Si un distraído turista llega a pasar por la plaza principal de San Rafael, (que como buenos argentinos no es otra que la Plaza San Martín) sentirá seguramente una sensación especial al observar una nueva escultura en madera de una virgencita, tallada sobre los restos de un viejo árbol de la plaza. Y la “sensación especial” se puede generar, creo yo, por varios aspectos.
Pueden al observador surgirle preguntas sobre qué tan duradera en el tiempo puede ser una obra de arte realizada sobre madera y que está a la intemperie, o sobre la necesidad de sobrecargar la vista de un espacio ya poblado por estatuas y objetos de arte con uno nuevo de estilo claramente diferente al resto, o sobre la conveniencia de colocar una imagen religiosa en un espacio que pertenece a una comunidad de múltiples creencias...
Pero el paseante desconocerá otros aspectos que creo son importantes, y que surgen de escuchar la opinión de los artistas locales: que no se habría realizado la contratación según la legislación vigente, que no se observa la reforestación indispensable en nuestra provincia cuando se tala un árbol, que el trabajo se encargó (desde el Municipio) a un escultor que, al parecer, al momento de ser contratado no se domiciliaba en el departamento, pues las autoridades municipales manifestaron que no hay artistas locales capacitados…
Y acá paramos la pelota, o al menos yo la paro, con perdón de la metáfora futbolística.
Tal vez para alguien que viva fuera del sur provincial resulte aceptable creer que en un departamento como San Rafael, de casi doscientos mil habitantes, no haya un artista plástico capacitado para esculpir una imagen en madera, pero la situación no es tan simple de comprender para alguien como el que suscribe, que nació y creció en esa zona de Mendoza.
Y es que en San Rafael, como enfrentando al histórico tradicionalismo menduco, potenciado en el sur como bien puede leerse en noticias de prensa por la omnipresencia de sectores más tradicionalistas que los tradicionales, se encuentran, fíjese usted que cosa, un secundario y un terciario de arte que, junto a Teatro, Música y Danza tiene la especialidad de “Artes visuales” cuyos egresados deberían ser los encargados, entre otras cosas, de esculpir virgencitas de madera en las plazas del lugar.
Y aunque el secundario y el terciario son actualmente instituciones diferentes, tuvieron un origen común en el que fue el “Centro Polivalente de Arte” que arrancó hace ya casi cuarenta años. Pruebe usted encontrar un sanrafaelino que no sepa lo que es el “Polivalente”, lo reto a que lo intente. Que egresarán algunos artistas plásticos malos no cabe duda, como egresan malos médicos o malos ingenieros de cualquier buena facultad, pero que existiendo desde el milenio pasado una especialidad en artes plásticas no haya egresado ni un artista con capacidades, me parece ya un extremo difícil de aceptar.
Y los artistas locales están como nerviosos, porque además hay una resolución municipal que habría sido, al parecer, esquivada, con contrataciones directas de esas que tantas noticias generan…
En fin, que aunque me parece en lo personal que no corresponde tallar virgencitas en plazas públicas, con fondos de todos, y menos sobre superficies altamente degradables, lo realmente importante es que hay, en el sur de la provincia, gente altamente capacitada para definir con certeza qué hacer y como. ¿Qué donde los encuentran en San Rafael? Fácil. Pregunte por la gente del Polivalente.