#7D, capítulo mendocino

El escenario mendocino contiene a varios de los actores principales de la película del año: Un gobierno pro kirchnerista, Clarín a través de Los Andes, y el multimedios Vila-Manzano con todos sus negocios. Intereses, intrigas, sospechas y planes para el día que Cristina espera más que Navidad.

Pasará de todo… o no sucederá nada. Cambiará la historia de los medios y de la política para siempre, o será una frustración enorme para el gobierno nacional. Entrarán con Gendarmería a quitarle las licencias a Clarín y habrá un apagón audiovisual para que esas imágenes no calienten cabezas caceroleras, o irá un ejército de escribanos, abogados y funcionarios al edificio de Cablevisión como sucediera meses atrás, pero ahora con otras órdenes y en otro plan. La Corte tomará el Per Saltum… o no… o la Cámara extenderá la cautelar a favor de Clarín y al gobierno le quedará gusto a fósforo en la boca. Lo que sea, será. Pero más allá de la batalla final por la Ley de Medios, Mendoza anida a varios de los actores de la pelea a muerte entre el grupo Clarín y el gobierno nacional, con la participación especialísima del grupo Vila-Manzano y su red judicial, política y de negocios.

Todos tienen algo que ver. Todos tienen su libreto bien escrito y lo cumplen al pie de la letra.

El enojo. Cuentan que los gritos llegaron desde la Avenida Peltier a la casona misma de la avenida San Martín, que alberga al “centenario” propiedad de Clarín y de los herederos de Elvira Calle. Esta vez no fue por la línea editorial, o por un título, o por algún caso de corrupción ventilado impunemente en el diario mendocino del grupo. Lo que provocó la rabieta fue una foto del “Loco Juan” con el gobernador, en una exuberante muestra de cariño “cachete con cachete”. La relación política entre el gobierno provincial, uno de los más alineados con el gobierno nacional y la conducción de la presidenta Cristina Fernández, y el diario Los Andes va y viene; en un péndulo que pone los pelos de punta a funcionarios provinciales y a ejecutivos de la empresa que pertenece a Clarín en más de un 80 % de sus acciones desde fines de 1997. En el gobierno y en el peronismo debaten dos posiciones respecto de qué hacer con el medio que además es enemigo del multimedios Vila-Manzano, aliado firme de los gobiernos nacional y provincial. Hay “halcones” que quieren romper con el “centenario”, y otras aves menos voraces que prefieren mantener aunque sea las apariencias de cordialidad. En el primer grupo podríamos anotar al ministro de Gobierno Félix González y al presidente del PJ Alejandro Abraham con un margen de error cercano al cero. Por supuesto, aquí se suman La Cámpora, el MUP, el Movimiento Evita, y todo el colectivo kirchnerista de Unidos y Organizados, que ya se está pintado la cara para la vigilia que planean en las puertas mismas de “Clarín en Mendoza”.

Las quejas abundan. “Se han puesto muy duros con nosotros… y no tienen justificación… hay que tratarlos como hace el gobierno nacional con Clarín” dicen algunos funcionarios de “Paco” Pérez. Pero el gobernador aguanta y espera. Aunque exterioriza su disgusto por el tratamiento que le da Los Andes, no toma medidas de las que no se pueda regresar. Sus funcionarios hacen un seguimiento estricto de lo que publica la prensa. En el caso de Los Andes, hubo suspicacias de palacio respecto de la “rotación” de plumas en las columnas domingueras del diario, “Lo hacen para endurecerse… para pegarnos más…” sospechan en los despachos que se encargan de estos asuntos en el gobierno. Y deslizan un dato envenenado: “Hay periodistas que no quieren criticarnos” en el medio más antiguo de Mendoza. “No es cierto… Las firmas tienen que ver con una organización interna. No vino Magnetto a decir qué escribir y cuándo del gobierno” explican en el centenario, cuyas máximas autoridades Miguel Bauzá y Arturo Guardiola están en estos momentos en el encuentro anual de Clarín en Mar del Plata, donde el Grupo prepara en los coquetos salones del hotel Costa Galana sus últimas estrategias para resistir la avanzada del 7D.

