Uno de los grandes errores de la teoría keynesiana y la economía matemática en general, es dejar de lado el ahorro como generador de riqueza futura. De hecho en el armado del famoso PBI, el ahorro no figura en ninguna parte; todo es consumo. Eugen von Böhm Bawerk hace casi un siglo nos explicaba la importancia del ahorro en el proceso de inversión y posterior generación de riqueza. El ahorro es la clave del crecimiento futuro sostenido, decía en su libro La Teoría Positiva del Capital, algo que luego Friedrich von Hayek desarrolló aún más en su libro La Teoría del Capital.
El ejemplo que daba para demostrar esto era muy sencillo de comprender. Supongamos a R. Crusoe en su famosa isla, cuya alimentación eran cocos. Supongamos que para poderse mantener bien físicamente, necesitaba 5 cocos diarios, los cuales por ahora, los bajaba moviendo el árbol y las ramas que, dada su altura, estaban a su alcance durante todo la parte del día en que estaba despierto. Pero estaba empezando a tener dos problemas: el primero era que, moviendo el árbol y las ramas a su alcance, le quedaba poco margen para seguir bajando los 5 cocos diarios que necesitaba; y el segundo es que estaba arto de comer siempre lo mismo; y había visto que existían los pescados en el mar que le permitirían mejorar su nivel de vida al poder consumir otra cosa, pero no tenía tiempo de ir a pescar.
Por lo tanto, calculó cuánto tiempo le llevaría armar una escalera para poder bajar los cocos que estaban en la parte superior del árbol y así no tener que dedicar todo el día a mover el árbol y las ramas, y luego, cuánto tiempo le llevaría armar un arpón para ir a pescar y darle variedad a su dieta (mejorar su nivel de vida).
Además estar todos los días trabajando en bajar lo necesario para mantener su dieta no le permitía tener un rato de ocio y descanso, salvo cuando dormía. El cálculo le arrojó que necesitaba 10 días para armar la escalera y 5 días para armar el arpón, 15 días en total. El otro cálculo que hizo es, con cuántos cocos diarios me puedo mantener sano y en condición física aceptable durante un tiempo, y el resultado fue 4 cocos diarios. Esto le permitía ahorrar 1 coco diario.
Por lo tanto, para poder hacer la escalera y el arpón, necesitaba tener los cocos necesarios para 15 días, ya que estos días los iba a dedicar a hacer esos elementos. La cuenta final fue que a 5 cocos diarios necesarios por 15 días que no iba a poder mover el árbol ni las ramas para bajar su comida diaria, iba a necesitar ahorrar 75 cocos. Durante 75 días iba a tener que disminuir el consumo de 1 coco para ahorrar lo necesario para poder armar la escalera y el arpón. Al cabo de esos 75 días, se puso manos a la obra, y construyó la escalera y el arpón, que le permitirían poder bajar los cocos que estaban más arriba en el árbol y por lo tanto tener más cocos diarios, con lo cual podría ahorrar por encima de su consumo básico diario, y tener el tiempo y el material necesario para poder ir a pescar y mejorar su dieta.
La escalera y el arpón son bienes de capital necesarios para poder aumentar su nivel de vida futuro, es decir mejorar la cantidad y nivel de consumo futuro. Como se puede ver en este ejemplo muy simple, sólo la disminución del consumo permite ahorrar para luego poder invertir y mejorar el nivel de vida. No hay otra forma. En la economía en general que es más compleja obviamente, el ahorro generado por unas personas sirve de instrumento para la inversión de otras personas, aumentando el nivel de vida de toda esa sociedad. Pero todo esto es posible con ahorro genuino, que es el que surge de disminuir consumo. Este ahorro el sector privado lo destina a aquellos proyectos que son rentables para que puedan ser devueltos en tiempo y forma a sus dueños que son los ahorristas, que han prescindido de consumir en el presente, de forma voluntaria, para poder consumir más en el futuro (capital más intereses).
Todo otro mecanismo que se utilice no es ahorro genuino. Cuando el ahorro genuino aumenta, la tasa de interés baja de forma genuina, haciendo que más proyectos sean rentables, por lo que la tasa de inversión sube provocando un mejor nivel de vida futuro. A la inversa, cuando el ahorro genuino disminuye, la tasa de interés aumenta haciendo que muchos proyectos dejen de ser rentables. Como se puede apreciar, la tasa de interés al subir o bajar, nos muestra la existencia o no de ahorro genuino. Cuando el Estado utiliza recursos obtenidos vía impuestos, deuda pública o emisión de dinero, para dar préstamos a tasa subsidiada, lo que está haciendo es falsear un dato clave de la economía que es la tasa de interés, haciéndole creer a inversores potenciales en la economía real que hay ahorro, cuando en realidad no lo hay. La crisis económica es lo que viene luego de esto (como ha sucedido en el mundo y está sucediendo en Argentina hoy).
La tasa de ahorro genuino en nuestro país es prácticamente nula. Los depósitos totales del sistema representan un 24,3% del PBI y los del sector privado un 16,2% del PBI. Países como China tienen una tasa de ahorro del 50% del PBI, Perú un 28%, Chile un 25%, Brasil un 18% y EE.UU. un 12% (por eso su crisis y bajo crecimiento actual). Ahora bien, el problema de nuestro país es que los depósitos, que serían un proxi a la tasa de ahorro (lo otro sería lo destinado al mercado de capitales que mueve muy poco dinero, lo que lo hace inexistente, y en los últimos 4 años una sola pyme salió a hacer oferta pública de acciones para tomar capital) en Argentina, son en un 95% a menos de un año de plazo, lo que hace inviable cualquier inversión. Sólo el 10,3% del PBI está colocado en depósitos a plazo y de eso el 6,9% del PBI es del sector privado.
Y lo más grave es que sólo el 0,24% del PBI está colocado a más de un año de plazo y de eso el 0,03% del PBI es del sector privado.
Con un mercado de capitales extremadamente chico (con una ley que lo va a hacer más chico todavía) y con depósitos a menos de un año de plazo, la tasa de inversión difícilmente crezca a futuro. Lo poco que se invierte surge de recursos propios de las empresas lo que hace muy exigua la expansión económica. Y ahora con rentabilidades a la baja, menos aún. Además recordemos que aunque la estadística muestre que la inversión sube, como sucedió desde el 2004 al 2007, la clave es que suba en los sectores que genuinamente tienen rentabilidad; y la rentabilidad obtenida con subsidios no es genuina en el mediano y largo plazo. El resultado es crisis y recesión como tiene ahora la economía doméstica.
Fuente: Econews, informe semanal de VALOR – Estudio de Economía de Daniel Garro y Asoc.