aquella no tiene los derechos de tercera generación que sí contempla el proyecto presente de forma explícita. Esta idea tiene dos objetivos. El primero es forzar una nueva interpretación de la Suprema Corte sobre la mayoría requerida en el plebiscito de reforma, y el segundo consiste en acorralar a la oposición antirreformista: es decir a Alfredo Cornejo, Julio Cobos y Ernesto Sanz, básicamente. Para ello y mientras se desarrollan las consultas legales en el mayor de los secretos, el peronismo está desplegando una intensa actividad militante en organizaciones sociales, barriales, políticas, vecinales y empresarias para convencer sobre la necesidad de esta reforma, dando a conocer profusamente los contenidos de su extenso articulado y buscando convencer con la mayor intensidad posible. Traducido: les están quemando la cabeza a todos con el proyecto.
Nadie ha dicho aún quién tuvo la idea de reflotar la reforma de Iglesias. Pero hay quienes dicen haber llevado a oídos del gobernador esta teoría, defendida por el abogado constitucionalista Víctor Ibáñez. El currículum de Ibáñez podría medirse por metro en materia de derecho constitucional. Doctorado y profesor, voz autorizada, admite que es técnicamente posible llamar a una convención constituyente con la reforma de 2001 y sin preámbulos. “Cabe hacerse dos preguntas. La primera es si se puede llamar a elección de constituyentes con aquella reforma. La respuesta es que técnicamente sí. Ya sucedió una vez en 1948, cuando se reformó la constitución con un llamado de 1943. La segunda pregunta es si el “Sí” obtuvo más votos que el “No”. Como ganó el “Sí”, se podría llamar a elecciones. Si alguien no está de acuerdo podría presentarse a la Corte, y el tribunal debería hacer una nueva interpretación en un plenario, ya que el fallo de Kemelmajer de 1989 fue de una sola sala, y ahora la composición de la Corte es distinta. Este fallo puede sostener las mayorías absolutas, o cambiar”. El doctor Ibáñez reconoció haber sido consultado por dirigentes del peronismo con respecto a este punto, como lo ha sido muchas veces antes por distintos partidos políticos. Ibáñez es considerado un radical iglesista.
Tal vez el operativo de santificar la reforma de Iglesias haya nacido en las mentes del gobierno, provocadas con la exhortación de Alfredo Cornejo para que Pérez promulgue la reforma del artículo 198 de la Constitución, aquella que la gente votó por el “Sí” en 2009 pero que sin embargo no alcanzó la mayoría que requiere el artículo 221 de la Constitución y que fuera interpretado en 1989, con la firma de Aída Kemelmajer de Carlucci. Pero ya lo dijeron los peronistas ni bien terminó el congreso radical que bloqueó la reforma: A Cornejo le darán sal en el desierto. De eso se trata este plan.
Ibáñez –que viene participando en distintos foros donde el gobierno ha llevado adelante este debate- no ha sido el único consultado por el PJ. Distintos miembros de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza son indagados en sigilo sobre la legalidad y legitimidad de esta teoría.
Quieren reflotar la reforma de Iglesias de 2001 y buscar una interpretación de la Suprema Corte
En el laboratorio de ensayos, el plan funciona y la fórmula química produce la esperada reforma. Pero la política real puede traer dolores de cabeza. ¿Aceptaría la gente votar convencionales que deberán legislar sobre una reforma que ya atrasa más de diez años? Difícil, pero no faltará el dirigente dispuesto a provocar un nuevo fallo de la Corte, que deberá reinterpretar el artículo 221 y decidir si “mayoría” es la mayoría absoluta del padrón, la mayoría de los que van a votar, o simplemente que el “Sí” tenga más votos que el “No”. Con una interpretación a favor, la reforma de Paco Pérez estaría más cerca.
“La reforma en la que se avanzó en 2001 tiene líneas conductoras con las posteriores de Cobos y también con la actual, sobre todo en la organización de los poderes, y en muchos artículos más” explica Ibáñez y tiene razón. Aquel proyecto era de carácter muy general y proponía grandes líneas, en las que entra casi todo el articulado del proyecto actual. Incluía la elaboración de derechos ambientales, limitaba las reelecciones de todos los funcionarios electos a un solo período, era ambiguo respecto de la reelección del gobernador pero podría ser discutida en una Constituyente de acuerdo a la ley de la necesidad de la reforma aprobada, incorporaba mecanismos de democracia semidirecta, incorporaba “intereses difusos y colectivos” en los que podrían considerarse derechos de tercera generación, y modificaba el sistema de representación territorial. Es decir, una especie de “envase” perfecto para el proyecto que alumbró Paco Pérez con su equipo.
