En Twitter, @jfrojas
Hoja de ruta
"Lo que no entienden los cínicos es que el terreno que pisan ha cambiado y que los argumentos políticos estériles que nos han consumido durante demasiado tiempo ya no sirven. La pregunta que nos hacemos hoy no es si nuestro gobierno es demasiado grande o pequeño, sino si funciona -ya sea para ayudar a las familias a encontrar trabajos con un sueldo decente, cuidados que pueden pagar y una jubilación digna. Allí donde la respuesta es sí, seguiremos avanzando y allí donde la respuesta es no, pondremos fin a los programas. Y a los que manejamos el dinero público se nos pedirán cuentas para gastar con sabiduría, cambiar los malos hábitos y hacer nuestro trabajo a la luz del día, porque sólo entonces podremos restablecer la confianza vital entre un pueblo y su gobierno" (Barack Obama presidente de los Estados Unidos).
Estas definiciones políticos son del reelecto presidente norteamericano pero pronunciadas por Obama el 20 de enero de 2009 cuando asumió su primer gobierno. La referencia es oportuna porque se notaba en esas palabras de hace cuatro años atrás, un rasgo de esperanza nacida de la misma bronca, a la vez originada en la frustración. Ese párrafo del discurso del primer presidente afroamericano de Estados Unidos denotan que las dolencias institucionales son globales además de difíciles y cuando no, imposible de sortear. El martes Obama fue reelecto y lo primero que sobresalió de su mensaje luego de conocerse el resultado de los comicios fue esta frase: "Lo mejor está por venir". Veremos si es cierto.
Sin pretender hacer un paralelo absoluto, la semana pasada hizo que coincidieran dos imágenes presidenciales. A la reelección de Obama del martes 6, el jueves 8 en Argentina se produjo el archifamoso 8N alimentado en especial por disconformismo hacia la conducción de Cristina Fernández. Y pensar que hace unos meses Obama felicitó a la presidenta y galantemente le pidió consejos para ganar las elecciones norteamericanas en base a la experiencia argentina, donde ella logró un soberbio 54 por ciento de los votos.
Claro que de aquel momento a esta actualidad ella logró lo que nadie: su figura, desde lo negativo, ha logrado movilizar a una muchedumbre para repudiar su política nacional.
Pero no hay que engañarse, Cristina no es mujer fácil de arrear. Desde lo positivo puede ser una virtud su tenacidad y su convicción, pero ella trasciende otra cosa: una fuerte falta de autocrítica que exaspera y terminó siendo el impulso del 13S primero y el 8N después.
Inseguridad, inflación, cepo cambiario, restricciones financieras, y sobretodo negación oficial de estos ingredientes nocivos que conforman este cóctel, fueron el combustible que hizo caminar y protestar. Fueron contra el modelo K, que al decir de la presidenta no es "un modelo, sino un proyecto político".
La reacción presidencial se evidencia en sus dichos pronunciados el mismo 8N. En la mañana de ese día se anticipó y se mostró conmovida cuando evocó a su marido Néstor Kirchner. Y al otro día lanzó como granadas al aire sus argumentos políticos para defender su gestión al señalar que no es problema de ella la protesta porque en verdad, lo que no ocurría es que no se conformaba una alternativa política que contuviera con propuestas esa demanda cacerolera que atronó la noche del jueves. O lo que es peor, cuando directamente ninguneó el reclamo social al poner en valor por encima de las marchas el cambio de mando en la República de China.
Si hay algo bueno que tuvo esta semana marcada por el fastidio masivo es que la remanida frase oficialista y prefabricada que antecede a los discursos presidenciales, "la presidenta de los 40 millones de argentinos" quedó desvanecida por ella misma cuando hizo esa diferencia con la oposición en cuanto a proyectos políticos.
Con eso quiso decir que no puede conformar a todos y que la aceptación mayoritaria no quiere decir un cheque en blanco de la ciudadanía toda. Es una perogrullada pero inevitable no decirlo en esta circunstancia.
Cómo se dice Paco y 8N en chino
Mientras la presidenta libraba su batalla ideológica y dialéctica con el 46 por ciento, uno de sus acólitos está en la otra punta del planeta buscando inversiones para Mendoza. Ayer justamente llegaron desde China imágenes de Paco Pérez en gira por el país asiático.
