El ministro de Seguridad de Mendoza se confesó como “pro policía” y contrario a la reforma policial.
Debemos decir que mucho le costó a esta Provincia la reforma policial y es mucho el camino que falta para recorrer en cuanto a la profesionalización de la policía, la profesionalización de las fuerzas de seguridad.
Sin dudas la reforma policial fue un hito y como tal recibió el apoyo de las tres fuerzas políticas de Mendoza y un consenso de todos los dirigentes civiles de la Provincia.
Sostiene el Ministro de la Corte Raul Zaffaroni que no hay que hacer lo que los norteamericanos dicen sino lo que los norteamericanos hacen, ejemplo de esto es que ellos proclaman el libre cambismo y son proteccionistas.
Ellos proclaman policías centralizadas y tienen policías comunitarias y policías por condados mas policías estatales.
También es cierto que las policías latinoamericanas son centralizadas producto de los antecedentes borbónicos y también producto de las dictaduras militares que las necesitaron centralizadas para usarlas en la represión ilegal.
La policía Mendocina de Santuccione sufrió un duro golpe con la reforma policial un durísimo golpe volvió a sufrir hace dos meses cuando del museo policial se ordenó bajar el cuadro del represor Julio Cesar Santuccione.
No estoy de acuerdo con el Ministro en cuanto a su rechazo a la reforma pienso que la reforma fue un punto de inflexión y el camino para que se forje el Instituto de Seguridad Pública y una nueva policía mas profesionalizada.
Por supuesto que falta mucho y que debemos descentralizar la policía, debemos promover policías comunitarias, debemos promover fuerzas democráticas conducidas por civiles por miembros del sistema democrático.
Debemos generar también un sistema judicial mas participativo con juicios por jurados populares y también un sistema carcelario que respete la dignidad humana.
La reforma fue un paso, luego vino hace poco la aprobación del protocolo contra la tortura y la creación de una comisión de visitas a lugares de detención.
Falta descentralizar y generar policías comunitarias y profesionalizar a nuestros policías en el aprendizaje de derechos humanos y capacitaciones profesionales, falta permitir la sindicalización y que los policías puedan hacer escuchar su voz a través de un sindicato de policías.
Pero sin dudas la reforma fue y será el punto de partida para una nueva policía comprometida con la democracia.