Esa reforma “iglesista” que fue firmada y acordada por los tres partidos principales obligaba a los constituyentes además a no meter la mano en el Tribunal de Cuentas, Irrigación y la Fiscalía de Estado.
La cena está servida. Pero cuidado, que se enfría...
LAS CUESTIONES POLITICAS
Proponer la reforma de Roberto Iglesias será un “shot” al hígado del oficialismo radical, y una provocación abierta a Cobos, Cornejo y Sanz. Y el plan le dará aire a las teorías, sustentadas en indicios concretos, de un acuerdo entre el ex gobernador Iglesias y el gobierno peronista de Paco Pérez, que todos niegan incluso contra el paredón. Muchos, incluso, se ofenden cuando se les menciona el tema. Pero el asunto es que aquí nadie se succiona los pulgares. La reacción de los antirreformistas a este “Plan B” será virulenta.
No obstante, y para amortiguar los efectos políticos negativos, el gobierno planea “encerrar” a los que no quieren reformar la Constitución porque no hay “clima”. Lo explican simple: “Si quieren clima, se los vamos a dar… vamos a seguir militando y recorriendo la provincia y convenciendo a la gente de la necesidad de esta reforma, dando a conocer con profundidad todos sus contenidos” dice una fuente del gobierno que estuvo en aquella reunión del lunes con Paco Pérez. Esto es lo que se juramentaron hacer en aquella reunión peronista en San Martín semanas atrás. El lunes, Emir Félix estuvo explicando la reforma en Maipú. El vicegobernador Ciurca lo hizo en Capital y esta noche lo hará en el Club YPF de Maipú. Marcelo Costa lo hizo con los empresarios y aprovecharán un inminente congreso de municipios para “meter” el proyecto. El viernes habrá otra reunión con concejales y funcionarios del gobierno que explicarán los alcances de la reforma.
Mientras Ciurca, el ministro de Gobierno Félix González y algunos intendentes andan en este “convencimiento militante”, el resto del gobierno y los demás caciques departamentales hacen guerra de guerrillas tomando de a una colina a la vez con el proyecto de reforman bajo el brazo. Un ejemplo claro es lo que se hace con entidades deportivas medianas y chicas que tienen fuertes lazos con los poderes políticos locales. Es decir, que en buena medida necesitan del cariño oficial. “Hablamos con ellos, les mostramos la reforma, los convencemos, y les pedimos que lo militen con sus socios. Después, es el club el que va a pedir en la Legislatura una reforma de la Constitución” cuenta uno de los intendentes importantes que tiene el peronismo. “Obvio que no haríamos esto con Regatas, o con el Andino… los clubes grandes no generan opinión” explicó. De la misma manera, habrá militancia cuerpo a cuerpo con cada uno de los sectores que podrían ser beneficiarios de una nueva Constitución aunque sea con derechos superabundantes que ya figuran en la Constitución Nacional o que podrían salir en una ley. “No importa… las leyes se pueden cambiar sin participación popular y la Constitución, no…” se defiende uno de los jefes del peronismo ante la consulta.
Entonces, el plan es apretar a los antirreformistas con la reforma de Iglesias, provocar una nueva interpretación de la Suprema Corte sobre a mayoría necesaria para votar, y generar mucha presión pública y social sobre los que no quieren darle semejante lugar en la historia de Mendoza a este gobierno.
¿Y qué opinará la gente?
