La historia de cómo el afán de un grupo de vecinos se terminó transformando en un movimiento de impronta nacional, va cobrando carga simbólica, de esa que alimenta la memoria colectiva.
Llevar a imagen o a concepto, a obra al fin, es la consigna. A fin de cuentas, toda intención que no se ve plasmada en obra no constituye luego carne de eventos dignos de ser recordados.
Alguna vez, en San Carlos un puñadito de personas decidió que convertirían el sino de sus vidas, en una férrea defensa del recurso del agua, en particular, contra las corporaciones mineras con megaproyectos, que, siempre, aseguran ser protectores del ambiente (del ambiente de negocios y de las exportaciones de divisas, para mi gusto) y que siempre, siempre, cuando no hay más negocio, cuando no hay nada más que sacarle a la tierra, se marchan, se marchan y dejan agujeros yertos y cicatrices abiertas.
Este que escribe quiere citar especialmente a la familia Funes como pioneros, pero hubo otras también y ahora hay miles.
Ahora, hoy mismo, entre muchas propuestas para que continúen dando concepto a su defensa del agua, se estrenará una película documental llamada “La tierra del agua”, en su capítulo I.
Se trata de una producción independiente y, dicen los autores, “narra las razones y hechos que conformaron el movimiento social en contra de la megaminería primero en San Carlos y luego en Alvear, hasta la sanción de la ley 7722. El trabajo fue rodado en varios lugares de la provincia y del país a partir del año 2005, y contiene registros visuales y audiovisuales pertenecientes a distintos asambleístas”.
A este primer capítulo, de 27 minutos, le seguirán otros dos. Al ser un trabajo que no cuenta con apoyos oficiales, el estreno de hoy servirá para jugar plata para las post-producciones de los otros dos capítulos.
Sabido es, por otro lado, que desde que se aprobó la estupenda Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, hay una verdadera revolución en cuanto a calidad y cantidad de contenidos simbólicos que se están generando. Asimismo, crecen las vías y las grillas para difundir este tipo de materiales, por lo cual, que nadie dude que este trabajo –una vez finalizado– tendrá opciones varias a la hora de encontrar difusión.
Dice Daniel “Gallo” Piña, el alma máter de este documental: “El equipo está integrado por técnicos y artistas locales, que han trabajado durante más de cuatro años para lograr este producto, que seguramente conformará el patrimonio cultural local, no solo por la historia que cuenta sino por el protagonismo de hacedores culturales nacidos y criados en este valle”, comenta el consultino.
Además, la función se realiza en el marco de los 10 años del proyecto “Caminos de Altamira” y, antes, habrá teatro con la obra “El misterio de Doña Rita” del grupo de teatro comunitario “Chacras para todos”.
Así, pues, el Valle de Uco está de fiesta porque este trabajo, junto a la lucha de años de muchos mendocinos, contribuye en forma para que nos hagamos cargo de nuestra capacidad de elegir qué haremos los mendocinos con nuestra agua.
Sin duda, una sola cosa: cuidarla.
El equipo de “La tierra del agua”
Género: Documental.
Tiempo: 27 minutos
Sinopsis: Eugenia es una adolecente que vive en el Valle de Uco y cuenta los hechos y razones que desencadenaron movilizaciones en San Carlos y General Alvear en defensa del agua, ante la amenaza de la instalación de proyectos mineros. Estas comunidades andinas no serán las únicas que resistan al conflicto.
Guión y dirección: Daniel Piña
Producción: Anahí Barrera Angelelli, Oscar Aguilar, Daniel Piña
Cámara: Anahí Barrera Angelelli, Matías Zubrzycki, Daniel Piña, Aldo Dalesandro
Edición y animación: Mauricio Luzuriaga
Equipo de ficción:
Actriz: Eugenia Medrano
Cámara: Mauricio Luzuriaga
Arte: Florencia Schulze
Voz en off: Claudia Resentera
Dibujos animación: Andrés Piña Montoya
Diseño Gráfico: Fernando Zepúlveda
Investigación periodística: Federico Silvapintos, Daniel Piña.
Ulises Naranjo.