La estela del 20N llenará páginas y minutos en los medios de comunicación en los próximos días, máxime considerando que el paro logró independizarse del 7D, por más que desde el oficialismo y desde los medios afines intentaron ligarlos.
El paro cobró identidad propia, incluso separándose del 8N, y las conclusiones podrán verse y sentirse con el correr de los días, pero hay algo de lo que por el momento nadie habló, o mejor, sobre lo que hasta ahora nadie habló públicamente, y ese algo es la nostalgia que puede generar la memoria de los tiempos de proximidad entre Moyano y el kirchnerismo y que ahora, rota ya esa alianza, tuvo su pico máximo de efervescencia (hasta el momento), especialmente luego de la amenaza de quienes dieron la conferencia de prensa en la sede de la CGT Azopardo y la enardecida respuesta de Cristina Fernández de Kirchner desde una tarima en San Pedro, provincia de Buenos Aires.
Moyano no reniega de su apoyo a Cristina porque creía en que ella le daría continuidad al proyecto.
Moyano no reniega de su apoyo a Cristina para que esta accediera a la presidencia, de hecho, ayer dijo que lo había hecho porque creía en que ella le daría continuidad al proyecto iniciado por Kirchner pero luego vio que no era así.
Y algo en referencia a eso hay cuando Aníbal Fernández tilda al camionero de “traidor”.
En comunicación con MDZ Online, el diputado kirchnerista y ex mano derecha de Moyano en la CGT, Héctor Recalde prefirió no opinar sobre el paro de ayer, y su resistencia es comprensible, pues su relación con el jefe sindical es fue muy fuerte. De hecho, ante la insistencia periodística, prefiere decir simplemente: “Para mí resulta muy difícil”.
“Para mí resulta muy difícil”, dijo Recalde sobre el paro.
Pero accede a opinar cuando le preguntamos si extraña los tiempos en que Cristina y Moyano estaban próximos. Simplemente dice: “Yo durante mucho tiempo peleé para que no se fraccionara, no se esmerilara ni se destruyera lo que denominé la alianza estratégica entre el gobierno nacional, primero encabezado por mi querido compañero Néstor Kirchner y ahora por mi admirada presidenta cristina Fernández de Kirchner, con la CGT encabezada por Moyano. Lamentablemente, eso no se dio”.
La de Recalde puede representar la voz de tantos que vislumbraron un futuro en el que la CGT y el Gobierno estarían unidos por la eternidad, sin mayores conflictos. Pero algo parece haberse roto definitivamente ayer.
Por eso es difícil para Recalde y por eso será difícil para tantos más. Porque no se entiende un gobierno que se asuma peronista sin tener al lado a las centrales obreras, y mucho menos se puede comprender (desde los principios de un peronista) la militancia sindical distanciada de un gobierno peronista.
El kirchnerismo ha logrado reinterpretar varios paradigmas. Y, sin dudas, se propone ir por mucho más.
Alejandro Frias