La tengo, la tengo, la tengo… solíamos decir cuando en una juntada en el recreo de la escuela, un compañero pasaba sus figuritas para ver cuáles no teníamos para cambiársela por otra. Algo similar, pero en otro plano suele pasar con nuestra tarjeta personal, pero con la diferencia que ésta representa mucho más de lo que representaba una simple figurita de fútbol.
Aunque muchos no le den la importancia que corresponde, la tarjeta personal es un elemento muy importante en el llamado personal branding o marca personal, así como también a la gestión de comunicar sobre nuestra empresa, profesión, emprendimiento o negocio.
El branding personal, es un concepto que se refiere a vender o promocionar de manera positiva nuestra imagen personal, al igual que se realiza en una empresa. Esta acción que la mayoría de la gente desconoce, hoy en día se vuelve fundamental para diferenciarse en lo profesional y mostrar el valor agregado que nos hace únicos.
De este modo, la tarjeta personal, es un pequeño eslabón en la construcción de nuestra marca personal. Sumado a nuestras acciones, emociones, manera de vestir, hablar y trabajar, constituye una primera impresión de los rasgos personales y profesionales de cada uno.
Por ello, esta famosa figurita que suele intercambiarse en una reunión de trabajo, evento social o networking, es quizás el primer apretón de manos de una relación comercial o de negocios. En ella pueden ir datos de lo más variado aparte del nombre, como puesto de trabajo, profesión, dirección de mail, user twitter, etc.
Hoy en día con la interactividad que provee la web 2.0, el uso de una cuenta personal que refleje lo que como marca personal queremos mostrarle al mundo, es una herramienta espectacular y de gran ayuda para la persuasión acerca de nuestra imagen, por lo tanto, el correcto uso de un perfil social puede convertirse en una marca personal con ida y vuelta.
Hay tarjetas que incluyen códigos QR, en dónde se muestra un resumen del curriculum vitae, y poseen diferentes formas que van desde la clásica rectangular hasta lo cuadrado, redondo y triangular. Por otro lado, el lugar en donde duermen estas figuritas, el famoso tarjetero también dice mucho de cada uno de nosotros, ya que hay metálicos, de cuero, con grabados y hasta con detalles en oro y plata.
El papel también es fundamental, porque contribuye a la experiencia del tacto que es otro elemento a tener en cuenta. Por lo tanto, el gramaje, el barniz, la textura y los relieves van a dar otro toque de distinción a nuestra tarjeta.
Todo emprendedor, o pequeña empresa tiene que tener presente todos los detalles anteriormente citados ya que serán elementos diferenciadores de la competencia o de otros profesionales y darán una imagen personal positiva ante clientes o futuros clientes.
Por último, dejo en claro que la percepción que los demás tienen acerca de nosotros es un trabajo que nos compete y que debemos construir paulatinamente, para lograr emociones positivas y futuros lazos y acciones beneficiosos.
Facundo Zelaya
En twitter: @FacuZelaya
Director de Conducto www.conductocomunica.com