Fila 9 Butaca 27
Jorge Rial es un periodista que durante años ha desempeñado su tarea informativa en el mundo de la farándula argentina. Amado y temido, con su programa “Intrusos en el espectáculo” logró montar un verdadero noticiero sobre los famosos basándose en comentarios, declaraciones y chismes.
Así, construyó un “poder mediático” que le permitió ser amo y señor de momentos y destinos, sólo con la pantalla como arma. Más tarde, con el correr de los años y una posición consolidada, Rial empezó a incursionar por otros medios de comunicación, como la gráfica y la radio. Su programa diario “Ciudad Goti K” es un ejemplo de esto. Y tuvo momentos de despegue de su especialización, como cuando se dedicó a mostrarnos a los argentinos las vivencias, pasiones y miserias de decenas de chicos en varias ediciones de “Gran Hermano”.
Hoy, Jorge Rial es un periodista reconocido y parece ser que muchos han olvidado que se metió en la vida de cientos de personas públicas y no publicas, que fomentó carreras de artistas inexistentes e intentó con todas sus fuerzas truncar la de algunos otros. Video o foto en mano, dejó al descubierto intimidades innecesarias pero válidas a la hora de rating. Durante años, Jorge Rial ha sido objeto de odio de muchos, justificadamente.
Pero el tiempo pasa y parece ser por el sólo hecho de aparecer en la TV y ser influyente en la radio la imagen cambia. Hoy, Rial ya no es más el periodista chismoso y entrometido; hoy, es un hombre de principios.
Cuando se separó de Silvia D’Auro y apareció de la mano de Mariana Antoniale por las calles de Venecia (¡qué justo que en esa ciudad había un fotógrafo de Paparazzi, su revista!) se enojó porque algunos de sus competidores hablaron de esa relación, y se quejó airadamente por haberse entrometido en su “vida privada”. Justo él…
Más adelante, se encargó de ventilar mediaticamente la decisión judicial de tener la custodia legal de sus hijas, cosa que lo catapulta aún más a la condición de superpadre.
Y esta semana, copó las pantallas con su arrebato valiente de salir a defender a su joven amor y sus pequeñas hijas, víctimas de una agresión verbal. “Con mi familia no!!!” dijo en una conferencia de prensa que ofreció desde el interior de su auto con la ventanilla a medio bajar, algo que él hubiese defenestrado en sus programas.
Parece ser que de golpe, Rial es el ciudadano ejemplar argentino. Cambió su pareja tal como el reglamento del macho lo indica, se llevó a sus hijas al paraíso y ahora, sólo le falta volar con la capa puesta ajusticiando a quien sea.
Como viene la mano y conociendo lo que pasa en estos casos, Rial está al borde de meter la pata, de esas de las que no se sale, de esas a las que él –durante años- se encargó de darle profusa difusión.
Y más de uno tiene sed de venganza. Como la tuvo él durante años.