EL ULTIMO DATO DE LAS ENCUESTAS
El consultor Elbio Rodríguez es uno de los más requeridos de la política. La UCR es uno de sus clientes habituales, aunque Rodríguez realiza una medición mensual en la primera quincena de cada mes de forma independiente. La más fresca tiene apenas unas horas e incluyó tres preguntas sobre la posible reforma de la Constitución Provincial. En la primera pregunta interrogaron a la gente sobre si estaba de acuerdo con la reelección para el gobernador de Mendoza. Sólo el 30,8 % estuvo “muy de acuerdo” y un 5,8 % “algo de acuerdo”. El 63, % restante acumuló todas las variables en contra de la reforma. La segunda pregunta era para indagar entre los mendocinos si creían que esta reforma serviría para ponerles límites y control a los políticos. El 13,14 % % respondió que sí. El resto –mayoría aplastante- tuvo dudas o no estuvo de acuerdo. Finalmente, Elbio Rodríguez mandó a preguntar si el proyecto oficial es un “Globo de ensayo para la re-reelección de Cristina” como ha denunciado la oposición. El 51,45 % de los consultados dijo que sí y otro 3,39 % más opinó que probablemente sea cierto.
Como se ve, demasiado margen de dudas. “Lo que muestran estos datos es un gran desconocimiento de la gente sobre el proyecto en sí” explicó el consultor. Por otro lado, afirmó que “casi nadie cree que los políticos van a hacer algo ellos mismos para ser controlados”.
Más general, la opinión de Enrique Bolatti difiere un poco de la de Rodríguez pero no tanto. “Los números no han cambiado mucho con el 8N. Cuando uno le pregunta a la gente si hay que discutir la Constitución diría que casi un 80 % dice que sí. De ese 80 % los que tienen opinión política son un 60 % aproximadamente. No alcanza para reformar. La gente no tiene este tema en su vida diaria ni entre sus prioridades” dice Bolatti. No obstante, el peronismo le consulta y sus afirmaciones son tenidas en cuenta. Sobre todo aquellas que no muestran rechazo popular a la idea de debatir, es decir, la primera meta del oficialismo.
Pero cuidado. La reforma de Iglesias que el gobierno empuja a modo de plan B tiene un contraveneno: cuando se votó en 2001, eran épocas del “que se vayan todos”, del rechazo a los modos de la política, y menos de dos meses después de votar se cayó por completo el gobierno de Fernando De la Rúa dando paso a una crisis sin precedentes. Los títulos de los diarios hablaban de recortes en la coparticipación, reducción de gastos en la fiesta de la Vendimia, ajustes feroces, aparecían los LECOP, los intendentes pedían por favor por los bonos y el gobernador de entonces denunciaba que le querían empapelar la provincia con los títulos de deuda, para las compras del supermercado.
Paco Pérez está ante un problema de ajedrez: tiene que elegir entre dos jugadas malas
Ese año, el único partido que militó el “No” a la reforma fue FISCAL, la fenecida agrupación política de Aldo Giordano, que provocó una revolución electoral y metió varios legisladores con él mismo a la cabeza como candidato a senador nacional. No entró, pero Daniel Esaín ingresó a la Cámara Baja. En el plebiscito, el “Sí” tuvo el 40 %, el “No” que Giordano llevó en su boleta un 17 %, y el resto fue en blanco, nulos o recurridos. La ciudadanía le dio la espalda. Resucitarla ahora es muy arriesgado, porque la gente puede pensar que se trata de un experimento extraño para saltearse una nueva ley que necesita de los dos tercios de las cámaras, y un nuevo plebiscito. Si el gobierno no logra convencer, entonces la bomba de relojería que le están preparando a la oposición antirreformista les va a estallar en las manos.
La frase que sigue no pertenece al autor de la nota -que la tomó prestada- pero ilustra el cuadro a la perfección: Paco Pérez está ante un problema de ajedrez. Tiene que elegir entre dos jugadas malas. Una es darle vida a una reforma que murió en el 2001 y hacerla lucir útil y rozagante, tratando en el medio de conseguir una interpretación favorable de la Suprema Corte. La otra es arriesgar todo y exponerse a no conseguir los votos suficientes con la reforma actual. Sería como sacar a pasear al rey a las filas enemigas. En ajedrez eso está prohibido, y la verdad es que el peronismo tiene en la reforma constitucional el único tema que lo aglutina y lo diferencia. De otra manera, deberán salir a hablar de inseguridad, estancamiento, presupuestos con déficit, paritarias voraces, y de un mundo hostil y poco amable con la Argentina, lo que además nos perjudica.
¿Valdrá la pena poner el rey en juego? Es una pieza, a fin de cuentas. Pero no hay que olvidar que es la más importante de todas. Sin rey, no hay nada. Nada de nada.