El alineamiento y los negocios. La bisectriz trazada por la ley de medios divide a Clarín de Vila y Manzano en una cuenta muy simple. Los empresarios mendocinos están “a muerte” con el gobierno nacional y con el provincial. Quedaron enterradas para siempre las denuncias de extorsión que el gobierno de Jaque había hecho contra el multimedios. Quedó en ese pasado que es mejor olvidar aquel discurso de Daniel Vila en el que comparó a este gobierno con una dictadura a causa de la Ley de Medios. Esa noche el empresario tuvo a gente de Clarín y de Los Andes en su platea. La alianza entre el PJ gobernante y el multimedios no es por cuestiones filosóficas ni por ideología o principios políticos. Sucede que los empresarios tienen intereses en energía, petróleo, juego, medios y comunicaciones. Y pelean con Clarín por la fusión de Multicanal y Cablevisión. El gobierno está virtualmente obligado a tener una relación con este grupo de poder, aunque los términos de ese minué hoy son materia de debate en Mendoza. El Jury de enjuiciamiento al fiscal de Estado Joaquín de Rozas da fe de ello.

Para decodificar este alineamiento automático de Vila y Manzano al gobierno hay que mirar el diario Uno en su versión de papel. Una página de grandes titulares dedicada a un concejal de Godoy Cruz que lo critica al presidente de la UCR Alfredo Cornejo exime de mayores comentarios. El concejal es Mariano Maure, referente K y titular del MUP (Movimiento de Unidad Popular) en Mendoza. Omisiones, exageraciones, operaciones de prensa, el ninguneo a la oposición, el disimulo del 8N el día de la manifestación hasta que fue imposible tapar el sol con la mano; dan la pista certera de los intereses concretos del Multimedios.

En Los Andes, a cambio, han decidido dar refugio a los más críticos del kirchnerismo y bombardear el proyecto de reforma constitucional que ha presentado el gobierno, y que trata de imponer en un proceso que ha quedado salpicado por el “pasamanos” de senadores (y sospechas de lo mismo en la Cámara de Diputados). Aunque en el gobierno juran que están cerca de conseguir los dos tercios en ambas cámaras para sancionar la ley que declare la necesidad de la reforma, las notas antirreformistas de Los Andes han provocado furia en el Cuarto Piso, lo que ha recalentado las relaciones al máximo. Las andanadas de quejas van y vienen.

¿Romper, o no romper?

El escrache. El peronismo “real” –es decir los intendentes, el poder territorial, los dirigentes con muchos años de militancia y relaciones políticas- tienen el 7D en su agenda. Es un tema que tratarán con el gobernador a su regreso de China. Cada uno tiene su propia idea de qué hacer, y la mayoría no quiere líos que compliquen las chances electorales en sus territorios, porque han sentido los cacerolazos demasiado cerca. Pero deben guardar equilibrio con el kirchnerismo duro y con los sectores más “cristinizados” del propio gobierno. “Nosotros vamos a hablar este tema con Paco. Él es el que tiene dar la última palabra” dice uno de los intendentes consultados. Y se refiere tanto a la actitud general del gobierno de Mendoza y su línea política, como a la vigilia que preparan los jóvenes kirchneristas frente a Los Andes. “Va a ser algo más bien tranquilo, no habrá agresiones contra el diario. Los muchachos sólo se van a poner de espaldas al edificio como señal de repudio a Clarín y van a poner un par de pantallas gigantes”. Esa noche habrá allí mucha militancia, pero como reconoce el mismo cacique departamental, no es lo mismo juntar 300 ó 500 militantes de Unidos y Organizados, que poner el aparato del PJ a protestar contra Clarín en la puerta de Los Andes. Los jóvenes, más rebeldes, empezaron la previa muy fuerte en las redes sociales y con pintadas en diversos lugares del Gran Mendoza contra Clarín y su diario mendocino. A ello se suma la preparación de losforos por la Ley de Medios y el festival “Todas las Voces” cuyos avisos ha distribuido el gobierno aun en las páginas de Los Andes.