El gobernador escucha con atención la explicación técnica de la fábrica de LCD.
Lo que se encargaron de difundir es el convenio con la empresa petrolera Petro AP con Mendoza. La empresa china ya tiene un pie en Argentina explotando yacimientos del Noroeste. Lo hicieron con el propósito de ponderar la posibilidad de que el Estado mendocino se meta de lleno en el mercado petrolero a través de la Empresa Mendocina de Energía. También el mandatario cuyano quedó maravillado con el gigante de la electrónica TCL.
De todos modos Paco no ha estado abstraído de efecto 8N y en las últimas horas armó un discurso componedor y advirtió que hay reclamos que el gobierno debe escuchar como el de inseguridad. Implícitamente hay que entender que él no puede hacer nada contra la política económica y financiera de Cristina.
Aún así el gobernador y cada mendocino sabemos que la inseguridad es uno de los primeros flagelos que nos aqueja, pero todos presentimos que es un problema de difícil resolución por lo cual nadie espera que la situación se revierta y se acentúa cada vez más la tendencia restrictiva para meter a todos los delincuentes presos. Claro que nadie se plantea seriamente cómo evitar para que la fábrica de delincuentes pare de producir pibes armados y que sólo entienden desde la cuna que la mejor forma de vivir es "hacer la diaria" sin tener conciencia de que la vida se debe ganar en base a la esfuerzo del trabajo. El agravamiento del problema del ex Cose es el emergente de esto.
La batalla de la reforma se extenderá
Sí hay algo a que el Gobierno no ha renunciado es la campaña por la reforma constitucional provincial que se sostiene a contramarcha. La idea oficial es llevar adelante la aplicación de las primarias abiertas simultáneas y obligatorias (Paso) como aspiración de mínima para expresar su impronta reformista previendo un fracaso de la modificación de la Carta Magna.
De todos modos se advierte un ánimo en baja entre los referentes territoriales del peronismo de base en cuanto a la reforma de la CP porque entienden que se ha convertido en una prioridad del llamado, negativamente "pejotismo", es decir la estructura partidaria con rasgos administrativos antes que políticos, de acuerdo a los mismos peronistas de base.
Este desánimo entre la militancia se apoya en que ha quedado claro que la empresa reformadora está atada directamente al destino político de Pérez quien necesita de la modificación de la Carta Magna para agotar la posibilidad de la reelección del gobernador, pero también -muy veladamente- se visualiza el interés de Paco por estar entre los aspirantes (junto Daniel Scioli, Juan Urtubey y Jorge Capitanich) para heredar a Cristina en el poder. Esto último, en reserva, no hace más que confirmar que no hay interés de la presidenta de forzar una reforma de la Constitución Nacional para introducir la re reelección.
La reencarnación de Fiscal y el No del 2001
La pregunta es cómo piensa el gobierno concretar esta idea si la oposición ya ha declarado estar en desacuerdo y adelantó el "no" que parece indeclinable. En clave futbolística, las estrategias especulativas y las gambetas políticas en una "baldosa" están a la orden del día.
Jugar para la tribuna trae éxito, y el oficialismo ha avanzado en base a acuerdos poco claros para obtener los votos en las cámaras legislativas y de este modo habilitar la necesidad de la reforma en un plebiscito. Dado esto ahora parece tarde escuchar al senador peronista, uno de los más conocedores de la letra reformista, cuando dijo que "sin el radicalismo no hay reforma".
Tiene razón el legislador porque para una reforma trascendental como esta se necesita del consenso amplio de las fuerzas representantes de la ciudadanía en la Legislatura.
Por otro lado y aún cuando el PJ logre sortear la barrera legislativa, el radicalismo estará esperando a la vuelta, y ya se prepara para reencarnarse en el desaparecido partido Fiscal que en medio de la debacle de 2001 formó Aldo Giordano quien fuera fiscal de Estado durante el gobierno de Arturo Lafalla.