El peronismo aguarda un gesto de Paco Pérez para alinearse y saber cómo actuar en el 7D

Noticias desde Buenos Aires. Mientras en Mendoza se miden unos a otros y se preparan para las batallas más duras, el planeta judicial y político pulsa el destino de la Ley de Medios en los tribunales. Hoy el gobierno teme que la Cámara Federal que está por encima del juzgado que tiene a su cargo la decisión de fondo sobre artículos de la ley –se trata de decidir si son inconstitucionales o no- les falle en contra y por eso redobla la presión sobre los camaristas. Están todos denunciados por haber violado la ley de subrogancias, por caso. Y hay que poner el foco sobre el destino del camarista Francisco de Las Carreras, del mismo tribunal. Un fiscal le imputó haber recibido dádivas luego de una denuncia del Jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina. La historia es que lo acusan por beneficios y pasajes aéreos de una ONG financiada por Clarín, entre otros aportantes, para concurrir a un foro en Miami. La ONG se llama CERTAL, y es un centro de estudios sobre telecomunicaciones. De las Carreras es integrante de la Sala I de esta cámara, que ya falló a favor de Clarín antes al conceder la cautelar que impidió la cláusula de desinversión. “Tienen mala suerte… De las Carreras es intachable e incorruptible. De todos los jueces de Brasil, Chile, Argentina y Uruguay que fueron a ese foro en Miami, De las Carreras fue el único que no fue a los brindis ni a las recepciones, ni respondió ninguna invitación… Sólo concurrió a las actividades académicas…” relató a este periodista un senador nacional de fluido diálogo con los jueces. El camarista denunciado tiene entre sus ascendientes un homónimo, que fue el primer presidente de la primera Corte Suprema de Justicia del país, entre 1863 y 1870. ¿Se habrán metido con el tipo correcto? Igual, su destino como juez en este juicio está por lo menos vidrioso. El gobierno puso a su enorme maquinaria de medios a machacar sobre De las Carreras y su viaje. A propósito, el camarista dice que se pagó sus gastos, a excepción del pasaje y el Hotel sustentados por CERTAL.

Otra denuncia en marcha fue la realizada -también por el gobierno- contra consejeros opositores, integrantes del Consejo de la Magistratura. Entre ellos está el mendocino Daniel Ostropolsky, representante de los abogados del interior. Los acusaron de “abuso de autoridad” y otros delitos, por bloquear el concurso de jueces 258 que cubre vacantes incluso en el juzgado que tiene el caso Clarín. Ya se sabe, los consejeros afirman que el gobierno hará lo imposible para poner allí un juez afín, por eso más tarde denunciaron la designación de conjueces, realizada sin intervención del Consejo. Dicen que los abogados seleccionados son todos kirchneristas, algunos de ellos funcionarios. Como sea, después de la denuncia acompañada además por el ejército de medios oficialistas y paraoficialistas, no hubo más movimientos en el caso. Ni el juez ni el fiscal han producido ni una sola medida, al menos hasta ayer por la tarde-noche porteña.

Otra vez, el dilema es romper o no romper. Del capítulo judicial va a depender lo que pase con la Ley de Medios, Clarín, el Multimedios Vila-Manzano y el oficialismo. Por eso el peronismo aguarda expectante una señal de Paco Pérez. Mientras, en el “centenario”, piensan en resistir y sostener el “día a día” de la compleja relación con el peronismo. Igual, han aguardado varias semanas para ponerle “fuego” a su proyecto de sinergia con Radio Mitre Mendoza. No cometerán la obviedad de lanzarlo inmediatamente después del 7D. Pero la radio que debió ser instalada en el edificio Gómez tras la disolución del convenio con Aldo Ostropolsky y Roberto Suárez, arrancará con nueva programación el 1 de enero, y aspiran a conseguir el concurso de una de las “caras” con pantalla caliente de Canal 9, y de un columnista del Multimedios Uno.

“Ojalá que vengan y nos digan de todo. Eso nos va a fortalecer… En Mendoza, el monopolio no somos nosotros… Tendrían que ir a protestar al Acceso Norte” dice uno de los periodistas con “rango” en Los Andes. Habla de la Vigilia que el kirchnerismo les prepara para el 7D. Y esa, va a ser una noche muy larga.