Aquel partido Fiscal se montó en el "No" a la reforma integral de la CP que impulsaba el entonces gobernador, el radical Roberto Iglesias. El repudio generalizado hacia la clase política sumado al tradicional rechazo del mendocino medio a la reforma constitucional hizo que Giordano acumulara votos suficientes para llegar a ubicar a Daniel Esaín en la Cámara de Diputados de la Nación. Luego la partidocracia y la endeblez del proyecto hizo que Fiscal se fuera desgranando de a poco a tal punto que Giordano terminó recalando como afiliado del PD y así asumió como senador provincial ganso, cargo que ejercía cuando la muerte lo sorprendió en 2008.
Tampoco hay que dejar de recordar que este partido fue uno de los aliados de Cobos cuando fue gobernador. Por eso el antecedente de Fiscal sirve para Julio Cobos y Alfredo Cornejo en este tablero que mantienen el banderín en alto como juez de línea marcando la posición fuera de juego al peronismo por la sospecha de compra de voluntades legislativas.
La encuesta oficial y la Paco-cámpora contra Cobos y Cornejo
Paco no se amilana con este escenario. Creé que tiene resto para lograr el referéndum y es más está convencido que le puede ganar a Cobos en una virtual disputa por una banca en Diputados de la Nación. De hecho, sacar de pista al ex gobernador y ex vicepresidente, es una de las misiones que tienen el gobernador mendocino. Si lo logra entonces aumentará su cotización dentro del mercado de candidatos del kirchnerismo.
Tanto importa para el oficialismo la figura de Cobos que una medición oficial de noviembre lo ubica al ex vicepresidente como quien tiene mejor intención de voto con un 35%, seguido con un 30% de Carlos Ciurca, el vicegobernador actual y detrás con 28%, Alejandro Abraham el intendente de Guaymallén, quien ya ha expresado su interés por emigrar al Congreso de la Nación.
Para completar el cuadro que enmarca al Gobierno, hay que observar la acción de La Cámpora en Mendoza. El oficialismo, en especial el mismo mandatario, pondera el trabajo de la agrupación, primero a nivel nacional porque tiene como objetivo cuidarle las espaldas a Cristina y ordenar las estructuras del Estado de acuerdo al concepto cristinista. Y en Mendoza esa impronta se mantiene pero se suma con militancia barrial y en particular la aspiración es quedarse con Godoy Cruz el bastión radical resistente al oficialismo.
Lo dicho, Lucas Ilardo el diputado provincial camporista tiene entre ceja y ceja la idea de ganar el territorio de Cornejo y por ahora Paco deja que la agrupación K actúe libremente en ese distrito porque la puja por la reforma constitucional hace que la pelea se de también en el territorio.
Tanto se da esta pelea que se nota cómo el Grupo Uno con sus medios juega a favor de la impronta reformadora y marca una distancia con la figura de Cobos apedreando con títulos que buscan socavar la imagen del radical. De eso hablar la actual diputada provincial Patricia Gutiérrez que durante la administración Cobos fue una de las responsables de la caída de la concesión de la línea 2 en manos de la empresa Corsino que ahora está cuestionada con un fallo de la Corte.
Mañana, lunes 12, Patricia Gutiérrez promete munición gruesa contra el gobierno, el multimedios y un miembro de la Corte. A no dudar que este episodio será potenciado por el diario Los Andes del Grupo Clarín.
Por eso para ser justos, esta mirada coyuntural de la empequeñecida política de Mendoza no es más una muestra de lo que ocurre a nivel nacional. Quizá por eso el mensaje que dejó la gran manifestación del jueves -más allá de que Cristina no lo considere públicamente así-, sea que las grandes convocatorias para demostrar poder de arrastre de adherentes, hoy hayan terminado desvirtuadas por la poderosa expresión popular.
Ante el bajo rendimiento de la política partidaria buenas son las manifestaciones multitudinarias motorizadas por la calentura que aquella produce.
¿Será un síntoma del final de los aparatos partidarios? Un veterano y experimentado peronista, protagonista de la década menemista, me respondió frunciendo la nariz y apelando al lenguaje callejero: "Difícil que chancho chifle, nadie renuncia así nomás al poder". En fin, entonces, si George Lucas fuera argentino después del 8N diría: "Que la fuerza de la cacerola los acompañe".
Jorge Fernández Rojas